5 de diciembre de 2019, 21:56:25
Cultura

CRÍTICA DE CINE


[red]Crítica de cine. [/red][i]Mientras duermes[/i]: Cómo convertir en un infierno la vida del vecino


El pasado viernes se estrenó “Mientras duermes”, uno de los filmes españoles más promocionados de los últimos meses y la nueva incursión en el horror por parte de todo un maestro del género, el director Jaume Balagueró, que en esta ocasión ha contado con un actor de peso, Luis Tosar, para encarnar al protagonista.


La cinta del director de REC llega a las salas precedida no sólo de una importante promoción en los medios, sino también de unas críticas sensacionales después de su premier mundial en el Fantastic Fest de Austin (Texas), todo un referente en Estados Unidos para los filmes de este género que abarca desde los thrillers más clásicos a las cintas de horror fantástico, y de su paso por el Festival de Sitges. Lo cierto es que el director catalán maneja desde hace años con maestría los hilos de la intriga más sutil y del terror más primario, y en “Mientras duermes” consigue de nuevo un cóctel bastante sabroso de ambas sensaciones, a las que se une imprescindiblemente la angustia. A través de vistosos planos y una cuidada fotografía, Balagueró nos lleva de la mano durante los primeros 30 minutos de metraje para que nadie se despiste y sepa desde un principio de qué pie cojea cada uno de los personajes que, de una forma u otra, acabarán teniendo su importancia en el relato de una historia que se centra en la personalidad de su protagonista, César, a quien interpreta Luis Tosar con la fuerza y la convicción a la que ya nos tiene acostumbrados.

Como todos, César, tiene dos caras, aunque en su caso ambas sean tan dispares que es precisamente en esa diversidad donde uno ya comienza a sentir el miedo, porque nos lleva a preguntarnos si aquel con quien nos cruzamos cada día en el trabajo, en casa o en la calle esconde algo malo detrás de la cumplida y protocolaria sonrisa. La cara de César durante el día es servicial, amable y respetuosa, y es la que ven la mayoría de los vecinos que habitan en el elegante edificio de la calle Provenza de Barcelona en el que lleva seis semanas trabajando como conserje. La otra, la oscura, sólo surge por las noches y, aparte de la avispada niña del 5º y del gruñón vecino del 4º, nadie parece ni siquiera intuirla. Mucho menos, aunque parezca mentira, la principal destinataria de sus siniestros manejos, Clara, una de esas personas optimistas por naturaleza que siempre sonríen y transitan confiadas por la vida, algo así como una empalagosa Caperucita del siglo XXI que, a pesar de los increíbles giros de un guión que a veces incluso exagera y pierde credibilidad ante el espectador, nunca se para a pensar que si su vida últimamente encalla con demasiada frecuencia ello se pueda deber a que alguien esté colocando palos entre sus ruedas.

En la piel de Clara se mete la actriz Marta Etura, pareja de Luis Tosar en la vida real y con quien ya ha trabajado con anterioridad en otros proyectos, el último, “Celda 211”. En el filme de Balagueró, Etura encarna a la perfección el personaje que funciona como contrapunto del protagonizado por Luis Tosar, quien a su vez se convierte en el principal e indiscutible activo de la cinta. La contención de sus miradas fijas a cámara y la sonrisa que sólo se intuye sin que el actor llegue a esbozarla ya son atractivos más que suficientes para dejarse llevar por la trama, sin hacerse demasiadas preguntas ni poner demasiados “peros” a los momentos menos conseguidos de la acción, que los hay, aunque los mismos, por fortuna, se diluyan en el conjunto de la cinta y en su resultado final.

Porque sólo con el paulatino descubrimiento de hasta dónde puede llegar la enfermiza mente de César, un malvado de los de libro, uno ya casi se olvida del resto. Su obsesión por Clara, por ejemplo, no tiene nada que ver con aquella que acostumbramos a ver en los demás psicópatas acosadores de dulces muchachas. Si César acosa a Clara es porque ella encarna aquello que él sabe que nunca podrá llegar a ser: una persona feliz. No se trata de que esté patológicamente enamorado y sienta que no puede vivir sin ella, lo que él piensa es que la única posibilidad que tiene de atisbar un pequeño rayo de felicidad o de satisfacción pasa irremediablemente por borrarle de la cara esa radiante sonrisa que parece no desfallecer nunca. De modo que, aunque la historia del portero o vecino acosador que mete el miedo a la chica hasta en su propio dormitorio ya la hemos visto otras veces - la última hace sólo un par de meses con Hillary Swank de protagonista en la cinta “La víctima perfecta” - en “Mientras duermes” el mérito está en salirse de lo de siempre y en convencer de que el mal puede ser simplemente el mal, sin necesidad de falsas excusas obsesivo románticas.

Junto a la pareja protagonista, completan el reparto Alberto San Juan, que interpreta al novio siempre ausente de Clara, Petra Martínez, Carlos Lasarte, la jovencísima actriz Iris Almeida, Pep Tosar y Ámparo Fernández.
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