10 de diciembre de 2019, 21:10:19
Entrevistas

CINEASTA


Jaume Balagueró: “Mis películas pueden llamarse 'comerciales', y me gusta que lo sean”


Este viernes se estrena Mientras duermes, la última película del cineasta Jaume Balagueró que, después de meternos el miedo en el cuerpo con [Rec] vuelve a indagar en los temores del ser humano. Con una estructura “más clásica” que la de aquel experimento visual que le terminó de dar a conocer entre el gran público, Balagueró juega con el terror psicológico, con aquello “que asusta” porque “puede ser real” en una cinta en la que el suspense extremo sustituye a la violencia y “las oleadas de sangre” y los gana en efectividad. Protagonizada por el infalible tándem Luis Tosar-Marta Etura, Mientras Duermes nos une a César, el portero de un edificio de apartamentos que aprovecha la amplitud de movimientos que le permite su trabajo para jugar a ser Dios con los vecinos. Controla sus vidas, abre sus heridas… y disfruta con el dolor. La nueva vecina del 5ºB y su eterna sonrisa se convertirán en el nuevo objetivo del macabro juego de César. EL IMPARCIAL ha charlado con Balagueró unos días antes del estreno en salas.


El guión de Mientras Duermes le llega a través de su ya compañero en otros proyectos Alberto Marini. ¿Qué le cautivó de ese texto?
Lo que me enganchó fue el ejercicio de suspense que suponía, cómo me atrapó y la tensión que planteaba que era muy, muy eficaz y sobre todo muy novedosa. Era la historia del mal contra el bien, de un personaje muy malvado asediando a una víctima muy inocente, pero contada insólitamente: desde el punto de vista del malo. Esto generaba cosas maravillosas en aquella historia y sobre todo provocó la implicación mía como lector del guión. En realidad Alberto me dio el guión para pedirme opinión, él pensaba dirigirlo. Le dije que era un texto que aceptaría dirigir y a él le pareció bien la idea.

Una de los mayores atractivos del guión y la película es el personaje de César (Luis Tosar), sin ansia de violencia, pero extremadamente retorcido… ¿radica ahí el verdadero terror?
Lo que hace verdaderamente aterrador al personaje y a la película en sí es que es muy creíble. Es un personaje que genera el pavor y provoca el sufrimiento en sus vecinos a partir de elementos muy pequeños, a partir de cosas que son absolutamente cotidianas y cercanas y eso es lo que lo hace creíble. Aquí no tenemos grandes matanzas, grandes tortura u oleadas de sangre, sino que se presentan cosas que son muy factibles, que podrían ocurrir realmente en nuestro edificio. Este personaje podría existir y eso es lo que realmente nos asusta.

¿Lo llamaría ‘terror psicológico’? Se suele mencionar esta clase de subgénero al hablar de sus películas…
Me cuesta mucho hablar de qué tipo son mi películas, pero sí que es verdad que ésta no es exactamente una película de terror, sino que juega con el suspense. Lo interesante es que la trama pone al espectador en situaciones muy comprometidas consigo mismo. Al no haber casi violencia, sólo en un momento puntual, sí puede decirse que entra en el terror psicológico.



Lo que sí es cierto es que, pudiendo meterse ambas en ese gran saco que es el género de terror, esta nueva aventura difiere mucho de [Rec], con la que dio el salto definitivo al gusto del público…
En [Rec], lo novedoso era jugar con una forma de contar muy especial, que además se contradecía con el lenguaje del cine. No utilizamos los elementos propios del lenguaje del cine, el montaje, la música… sino que jugamos con el reportaje en directo y a tiempo real. Eso nos quitaba muchas posibilidades y nos abría otros caminos. Ahora con Mientras Duermes volvemos otra vez al lenguaje más convencional, a usar la caligrafía de la grabación, que es un ejercicio mucho más sofisticado. La historia pedía ese lenguaje

Su cine puede entenderse como “comercial”, restando cualquier connotación negativa que pueda adquirir a veces ese adjetivo. ¿Le importa mucho la impresión del público?
Nunca he tenido ningún problema con la palabra “comercial”. El cine es una industria y un entretenimiento, así que hago mis películas para que el público disfrute. Pienso en el público a la hora de hacer una película, y en nadie más. Así que en ese sentido mis películas sí pueden llamarse “comerciales” y me gusta que lo sean. Tampoco quiero decir que me parezcan mal las que no lo son, pero yo sí tengo vocación de gustar y entretener a los espectadores.

En la película hay mucho de Hitchcock: el suspense por encima del sobresalto. ¿Puede decirse que sea uno de sus referentes a la hora de componer una historia en imágenes?
Mi referente es el suspense que hemos visto a lo largo de toda la historia del cine. Yo he vivido el suspense, he aprendido de él… y esta película es un ejercicio de suspense constante. Toda la película y toda la puesta en escena están diseñadas al servicio del suspense. En cuanto a referentes específicos… me cuesta mucho verlos. En la película habrá muchos referentes que el público pueda descubrir, porque yo estoy lleno de ellos, pero no me doy cuenta porque no son intencionados. A primera vista, probablemente haya algo de Hitchckok, sí, y de El quimérico inquilino de Polanski, por ejemplo.

¿Le gustaría probar a desarrollar películas de otro género?
No es algo que tengo preparado o que sea una intención muy clara. No suelo tener nada planeado, lo que me empuja a hacer las cosas son las propias historias que voy encontrando. Así que si un día me topo con un guión de comedia que me enloquece, sin duda lo haré.

El tándem Tosar-Etura, parece que funciona en cualquier tipo de película. ¿Pensó en ellos desde el principio para la película?
Fueron dos opciones muy claras desde el principio. Los conocía y tuve claro que quería que fueran ellos.

¿Cómo ha sido el trabajo con Tosar para lograr meterse en la piel de ese psicópata retorcido pero encantador que es César?
Creo que Luis era perfecto precisamente por esa ambigüedad del personaje. Porque César tenía que ser repulsivo, repugnante, pero al mismo tiempo el espectador tiene que sentirse atraído y tiene que ser fascinante y carismático. Y Luis era capaz de eso, porque tiene ese lado duro, implacable y, en paralelo, la cara tierna y atractiva. Era el personaje perfecto para él. El trabajo consistió en crear un personaje desde lo cotidiano, desde las cosas más pequeñas, para hacerlo muy creíble.



La tercera entrega de [Rec] está a punto de salir del horno con Paco Plaza en solitario en la dirección. ¿Qué hace que esta vez no esté en el proyecto?
Básicamente porque decidimos que, si había que hacer dos más, [Rec]3 y [Rec]4 para acabar definitivamente con la saga, lo mejor era que uno hiciera una y el otro la otra para que así pudiéramos tener un poco de libertad para abrirnos a más cosas y no estar “condenados” ocho años a dedicarnos sólo [Rec] . Mientras él ha hecho la tercer parte, yo me he centrado en Mientras Duermes y ahora cuando me ponga yo con [Rec]4, él podrá idear otra película diferente.

Forma parte de ese reducido grupo de cineastas que han vuelto a rodar para formato corto (Miedo, 2010) después de triunfar en el largometraje. ¿Cree que está poco valorado este género?
No es que esté poco valorado, es que es poco rentable. Los cortometrajes cuestan dinero, como los largos, pero no generan dinero. Por eso se utilizan para darse a conocer, para aprender y dejar pequeñas obras casi testimoniales. No son productos comerciales, por lo que es difícil encontrar inversores.

Después de haberse presentado en Sitges y a la prensa en Madrid, ¿qué impresiones le han trasladado o ha observado en los espectadores privilegiados que ya han podido ver Mientras Duermes?
Hasta ahora, en todos los pases que hemos tenido la respuesta ha sido súper entusiasta. La gente ha disfrutado mucho y las críticas que están saliendo son extraordinarias. Estamos muy felices

¿Cómo le gustaría que saliera la gente del cine?
Me gustaría que salieran satisfechos de haber participado en un juego muy perverso y no sé si me gustaría o no, pero me temo que van a salir algo tocados.
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