15 de octubre de 2019, 15:31:17
Sociedad

presentación de la Guía de Sedación Paliativa


Sendín: "La sedación paliativa es la mejor manera de luchar contra la eutanasia"


“La mejor manera de luchar contra la eutanasia es la sedación paliativa, con la que se pretende que ningún enfermo sufra innecesariamente al final de la vida”, según ha explicado el presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín, durante la presentación de la Guía de Sedación Paliativa, elaborada por la Comisión Central de Deontología Médica de la OMC y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos.


La Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) han presentado este jueves la Guía de Sedación Paliativa, un documento elaborado por la Comisión Central de Deontología Médica de la OMC y la SECPAL, y aprobado por la Asamblea General en la que están representados los 52 Colegios médicos de España.

“La mejor manera de luchar contra la eutanasia es la sedación paliativa, con la que se pretende que ningún enfermo sufra innecesariamente al final de la vida”, según ha explicado el presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín en la presentación de este documento, acto en el que participaron los doctores Marcos Gómez Sancho, presidente de la Comisión Central de Deontología, y Javier Rocafort, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL).

“Muchos pacientes mueren con dolor, ansiedad y sin el apoyo emocional necesario; incluso, algunos, mueren solos. Los médicos queremos convertir la sedación en la agonía en una práctica de uso cotidiano, si cumple los requisitos de buena praxis” afirmó el Dr. Rodríguez Sendín para quien “los que impiden que estas prácticas adquieran el rango de normales y se practiquen como tales son los mejores colaboradores para que un día la eutanasia se instale en España”.

Y añadió que “quienes realmente están facilitando el deseo de parte de nuestra sociedad de que se regule la eutanasia son aquellos que abandonan a los moribundos y no les dan los cuidados y tratamientos disponibles por falta de formación, miedo o ignorancia”.

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De izq. a dcha.: el presidente de la Comisión de Deontología de la OMC, Marcos Gómez Sancho; el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín; y el presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), Javier Rocafort.

Tras aludir a “la etapa de eslóganes y titulares sobre la muerte digna” del partido en el Gobierno que “no ha sabido o no ha podido dar una respuesta satisfactoria”, los médicos queremos, con esta guía “dar una respuesta más a los compromisos de la profesión y, en definitiva, conseguir que ningún paciente desee morir por falta suficiente de atención y asistencia”.

Por su parte, el Dr. Gómez Sancho, uno de los primeros profesionales que en 1989 empezó a trabajar en medicina paliativa, con la creación de la Unidad de Medicina Paliativa que actualmente dirige en el Hospital de Gran Canaria Dr. Negrín, aseguró que “aproximadamente el 20% de los enfermos al final de la vida presentan uno o varios síntomas refractarios a los tratamientos disponibles y la única forma de poder ayudarlos es disminuyendo su consciencia. Las indicaciones más frecuentes de sedación son las situaciones extremas de delirium hiperactivo, nauseas/vómitos, disnea, dolor, hemorragia masiva y ansiedad o pánico, siempre que no hayan respondido a los tratamientos indicados y aplicados correctamente durante un tiempo razonable”.

El Dr. Javier Rocafort, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), que agrupa a más de 1.800 profesionales que trabajan en esta disciplina médica, afirmó que “la necesidad de sedar a un enfermo en fase terminal obliga al médico a evaluar los tratamientos que hasta entonces ha recibido el enfermo” y añadió que “no es aceptable la sedación ante síntomas difíciles de controlar, cuando éstos no han demostrado su condición de refractarios”.

La necesidad de disminuir la conciencia de un enfermo en las horas anteriores de su muerte ha sido y es objeto de controversia, en sus aspectos clínicos, éticos, legales y religiosos. Además, quienes no conocen las indicaciones y la técnica de la sedación o carecen de experiencia en medicina paliativa, pueden confundirla con una forma encubierta de eutanasia. Y la mejor manera de afrontar los casos de petición de eutanasia y su aceptación social, es la correcta formación de los médicos y el desarrollo de los cuidados paliativos, de forma que ningún enfermo sufra innecesariamente al final de la vida.

Por ese motivo, la Comisión Central de Deontología Médica de la OMC y la SECPAL han trabajado durante dos años para elaborar este documento que servirá de guía para la buena praxis y para la correcta aplicación de la sedación paliativa.

La medicina paliativa comenzó a desarrollarse en Reino Unido en la década de los sesenta y en España en los ochenta. Se trata, por lo tanto, de un área asistencial cuyo desarrollo científico es muy joven. A pesar de ello se han hecho avances importantes en todos los sentidos. Se han incrementado notablemente, sobre todo estos últimos años, el número de recursos específicos, la capacitación de profesionales y también la investigación. Se ha avanzado mucho en el control de los síntomas, aspecto clave en medicina paliativa y han aparecido nuevos fármacos, sobre todo analgésicos, que facilitan mucho el alivio del dolor al final de la vida. Sin embargo, hay todavía algunos enfermos que, a pesar de todo, tienen en algún momento de la evolución de su enfermedad (oncológica o no), uno o más síntomas refractarios al tratamiento que le provocan un sufrimiento insoportable.

La sedación paliativa –según se describe en la Guía- es la disminución deliberada del nivel de conciencia del enfermo mediante la administración de los fármacos apropiados con el objetivo de evitar un sufrimiento intenso causado por uno o más síntomas refractarios. Puede ser continua o intermitente y su profundidad se gradúa buscando la el nivel de sedación mínimo que logre el alivio sintomático.

Actualmente, la sedación se ha de considerar como un tratamiento adecuado para aquellos enfermos que son presa de sufrimientos intolerables y no han respondido a los tratamientos adecuados.

Desde el punto de vista de la ética y deontología médica, la Guía establece una clara diferencia entre Sedación Paliativa y Eutanasia. “La frontera entre ambas -explica- se encuentra en la intención, en el procedimiento empleado, y en el resultado. En la sedación se busca disminuir el nivel de conciencia, con la dosis mínima necesaria de fármacos, para evitar que el paciente perciba el síntoma refractario. En la eutanasia se busca deliberadamente la muerte anticipada tras la administración de fármacos a dosis letales, para terminar con el sufrimiento del paciente”.

La sedación paliativa implica para el enfermo renunciar a experimentar conscientemente la propia muerte y tiene también para su familia importantes efectos psicológicos y afectivos. Por ello, la decisión de recibir sedación paliativa -según la Guía- tiene que ser el resultado de una deliberación sopesada y una reflexión compartida acerca de la necesidad de disminuir el nivel de conciencia del enfermo como estrategia terapéutica. Y añade que la sedación ha de estar siempre bien indicada y bien efectuada, siendo los elementos fundamentales el consentimiento, la administración de fármacos a dosis adecuadas y la evaluación.

La Guía de la Sedación Paliativa explica una serie de términos y aspectos que tienen relación con la sedación paliativa y que van desde el consentimiento informado, enfermedad incurable avanzada, enfermedad o situación terminal, situación de agonía, síntoma refractario y síntoma difícil, hasta la descripción de los propios cuidados paliativos.

El documento hace una serie de indicaciones para aplicar la sedación paliativa, entre otras, que exista un sufrimiento intenso causado por síntomas refractarios (aquellos que no pueden ser adecuadamente controlados con los tratamientos disponibles), que el enfermo o en su defecto la familia, haya otorgado el adecuado consentimiento informado y que el enfermo haya tenido oportunidad de satisfacer sus necesidades familiares, sociales y espirituales.

Aconseja al médico que, si tiene dudas para aplicar la sedación paliativa, debe solicitar el parecer de un profesional médico experimentado en el control de síntomas, dejar constancia razonada en la historia clínica e informar de sus decisiones a otros miembros del equipo asistencial.

La Guía hace una relación explicativa de los fármacos para este tipo de tratamiento y la vía adecuada para suministrarlos y recomienda revisar periódicamente el nivel de sedación, dejar constancia en la historia clínica de su evolución y también evaluar el estado emocional de las familias, proporcionando siempre presencia, compresión, disponibilidad y privacidad.

La Guía de la Sedación Paliativa es un documento que da un paso más sobre la atención médica al final de la vida que se recoge en el nuevo Código de Deontología Médica aprobado este mismo año por la OMC, en el que se aborda la sedación en la agonía como algo “científica y éticamente correcto sólo cuando existen síntomas refractarios a los recursos terapéuticos disponibles y se dispone del consentimiento del paciente implícito, explícito o delegado”. Otras iniciativas de la OMC en este sentido han sido la Guía Ética en cuidados paliativos, el Observatorio de cuidados paliativos, la declaración sobre la Atención médica al final de la vida, y el Curso básico de cuidados paliativos, on line, que ha puesto en marcha la Fundación para la Formación de la OMC.
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