14 de octubre de 2019, 9:57:22
Opinion


El 20-N desde China

Alejandro Barón


Desde China, una manta de lejanía apaga los sentimientos propios sobre los resultados electorales del pasado fin de semana en España. En términos generales, la desideologización de la política(blandida hoy día como un instrumento de marketing), unida a la pobre gestión de los responsables ciudadanos nos revela unos resultados complejos y significativos.

Complejos, porque el bipartidismo va mermando, lo cual en opinión de algunos es positivo y para otros no. Ahí están las nuevas fuerzas políticas para demostrarlo, y también aquéllas ya asentadas pero extrañas a los dos grandes partidos. De igual modo, los ciudadanos nos vuelven a recordar la inmensa complejidad social y territorial de España, con 36 escaños de corte identitario o nacionalista.

Pero también estamos ante un resultado significativo. Una mayoría absoluta fruto del hastío y del descontento de la ciudadanía (y sobre todo de buena parte del electorado tradicional de la izquierda) ha lanzado un grito al éter, recordándonos que vivimos en una suerte de democracia, que sí lo es, pero contrariamente a lo que muchos creen, no se compone sólo de votos cada cuatro años, como bien viene señalando Federico Mayor Zaragoza. Lecciones agridulces para todos, pues.

De la campaña, tres cosas quedarán para la historia:

- Para mí, lo más importante, el final de la banda terrorista ETA, cuya historia de violencia y de división muchos han sufrido directa o indirectamente. Paradójicamente, no se ha mencionado mucho éste dato durante la campaña. Quizá ello sea una pista de una futura concordia o de la no utilización en provecho propio de temas tan espinosos por parte de la clase política. O es que simplemente, no interesaba.

- El omnipresente fardo de la penosa herencia económica, aminorada hasta el ridículo por unos y presentada de manera hiperbólica por el contrincante.

- La ausencia de un debate serio sobre la salud de nuestra democracia, que para bien o para mal han planteado los llamados "indignados" y el movimiento "15-M". No se trata de adherirse o no a estos movimientos societales, sino llevar a cabo una reflexión continua y pausada sobre qué es convivir en democracia y sobre cuáles son nuestros Derechos y Deberes como ciudadanos, ya sea a título individual o colectivo. Lamentablemente, no parece que la mayoritariamente adormilada y borreguil ciudadanía española haya tenido en cuenta un hecho crucial a la hora de votar: desde hace tiempo no tenemos un gobierno libre de tomar decisiones autónomas de calado. En realidad, hasta dentro de mucho tiempo no lo tendremos.

Ello entronca con la lamentable situación internacional en la que se encuentra Europa y dentro de ésta, España. Buen ejemplo de ello es que aquí, en China, el resultado de las elecciones españolas ha pasado casi desapercibido. Únicamente en los despachos corporativos de Shanghai,Shenzhen oGuangzhou se han tenido en cuenta los resultados electorales como una posible oportunidad de negocio para el futuro: la postura política oficial del PCCh y de la administración pekinesa es una incógnita y ha de serlo. Por su parte, los medios chinos dedicaron escuetos artículos en sus ediciones en inglés, entrelos cuales sobresale el analítico comentario de la agencia XinHua, que como órgano del Partido, sigue la aséptica línea gubernamental y omite cualquier juicio valorativo.

Con todo, los ciudadanos españoles si han sido libres en el acto del voto, y han dicho. A partir de ahí, solo queda respetarse y congratularse mutuamente hoy de que haya sucedido, y pensar y actuar mañana. Sólo así se podría salir del monumental embrollo en el que todos nos hemos metido y del que unos pocos no han sabido sacarnos.
Viajero del Pacífico y del Atlántico, así describió Rubén Darío la incertidumbre del futuro español, anclado en el recuerdo tras la tempestad del noventa y ocho: "Dejad que siga y bogue la galera bajo la tempestad, sobre las olas: va con rumbo a una Atlántida española, en donde el porvenir calla y espera". Un resumen acertado de lo que venimos viendo y de lo que podemos esperar para los próximos años.
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