16 de noviembre de 2019, 0:32:38
Opinion


Ni 100 días de gracia, ni vaselina

José Antonio Ruiz


Y Mariano, que no Johnny, cogió su fusil de balas de fogueo, y se cargó a «Mi prima Raquel», tras haber confundido con la Prima de riesgo a una Geraldine Chaplin veinticinco años más joven pero siempre tan enjuta de talle como una calamidad de vicepresidenta llamada Elena Salgado, que ha hecho de Manuel Campa -¡quién lo iba a decir!- un contable chusquero por cuyos deméritos como secretario de Estado debieran negarle la entrada en Harvard.

¡Qué ilusos fuimos cuando llegamos a albergar la infundada esperanza de que Zapatero (el mismo que rivaliza en coeficiente mental con Steven Hawkins) aprendería el ABC “verdadero” (el de Anson) de la Economía en dos tardes! Jordi Sevilla nos debe una explicación. Homenaje póstumo a Samuel Beckett: «Esperando a Godot».

España, país ingobernable, «De cuerpo presente» (Jesús Pozo). Rajoy, presidente a la búlgara, ¿salvador o sepulturero? (…) El carro de votos no lo legitima para que nos haga un tacto rectal sin anestesia en posición indecorosa de decúbito supino. Pero casi, pues no está el enfermo para pudores innecesarios sino para dejarse explorar el periné y la región ano rectal sin mostrar resistencia alguna, y que después sea lo que Dios quiera.

Claro que allá él si comete el desafuero de abusar de la confianza de los administrados que le han extendido un cheque en blanco, conscientes de que la gangrena avanza y no hay tiempo más que para colocar el torniquete y cortar por lo sano con el hacha siguiendo el manual de instrucciones del regeneracionista Joaquín Costa.

Estamos jodidos pero no somos ilusos. Sabemos que la cofradía PePera no está en disposición de reeditar el milagro de la multiplicación de los brotes verdes; pero lo menos que puede hacer, por la cuenta que nos trae, es andarse con tiento, porque nos la estamos jugando.

Díganos la verdad, aunque duela; levante las alfombras, aunque debajo se esconda el «Apocalipsis oculto» de Jesús Trillo-Figueroa; haga usted uso responsable de su mayoría arrolladora, pero sin arrollarnos; y sobre todo, acelere el paso, porque hoy ya es mañana, y mañana puede que sea demasiado tarde como para andarse ahora con remilgos, adornos y paños calientes.

Como broma ante un auditorio enfervorizado hasta puede tener un pase la incontinencia verbal del presidente del PP de la provincia de Valencia, Alfonso Rus, cuando días atrás arengó a los suyos en Cullera conminándoles a que el día 20 por la noche se entregaran con desenfreno al champán y a las mujeres. «Las nuestras, claro» –tuvo que matizar después, echando leches, vista la mirada intimidatoria que le lanzó su señora, que en un tris estuvo de levantarse de su asiento y gritarle: ¡No te espero en casa. Ya vas recogiendo tus cosas que esta noche duermes con tu madre!
En una situación de emergencia nacional como la que estamos viviendo, me temo que no está el país para celebraciones ni resacas. Es más, con semejante embolado, para no estar no debieran estar ustedes de humor ni para salir al balcón de Génova para inmortalizar la instantánea de la borrachera triunfal.

Puede que los mercados accedan a la petición que le ha hecho Rajoy en el sentido de que concedan un margen de «más de media hora» al nuevo Gobierno. Pero este cronista, en su situación, no se tomaría un receso ni para fumarme un puro. Antes bien, dejaría los aterrizajes suaves para el Batallón de Zapadores de la Brigada Paracaidista, y aterrizaría con la tropa en Moncloa… a plomo.

Y en cuanto a Zetapé, antes de tumbarse a la “Bartola” bien pudiera rendir un último tributo a todos nosotros, sus desheredados: co-presidir con MR un gobierno de concentración durante el mes que media entre el 21N y la toma de posesión del gobierno entrante, y hacer gala de toda la responsabilidad que le ha faltado durante sus ocho años de ocurrencias.

De lo que suceda en el PSOE, al abajo firmante se la trae floja, pues lo mismo me da que me da lo mismo si es verdad o mentira que Chacón habla más con la cabra de la Legión que con los catalanes, como asegura con guasa Durán i Lleida. En «la casa común de la izquierda», por mucho que Alfredo y Carmina se coman la oreja en un fingido magreo público orquestado con forcex para escenificar su amor, va a correr la sangre de las puñaladas como en el matadero de Merca-Madrid. Cuenta les traería ofrecerse para protagonizar la nueva campaña de Benetton. Claro que también es casualidad que la cuarta entrega de «Crepúsculo», que responde al título de «Amanecer», venga a coincidir en el tiempo con el fin de la pesadilla socialista y el principio de la pesadilla popular.

España es una escombrera de sueños rotos, un océano de angustias seco de lágrimas en medio de la nada de la luna de Júpiter. Ojalá pudiésemos cambiar el futuro como los publicistas de la última campaña de Telefónica. Ni políticos ni tecnócratas. Ahora más que nunca lo que este mundo necesita son poetas.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es