19 de febrero de 2020, 21:35:43
Nacional

ORIENT EXPRESS


Amaiur en el Congreso



Amaiur ha intentado formar su propio grupo en el Congreso de los Diputados pero la Mesa ha desestimado su pretensión porque no reúnen el porcentaje mínimo del 15% de los votos en las circunscripciones donde se presentó a las elecciones. Les faltaron votos en Navarra. Ahora, quienes abogaban por ETA hasta hace poco y que sólo han condenado la violencia sin renunciar al proyecto político totalitario de la izquierda abertzale, invocan el amparo de la Constitución, esa norma contra la que los terroristas y sus amigos llevan conspirando más de treinta años. Para acabar con la Constitución, los asesinos han sembrado el terror por toda España. Por su defensa, policías, guardias civiles, militares y políticos han sacrificado lo más valioso de la vida y aun la vida misma. Por ejercer las libertades que esa Constitución reconoce, periodistas, profesores, profesionales y un sinfín de ciudadanos comprometidos con los derechos humanos y la democracia han tenido que abandonar el País Vasco, vivir escoltados, sufrir en silencio las amenazas de los matones del nacionalismo de todos los pelajes. Muchos de ellos han pagado su compromiso con su propia vida o la de aquellos a quienes amaban. Podría recordar a Francisco Tomás y Valiente, a Irene Villa, a Ortega Lara, a José Luis López Lacalle, a Emiliano Revilla y a tantísimos otros. Nuestra memoria podrá evocar, sin duda, los ataúdes blancos que pedía ETA. Poca generosidad podrán pedir quienes hasta hace unos meses callaban ante la violencia.

El Estado debe vencer a estos asesinos y a sus amigos y victoria significa cumplimiento de la Ley y ejecución íntegra de las penas. Significa esclarecimiento de todos los crímenes y condenas a sus responsables. ETA y sus aliados deben saber que sólo les cabe la rendición incondicional, la entrega a la Justicia y el cumplimiento de las penas que les sean impuestas. Lo relevante no es si piden perdón a la víctimas o se arrepienten. Lo importante es lo que haga el Estado democrático y lo que dice la Ley: el terrorista debe pagar por lo que ha hecho. ¿Qué piensa Amaiur de todo esto? ¿Exigirá a los terroristas que asuman las consecuencias que la ley prevé para sus crímenes? No parece que Amaiur tenga autoridad moral para pedir interpretaciones flexibles ni extensivas de un Derecho cuya autoridad que sólo reconocen en lo que les beneficia.

No puede haber atajos ni componendas políticas con Amaiur. Una vez más, los enemigos de España se amparan en la ley cuando les conviene y pretenden defraudarla cuando les perjudica. Aún no hemos olvidado la imagen siniestra de Herri Batasuna y sus sucesores compartiendo objetivos con Josu Ternera, con Achurra Egurola, con Aguirre Lete... Amaiur debe saber que no habrá apaños como el que pretenden soslayando la ley con pretextos políticos. Bastante ha sido ya que Bildu se colase en las instituciones.

Tenemos que recuperar la fuerza de la ley, que en los últimos años va de capa caída como la economía o aun peor porque a aquélla no la rescata nadie. Sólo la aplicación firme del Derecho permitirá a nuestra sociedad hacer frente a la nueva ofensiva de ETA y sus simpatizantes desde las instituciones, las calles y la sociedad civil. Siguiendo el modelo kosovar, los abertzales y todo ese entorno siniestro de los amigos de ETA se preparan para lanzar un órdago al Estado que sólo la firmeza y la decisión podrán contrarrestar. De nosotros dependerá que las tretas políticas fracasen y la Ley se imponga como debe, es decir, como ha sucedido esta semana en el Congreso.
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