24 de junio de 2021, 16:28:16
Cultura

espectáculos de ópera, danza...


Los niños y los jóvenes empiezan este mes su propia temporada en el Teatro Real


El próximo día 8 de octubre comienza en el Teatro Real la temporada de su programación infantil y juvenil, que incluye espectáculos de ópera, danza, talleres musicales, conciertos comentados y títeres. Como cada año, el teatro de la Plaza de Oriente tiene el objetivo de mantener su compromiso con la educación a la vez que abre sus puertas al público más joven.


Joachim Plieger, jefe de Actividades Pedagógicas, acompañado de Fernando Palacios, asesor pedagógico, y de Miguel Muñiz, director general del coliseo madrileño, ha presentado este martes a la prensa la nueva temporada del ambicioso Proyecto Pedagógico del Real, que patrocinan El Corte Inglés y la Fundación ACS, y que da comienzo este mes de octubre con 3 conciertos en la Sala Principal y 8 espectáculos en la Sala Gayarre. Los primeros, con precios que van de los 5 a los 7 euros para menores de 30 años, tendrán lugar los próximos sábados 6 y 15 con el curioso título de “Instrumentos vagabundos” y pretenden mostrar a los niños los instrumentos de una orquesta no sólo durante el momento en el que los músicos los hacen sonar, sino también desde el instante en que salen de sus correspondientes estuches.

La idea es partir del origen y de la mecánica de las cosas porque, como recordaba Fernando Palacios, a un niño le llama la atención el proceso de desembalar un piano y darle resina o de montar las piezas de un clarinete, tanto o más que escuchar después el concierto en el que intervienen dichos instrumentos.



Por su parte, los conciertos llamados “Familias vecinas”, aconsejados para niños entre 7 y 11 años, se han inspirado en la mítica tira cómica “13, Rue del Percebe” y quieren enseñar de forma gráfica a los pequeños la clasificación en familias que se hace de los distintos instrumentos presentes en una orquesta, a través de su división en los pisos de ese mítico edificio cuyas historietas han vuelto a reeditarse. Comenzando desde el subterráneo, en el que se encontraría la percusión, la planta baja que albergaría la cuerda, para subir hasta el primer piso, en el que “vivirían” el viento y la madrea, nexo de unión entre el metal y la cuerda. Estos vecinos musicales van uniéndose a lo largo del concierto formando cuartetos, quintetos o sextetos hasta alcanzar la cúspide de la pirámide imaginaria: todos juntos finalmente para interpretar el indiscutible “top 1” de la música, es decir, la 5ª Sinfonía de Beethoven.

“Cifras y cuerdas, y mucho más” es, por otra parte, el título de los conciertos dirigidos a un público juvenil, de 12 a 16 años, basados en los números que tanto tienen que ver en la música, y que serán presentados por Palacios e interpretados por la Orquesta-Escuela de la Sinfónica de Madrid. También en octubre, los niños más pequeños, de 4 a 7 años, son los destinatarios de las 8 funciones de títeres que se han llamado “El desván de los juguetes”, con música de Debussy y concebidos e interpretados por la Compañía “Etcétera”, a la que ya tuvimos ocasión de ver con su presentación de “El Retablo de Maese Pedro”. Para estos conciertos, la Sala Gayarre se transforma en un verdadero almacén en el que los instrumentos esperan a su especial público aún sin desembalar.

El Real sigue asimismo apostando por el importante desafío de atraer a un público más joven a sus representaciones de la temporada general de ópera y, en este sentido, el pasado domingo se lanzó una llamativa campaña que ofrecía a los menores de 30 años entradas para la función de Elektra con un 90% de descuento. La gran acogida por parte de los destinatarios quedó demostrada con la asistencia de 350 estudiantes que pagaron por sus butacas un precio nada usual, 17 euros.

Con el nombre de “Universidad a escena”, el Real desarrolla además una intensa actividad que consiste en invitar a grupos de universitarios para que puedan seguir todo el proceso de producción de una obra y del que ya han podido disfrutar dos grupos con la primera ópera de la temporada. Se trata, en todo caso, como aseguraba Pflieger, de acabar con el cliché de que es imposible encontrar entradas para el madrileño teatro lírico y está claro que, después de la respuesta tan favorable que hubo el pasado domingo, volverá a utilizarse esta estrategia de ofrecer con un importante descuento las entradas que no se hayan vendido para atraer a los jóvenes. Sin duda, una clara inversión de futuro.

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