20 de noviembre de 2019, 10:51:56
Cultura

crónica cultural


Baltasar presenta un poemario de Leyva con grabados de Gómez-Pablos


Presentación del libro de poemas de Antonio Leyva ilustrado con grabados de Mercedes Gómez-Pablos Como si mi voz fuera un cuerpo en el paisaje de tu piel desdibujado (ediciones Hojas de marear vientos). El actor Juan Antonio Molina leyó los poemas.


Este miércoles, en la Galería Orfila de Madrid, se presentó el libro de poemas Como si mi voz fuera un cuerpo en el paisaje de tu piel desdibujado (ediciones Hojas de marear vientos) con poesías de Antonio Leyva e ilustrado con grabados de Mercedes Gómez-Pablos. Cada libro, que es en sí una obra de arte por el texto, los grabados y la belleza de la edición, viene además acompañado de un grabado original de la pintora.

La presentación corrió a cargo de Basilio Baltasar, editor y director del Grupo Santillana. Analizó en su discurso la relación entre la poesía y la pintura, dos artes de las cuales, como decía, no es bueno dar muchas definiciones. Baltasar las definió como “ensoñaciones que atraviesan la frontera de la realidad y nos libran de las obviedades de la vida”. Por eso, decía, “la contemplación del espectador debe ser sutil y no debemos ir pidiendo explicaciones”. Baltasar nos incitaba a convertirnos en poetas en nuestra forma de mirar. Empezó hablando, citando, nombrando, a grandes poetas como Petrarca, Yeats, incluso Faulkner, para luego seguir con las imágenes y los versos que son un lenguaje de inspiración. “Si la poesía y el arte no nos hacen tener algo que habíamos olvidado -explicó Baltasar- no sirven para nada”.

El conferenciante terminó su discurso hablando de los cuadros de Mercedes Gómez-Pablos, artista que, como explicó quien tan bien la conoce después de años de amistad, sabe trabajar y vivir en silencio. Normalmente, interroga a su alrededor las fachadas, los rostros que ve, la mirada de Gómez-Pablos que recorre el mundo, se fija en algo o en alguien que plasma en los cuadros con gran pasión y sentimientos. Pero en esta exposición, Baltasar resaltaba que su mirada se hubiera vuelto hacía dentro, intimista. Los poetas le habían ayudado, pero que Gómez-Pablos, lo que había hecho de verdad, había sido escuchar el silencio. Había cerrado los ojos.

La sesión terminó con una lectura de los poemas de Antonio Leyva por el actor Juan Antonio Molina, cuya profunda voz consiguió captar la atención de los espectadores allí reunidos. Eligió poemas sobre el amor, sensuales, que recorrían con sus palabras, el cuerpo femenino de la amada. La poética de Leyva, complicada en varios momentos, consigue plasmar una cadencia, un ritmo serpenteante y repetitivo que solo logran los grandes poetas.
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