27 de enero de 2020, 11:25:51
Opinion


No ocultar la realidad

Alieto Guadagni


Existe actualmente en México, Brasil y Chile preocupación por la calidad de la educación, por eso avanzan con programas públicos que evalúan el rendimiento escolar, para poder así identificar las deficiencias y superarlas, incluso reconociendo estímulos pecuniarios a los docentes que se esfuerzan por mejorar la enseñanza. Estos programas tienen en común la difusión de sus resultados por escuela, y el reconocimiento del derecho a la información de los padres y asociaciones interesadas en las escuelas de su barrio o ciudad. Los resultados de los exámenes que se toman al finalizar el secundario, y que son obligatorios en Chile y Brasil (como también en Cuba) para poder ingresar a la universidad, son también públicamente difundidos (internet y diarios) informando el puntaje de cada escuela secundaria.

En México existe el programa de evaluación de los logros académicos de cada escuela, conocido como Enlace, es así comocualquier padre de familia puede conocer, vía internet, no solo el resultado del examen de su hijo (Historia, Lenguaje y Matemática), sino también el resultado promedio del grado, de su escuela, de su barrio, de su ciudad, de su provincia y de todo México. El gobierno de Lula puso también en marcha en Brasil el programa IDEB que mide la calidad de cada escuela y sistema escolar, el objetivo es “alcanzar hacia el 2022 el nivel educativo de los países desarrollados”. Con este IDEB se puede verificar el grado de avance de cada escuela hacia el cumplimiento de esta meta, orientando los fondos presupuestarios para estimular el mejoramiento de las escuelas. Extrañamente nada de esto es posible en Argentina, ya que el artículo 97 de la ley 26206, sancionada en 2006 prohíbe la difusión de los resultados por escuela. Pero si ocultamos las deficiencias, ¿cómo haremos para superarlas? Todos los discursos políticos enuncian enfáticamente la necesidad de mejorar la educación, pero la verdad es que no hay tiempo para perder, porque la sociedad argentina ya fue informada acerca del grave retroceso, cuando se publicaron los resultados de la Prueba Pisa que abarco a 65 naciones. Los resultados fueron preocupantes, ya que comparando las pruebas del 2000 y el 2009 somos el segundo país con mayor retroceso en el mundo, si bien hay un repunte entre el 2006 y el 2009.

En la prueba de Lenguaje ocupamos el lugar 58, por detrás de cinconaciones latinoamericanas (participaron ocho).El puntaje de los adolescentes argentinos de 15 años de edad esta más de un 20 por ciento por debajo no de los mejores países, sino del promedio de todas las naciones. Además existe una gran variabilidad entre las escuelas privadas y estatales, lo cual indica que además existe una enorme desigualdad por razones socio-económicas, que atención es la mayor de toda la América Latina, región no caracterizada justamente por su equidad distributiva. Hay mucho que hacer ya sin demoras para mejorar la escuela argentina, pero lo primero sin ninguna duda es no ocultar la realidad.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.elimparcial.es