30 de noviembre de 2020, 21:38:42
Religión

En la FRONTERA


La última Inmaculada de la embajadora Figa en Roma


La del pasado día 8, fue la última festividad de la Inmaculada que la Embajadora de España cerca de la Santa Sede, señora Figa, celebró, con toda probabilidad, en Roma. A pesar de sus buenas relaciones con las autoridades vaticanas y de lo contentas que están éstas con la labor de Figa, es casi seguro que el próximo gobierno de Rajoy nombre a un nuevo representante diplomático ante el Vaticano, persona que ya habría dado el “sí” a Rajoy. La Embajadora Figa, diplomática de carrera, que saltó a la Santa Sede tras su destitución como subsecretaria de Exteriores por Trinidad Jiménez, aspiraría a otra embajada de las llamadas de “primera”, o que su cese en Santa Sede se prolongase por unos meses.


Figa ha sido la primera mujer embajadora española que ha recibido a un Papa a la entrada del Palacio de España, un solemne acto protocolario que se celebra en la festividad de la Inmaculada, tras el cual el Pontífice se dirige a la columnata, con la imagen de la Virgen en su parte superior y situada a pocos del portón principal del Palacio, y que se erigió en 1857, tres años después de que Pío IX declarase el Dogma de la Inmaculada Concepción.

En esta ocasión, Benecito XVI no ha querido en su discurso dejar pasar por alto la grave situación que vive el viejo continente e imploró la ayuda de la Virgen María para superar los "difíciles momentos" que vive Europa y otras partes del mundo debido a la crisis que padecen y para que les haga ver "que hay luz más allá de la capa de niebla que parece envolver la realidad".

Tal vez la Virgen nos “haga ver esa luz” y podamos hacer nuestro el lema de la nueva campaña de sensibilización de Carítas: “Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir” y que tiene como eje principal la propuesta de caminar juntos hacia un nuevo modelo social más humano, evangélico y justo. Se trata de una invitación a construir una sociedad nueva basada en la humanidad como una gran familia que se interpela y se cuestiona sobre la realidad de pobreza e injusticia que predomina en el mundo.

Todos sabemos que vivir la sencillez es no necesitar tener muchas cosas para ser feliz, no cayendo en el consumismo ni en las modas que nos obligan a comprar lo nuevo, lo último. Vivir la sencillez es, también, tener más alegría al dar o al compartir, que al recibir. Vivir la sencillez es vaciar el corazón de todaslas cosas innecesarias que lo ocupan, y llenarlo del tesoro de la amistad, de la cercanía y del encuentro humano con los demás. Y como nos dice Cáritas, vivir la sencillez es sentir cercanas a miles de personas que viven injustamente en la pobreza, conmoverte por ello y, entonces, te movilizas e implicas porque no quieres vivir mejor que ellos. Vivir la sencillez es poner tu confianza y seguridad no en el dinero o en las posesiones, sino en tus bienes espirituales, en tus convicciones y creencias, en tu fe, en tus capacidades, en tu fuerza interior y en la de aquellos que te aman y aprecian.

En definitiva, después de las palabras del Papa, en esta fiesta de la Inmaculada y recordando su maravillosa encíclica “Deus caritas est”, vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir.

Además Benedicto XVI ha elevado al estatus de Fundación Pontificia a la organización caritativa internacional católica Ayuda a la Iglesia Necesitada con sede oficial de la fundación en el Vaticano. El acto canónico ha sido promulgado por medio de una chirographa, un documento oficial en latín firmado personalmente por el Santo Padre que ha nombrado presidente de la nueva fundación al cardenal Mauro Piacenza, Prefecto de la Congregación para el Clero.

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