28 de noviembre de 2020, 5:54:34
Nacional

Zapatero se enfrentará en minoría a la votación de investidura


Zapatero y Rajoy: Pactos de Estado, pero en el aire



Nada más empezar su discurso, el líder de la oposición desveló su voto negativo en contra de la investidura de Rodríguez Zapatero, lo que no sorprendió en demasía a la audiencia.

Desde el primer minuto, el dirigente popular puso en evidencia los logros económicos del actual presidente del Gobierno y expresó con dureza su desconfianza por una gestión que "ha aumentado la presión fiscal y ha echado por tierra el pacto antiterrorista". ¿Qué crédito puedo dar a sus palabras después de estas acciones? Como está escrito, por su obras les conocerán", parafraseó. En esta misma línea, le acusó de falta de rigor en el diagnóstico y en las soluciones, lo que ha originado el incremento de la inflación, el encarecimiento de los precios, el descenso del 15 por ciento de la cuota de mercado internacional".

Más explícito, le recordó a Zapatero los buenos augurios del final de la crisis económica, "cuando usted dijo que bajarían los precios con el comienzo del año, si bien es cierto que no precisó el año"; le reprochó de hacer unos presupuestos con datos macroeconómicos, "que no atienden a la realidad" y ante un candidato despreocupado, en apariencia por su rictus, le reclamó que tomara medidas frente al cambio "y no perseverar en su actitud de no tomar decisiones".

En materia terrorista, Rajoy se comprometió a rubricar cualquier acuerdo, siempre y cuando "cancele la esperanza de los terroristas y luche por conseguir su derrota". Pero no fue tan condescendiente cuando se refirió a la inmigración y le pidió una política distinta que no coseche los resultados que había obtenido hasta ahora, "porque estos son preocupantes".



Muy por encima, se refirió a la vivienda, de la que aseguró no se han tomado iniciativas a largo plazo, y a la Seguridad Ciudadana, lo que para Mariano Rajoy, "requiere algo más que leyes y declaraciones".

Metido en la arena de la política exterior, el dirigente popular acusó a los socialistas de "pesar menos que antes y de abusar de una mezcla de idealismos y confusión, lo que ha originado un aislamiento, como se ha podido ver estos días". Y mire, le dijo, "lo mejor para España es reforzar los lazos con quien comparte valores".

"¿Qué soluciones ofrece para el agua?"
El agua ocupó una de las partes centrales de su discurso. El líder de la oposición le preguntó al candidato "¿qué ofrece para que España tenga soluciones para el agua aparte de que no bebamos?". "Estamos peor que nunca", afirmó, pero "su política nos ha colocado en el desconcierto general y lo de Cataluña es un esperpento; el Ebro se desborda y en Cataluña crece la inquietud. Y ahora resulta que aquellos que se opusieron al Plan Hidrológico lo piden". "Usted -explicó- no está a la altura de las circunstancias".

Con igual espíritu crítico, Rajoy le reprochó no tener voluntad ni soluciones para enfrentarse a la crisis de la Administración de Justicia. "Y la Justicia necesita recursos, no puede funcionar como si estuviéramos en el siglo XIX". "Una sociedad donde no funciona la Justicia es una sociedad que desaparece", argumentó, abordando además la renovación del Consejo General del Poder Judicial.

Implacable en cuestiones de Estado y en acuerdos, uno de los ejes del rifirrafe verbal Zapatero-Rajoy, el presidente del Partido Popular mostró su voluntad de alcanzar consensos con el PSOE, pero "con objetivos y procedimientos y no con vaguedades como ha sucedido hasta ahora". "Porque, ¿qué es un pacto de Estado?", se preguntó: "Un pacto de Estado afecta a la esencia misma del concepto territorial, de los estatutos, sobre las políticas donde no debe haber discrepancias, como es el terrorismo; donde se proyectan las grandes instituciones, como el CGPJ y, donde defendemos la protección social, la política exterior y de la comunidad".



"Todos quieren acabar con ETA, pero..."
En el corolario de su primera intervención, retomando el tono crítico, Rajoy sorprendió a la concurrencia sentenciando que "todos los partidos que hay en la Cámara Baja quieren acabar con ETA, pero, unos quieren la derrota de ETA, y otros no quieren que el final del ETA sea una derrota". El comentario arrancó los murmullos, desvanecidos cuando sin más florituras, el líder del PP anunció un voto contrario a la investidura de Zapatero, "porque contemplamos con reserva su candidatura". "Usted tiene pendiente ganarse nuestra confianza. Ahora bien, le advirtió, "en las grandes decisiones tendrá que tener en cuenta a esa casi media España, porque a más puntos de encuentro, mejor irán las cosas para España".

"Mis credenciales, señor Rajoy, son las credenciales de la democracia"
Y Zapatero no se anduvo con chiquitas. Sus primeras palabras fueron para reprocharle a Rajoy la ausencia "de análisis de la situación electoral, de por qué estamos aquí y de por qué esta investidura". Profundizando en este primer lance, el candidato a la Presidencia, puso en tela de juicio, el cuestionamiento de sus credenciales, "porque mire, señor Rajoy, mis credenciales son los de la democracia, y son los españoles los que juzgan la confianza de los responsables políticos".

Aplausos de un lado, abucheos medio contenidos de otro, el enfrentamiento Zapatero-Rajoy cobraba un nuevo ritmo. Con la fuerza del que se sabe ganador, el candidato a la Presidencia del Gobierno acusó al jefe de la oposición de no presentar durante su intervención ninguna propuesta de futuro. A lo que minutos más tarde, Mariano Rajoy respondió esgrimiendo: "Ojala pudiera hacerlo, pero no es a mí a quien corresponde presentar un programa de Gobierno. Cumplo con mi deber de oposición y defiendo mis posiciones, pero le pido señor Zapatero, que no se altere ni mal interprete mi discurso. Es usted quien ha ganado, y por tanto, es usted quien se somete a la investidura, no yo".

En defensa de su gestión económica, sin duda unas de las materias más castigadas por los portavoces de la Cámara Baja, Rodríguez Zapatero elogió "el crecimiento de la economía, el crecimiento de empleo, de las cuentas públicas, de estar un punto por encima de la media de la Unión Europe" volcando el peso de la crisis en las consabidas subprimes y en la subida de los precios del petróleo y los cereales. En este momento del debate, y cuando el candidato socialista se disponía a anunciar por segunda vez en la sesión el paquete de medidas económicas previstas para subsanar la situación económica, el diputado popular Arias Cañete recibió el primer aviso de la legislatura de la voz de José Bono, quien le recordó que no tenía la palabra, al ver al ex ministro de Agricultura hacer un gesto con la mano y la cara.



Más allá de la anécdota, Zapatero continuó ponderando sus medidas educativas, la próxima y nueva Conferencia entre presidentes de las Comunidades Autónomas, hasta llegar a corresponsabilizar al PSOE y al PP de la crisis que afecta a la Justicia, y más en concreto al Consejo General del Poder Judicial.

Y en este instante, espetó a Rajoy a votar a favor de la renovación de la aludida institución. "Si lo están, deberían hacerlo con la responsabilidad que le corresponde a cada uno", comentó, adelantando "tener tiempo para ello, pero también urgencia".

A vueltas con el agua, y ya en la contrarréplica, Zapatero también acusó a los populares de no aportar ni un solo hectómetro cúbico de agua durante los Gobiernos de Aznar, y también, esta vez en la réplica, de no participar en ningún pacto de Estado.

Zapatero utilizó el nombre de Felipe González para recordar que había sido un socialista quien, desde la Unión Europea, ha sido instado para reflexionar sobre Europa en los próximos veinte años. Enlazando este nombramiento como mérito de su política internacional, pidió además el compromiso en materia de terrorismo al resto de las fuerzas políticas.



"A los españoles les interesan dos cosas -dijo, dando a conocer sólo una-: Una estrategia compartida en la defensa de valores, dentro del orden constitucional, poniendo los medios políticos, la cooperación internacional para terminar con ETA, que sólo tiene una expectativa, el abandono de la violencia definitiva".

Así, abundando en las reflexiones que Rajoy debería "haber realizado" a tenor de sus resultados, Rodríguez Zapatero prometió a Rajoy enmendar sus errores y corregir, "a pesar de lo que han dicho los españoles en las urnas".

"Hable de los resultados económicos de ahora, no de antes"
Pero Rajoy no quiso entrar al trapo de las acusaciones de Zapatero, y omitió hablar de las últimas elecciones, excepto para reconocer que había perdido y por eso tenía que cumplir su labor de oposición. No en vano, el dirigente del PP fue tan incisivo como al comienzo de su intervención y aseveró que España tiene un problema de liquidez, "y lo sabe todo el mundo, porque se nota en la subida del 4,6 por ciento de los precios y en los 300.000 parados más".

Con tono vehemente, le exigió a Zapatero que hablara "de lo que pasa ahora, no de los resultados económicos de antes", y jocoso en el gesto, anunció que su partido presentará un paquete de medidas económicas, "luego usted haga lo que quiera", añadió.

Antes de cerrar el primer discurso de la nueva legislatura, Mariano Rajoy, interrumpido en múltiples ocasiones por la bancada popular, aplaudió la decisión de alcanzar acuerdos y pactos, "pero queremos un pacto para echar a ETA, y cuando se quiere echar a ETA hay decir sí para sacar a la alcaldesa de Mondragón del Ayuntamiento; y estamos dispuestos a hablar de la renovación del CGPJ, pero a hablar en serio".

Breve en sus palabras, Zapatero reconoció que le interesa hablar con la oposición, llegar a acuerdos, porque, añadió: "Debemos a los españoles cuatro años de calma, de serenidad, de diálogo, de entendimiento y de progreso".

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