11 de diciembre de 2019, 10:32:49
Cultura

Crítica de arte


[i]Delacroix (1798-1863)[/i]: fusión de drama y color


CaixaForum Madrid brinda la oportunidad hasta el 15 de enero de contemplar parte de la obra de Eugène Delacroix en la ha sido definida como la mayor retrospectiva internacional del pintor romántico francés en cincuenta años. Pese a la ausencia de pinturas tan conocidas suyas como La libertad guiando al pueblo, las 130 obras reunidas, en las que se incluyen interesantes bocetos y acuarelas, resumen la esencia de un artista cuyos viajes marcaron indudablemente su trayectoria.


Ochenta y ocho años después de que el Museo del Louvre organizara una exposición en homenaje a Eugène Delacroix por el centenario de su muerte, acaecida en 1863, CaixaForum Madrid celebra la inauguración de la mayor retrospectiva internacional organizada desde entonces.

El dramatismo, el movimiento y un dominio fascinante de la paleta cromática definen las obras de este pintor romántico francés, cuyo interés por las artes no se limitó a representar un tema, sino a indagar en los entresijos de cómo los artistas llevaban a cabo el proceso de ejecución. Sirve para comprender este interés de Delacroix por la esencia de las artes plásticas sus bocetos, litografías y acuarelas reunidos en esta muestra, en la que el visitante puede apreciar el estudio de la anatomía o la perspectiva sobre papel antes de que la idea del pintor sea transformada en un óleo.

El naufragio de Don Juan, 1840 © 2009 Musée du Louvre / Erich Lessing


Así, son abundantes las obras expuestas de pequeño formato, ante cuyo detallismo merece la pena fijar la atención. Sucede en la serie de pinturas en las que Delacroix ensaya el tema de Hamlet y Horacio en el cementerio o en la que titula Combate de Giaus y Hassán, en la que se vislumbra el interés del pintor por la anatomía animal del caballo que tanto protagonismo tiene en sus lienzos.

No es el único animal en hacerlo. También acapararon su atención los tigres o los leones. Las pinturas preparatorias del lienzo de grandes dimensiones La caza de los leones, ausente en la muestra, pero de la que da una idea lo expuesto, confirman su interés por investigar sobre las posibilidades pictóricas de los animales.

Los viajes que emprendió en su vida le valieron para inspirarse en otros artistas, así como en paisajes y costumbres ajenas a la francesa. Le ocurrió tras visitar Gran Bretaña entre los años 1820 y 1830, y volvió a experimentar la misma sensación al embarcarse en una misión diplomática francesa en el norte de África, acompañando al conde de Mornay en su visita a Abderramán, sultán de Marruecos. En el transcurso de aquel viaje realizó, incluso, varias escalas en ciudades españolas como Cádiz, Sevilla o Algeciras.

Mujeres de Argel en sus habitaciones, 1834 © 2009 Musée du Louvre / Erich Lessing


De las obras reunidas en la muestra, las que se vieron influidas por ese viaje a Marruecos reúnen los requisitos para despertar la admiración del visitante. Lo hace Boda judía en Marruecos, en la que destaca un asombroso dominio de la luminosidad pero, sobre todo, lo confirma Mujeres de Argel en sus habitaciones, de un asombroso detallismo y riqueza cromática, ante la que quien la contempla no echa en falta la ausencia en la exposición de La Libertad guiando al pueblo, obra clave en la trayectoria de Delacroix y pieza estrella del Louvre.

El desnudo, el retrato -y el autorretrato-, la mitología o el paisaje marítimo también están presentes en su obra, que no estuvo exenta de pinceladas del orientalismo y exotismo que impregnó al romanticismo en el siglo XIX. Un ejemplo es la bucólica escena representada en Las bañistas o mujeres turcas en el baño, una pintura muy colorista que contrasta con otras obras más oscuras como Los discípulos y las santas mujeres recogen el cuerpo de San Esteban.

Boceto de la Muerte de Sardanápalo, 1826-1827 © 2009 Musée du Louvre / Erich Lessing


Los temas religiosos también captaron su atención. Pintó temas del Antiguo y Nuevo Testamento y episodios de la vida de la Virgen, como La Anunciación o La Piedad, o de la de Cristo, como Cristo atado a una columna o Cristo en la cruz. Resulta igualmente interesante el lienzo La confesión pública, en la que Delacroix dejó constancia una vez más de su dominio de las luces y las sombras al representar el interior de una iglesia gótica en penumbra en la que domina la escena la blanca camisa de quien va a ser condenado.

En definitiva, un recorrido fundamental para tratar de comprender a una artista cuya inspiración no hizo sino reciclarse en cada viaje, en cada experiencia y en cada lectura.


Información sobre la exposición:

Lugar: CaixaForum Madrid

Fecha: del 19 de octubre al 15 de enero

Horario: de lunes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas

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