18 de octubre de 2019, 18:01:02
Opinion


GRACIAS, EGUIGUREN, GRACIAS

Luis María ANSON


Jesús Eguiguren se ha ido de la lengua y ha confirmado lo que todos sabíamos: Rodríguez Zapatero mantuvo la negociación política, de tú a tú, con Eta antes y después de la atrocidad de Barajas. Queda claro, además, que la afirmación de Rubalcaba: “no hemos pagado ningún precio político en la derrota de Eta”, es completamente falsa. Eta no ha sido derrotada. Ha dejado provisionalmente de matar porque, a cambio, ha cobrado el precio político de la legalización de Bildu y Amaiur y de la gobernación de Guipúzcoa, ayuntamiento de San Sebastián incluido.

Eguiguren, en nombre del PSOE de un Zapatero todavía en la oposición, inició la negociación política con Eta. Presidente por accidente, el líder socialista quería presentarse ante la opinión pública como el gran pacificador. Aspiraba incluso al Premio Nobel de la Paz. Eguiguren deja claro que para conseguir sus propósitos, el presidente dadivoso cedió en todo ante Eta, Navarra incluida. La indignidad llegó a extremos de máxima vergüenza, tal y como he subrayado a lo largo de los últimos años en esta sección de El Imparcial.

Los bochornos finales han sido la descarada maniobra para legalizar a Bildu, conforme al compromiso contraído con Eta, y la entrega de Guipúzcoa, porque Zapatero sabe que las elecciones no son libres en el País Vasco. En aquella región española impera la dictadura del miedo.
Gracias, Eguiguren, gracias. Has corroborado todo lo que algunos anticipamos y has ido incluso más allá al asegurar que la banda terrorista “conoce cuál va a ser su futuro”, que Zapatero “sabe dónde está cada miembro” y que “todo está controlado”. Todo, en efecto, parece pactado, como lo estuvo entre el Gobierno y Eta, según Eguiguren, el texto de la declaración de Ayete tras la llamada Conferencia Internacional de Paz de San Sebastián.
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