21 de octubre de 2019, 12:39:16
Nacional

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Refundación o simple lavado de imagen, ¿cómo gestionará el PSOE su histórica derrota del 20-N?


La debacle electoral sufrida el pasado 20 de noviembre a manos de Mariano Rajoy y el Partido Popular ha llevado al PSOE a una de las mayores crisis institucionales en sus más de 130 años de historia. Una vez encajado el duro golpe infligido por los votantes, toca hacer balance y empezar a mirar hacia el futuro. La convocatoria de un congreso ordinario para el mes de febrero marca el calendario de la sucesión de José Luis Rodríguez Zapatero como secretario general del partido. Pero, lejos de ser un proceso fácil, un lavado de imagen general y un nuevo mando no es lo único que necesita el socialismo español, a juicio de los expertos.


"Tenemos un proyecto sólido para la oposición, volveremos a ganar". Esta frase se ha repetido una y mil veces por los pasillos del cuartel general de Ferraz en los últimos días. En la sede madrileña del PSOE se intenta olvidar lo más rápido posible la fatídica noche del 20-N y ya se tienen las miras puestas en el futuro, en el congreso ordinario previsto para el próximo mes de febrero y en el que se elegirá, presumiblemente, al nuevo secretario general de la organización.

Los 76 escaños que distancian a las dos grandes fuerzas políticas de nuestro país y el hecho de que sea el resultado más bajo cosechado por el PSOE en toda la democracia han llevado a los socialistas a plantearse de manera muy seria el próximo paso a dar, conscientes de que la elección de un nuevo líder no es la única disyuntiva que el partido debe acometer.

"La derrota del pasado domingo no sólo pone de manifiesto el declive ideológico y político del PSOE, sino la debacle de una forma de gobernar, de una forma de gestionar España, y que tiene que provocar un cambio de rumbo inmediato en todos los frentes", señala Diego Armario a este periódico, periodista y autor del libro 'El PSOE en llamas', un profundo análisis del pasado, presente y futuro de la organización y de la erosión de sus políticas y sus gestores en los últimos años.

Aunque en público se amparan en el azote de la crisis económica internacional para justificar la derrota electoral, lo cierto es que dentro del partido son muchos los que consideran que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero le ha hecho mucho daño al PSOE y que es necesario un cambio inmediato. "Hay una gran cantidad de socialistas, militantes de base y de las altas esferas, del aparato, que están muy cabreados con cómo se están haciendo las cosas en Ferraz y, aunque consideren necesario el congreso ordinario, no tolerarán que se les imponga una línea continuista que hunda más a la organización", afirma Armario.

Entonces, la gran duda es cuál ha de ser la dirección a tomar por el PSOE en esta encrucijada institucional e ideológica en la que se encuentra. "No soy adivina, pero está claro que los socialistas en el mundo tienen un problema, no saben hacia dónde tirar tras la caída del Muro de Berlín y eso les ha conducido a una desorientación general importante", apunta en declaraciones a EL IMPARCIAL Lourdes López Nieto, profesora titular de Ciencias Políticas en la UNED y columnista habitual de este periódico.

En clave nacional, López Nieto considera que la victoria de Zapatero en las primarias, "un sistema adaptado e importado desde Estados Unidos que no tiene sentido aquí al no haber una cultura de partido", de 2000 por apenas nueve votos le hizo mucho daño al PSOE. "De cara a febrero me preocupan más las ideas que quieran tomar que las personas que las lleven a cabo, porque en la organización hay muchas facciones que deberán ponerse de acuerdo, armonizarse, y dejar de lado el radicalismo de la era Zapatero", declara la profesora de la UNED.

¿Qué será de Rubalcaba?
Aunque en un principio se ligó el futuro del ex candidato socialista a la Presidencia con los resultados que cosechase en las urnas, cada día se clarifica más la posibilidad de que Alfredo Pérez Rubalcaba lidere a su partido en la oposición. Si bien muchos analistas creyeron ver en la postulación a los comicios generales del ex ministro de Interior y mano derecha de Zapatero como un último servicio al PSOE, no son pocos los que le ven como el único líder con peso y carisma suficiente como para empuñar la rosa socialista los próximos cuatro años de gobierno popular.

"Lo que quiere Rubalcaba y los que han fracasado es un proceso rápido y amañado para que sigan gobernando los mismos, la línea continuista", denuncia Armario, que cree que "la hoja de ruta que debe seguir el PSOE pasa por hacer autocrítica, volver a ser un partido nacional y no nacionalista, regresar a posiciones más de centro-izquierda y ser una formación socialdemócrata y no una que aboga por la vuelta de los tiempos de la República".

En contraposición, algunos miembros del partido ya se han empezado a mover para intentar coger el mejor sitio en la línea de salida del congreso ordinario. La más rápida en este sentido ha sido la presidenta del PSC, Carmen Chacón, que si bien no ha oficializado su candidatura, sí que ha dejado entrever su intención de postularse al liderazgo socialista. "¿Por qué una mujer y catalana no puede ser la Secretaria General?", se preguntaba la propia Chacón a comienzos de semana.

Aunque en la parrilla socialista se manejan varios nombres (Eduardo Madina, Tomás Gómez, José Bono...), todo parece indicar que la Secretaría General se la jugarán dos líneas de pensamiento más que los posibles candidatos. "Por un lado están Rubalcaba y Chacón, que no tienen ninguna legitimidad para presentarse puesto que son responsables en parte de cómo está el partido hoy en día, y por otro lado está la línea de la militancia, de la que podrían surgir nombres desconocidos para el gran público y con un perfil más independiente, más de centro-izquierda", afirma Armario.

Magdalena Ribera, consultora independiente y politóloga, cree, en conversación con EL IMPARCIAL, que "Rubalcaba ha jugado todas sus bazas políticas y ya no tiene salida, debe dejar paso a un nuevo socialismo renovador, ambicioso y fresco". Todavía no se sabe qué va a pasar con el ex candidato presidencial, aunque todo apunta a que peleará por la Secretaría General en febrero, "pero, si lo deja, está claro que abandonará la política activa, al menos la de primera línea, y se retirará a una vida tranquila y sosegada, un merecido retiro tras años de servicio al PSOE", añade Ribera.

De este modo, son tiempos convulsos para el socialismo español. Con una derrota electoral histórica, sin un liderazgo claro y en pleno proceso de refundación ideológica, el PSOE encara los próximos meses en un mar de dudas y de incertidumbre con la esperanza de que el congreso ordinario de febrero sea el punto y aparte con la etapa de Zapatero.
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