24 de julio de 2019, 7:23:23
Opinion


Channel 5

Miguel Ors


El fútbol inglés. ¿Superior al español? ¿Mejor que el español? En cuanto a velocidad, cambios de ritmo, bravura miura y emoción, sí. Se vio anoche en el encuentro de titanes entre el Arsenal y el Liverpool. Colosal.

Aquí en España, un día, nos colgaron la etiqueta de Liga de las estrellas. Bueno. Las galletas María del elogio y el halago gustan siempre. Pero la Liga española, a día de hoy, ni de estrellas ni de luna cuarto creciente. Liga “sosota” y aburrida. Ni se mueve mejor que las olas ni mueve, y esto es lo peor, a la emoción.

-Se aqueja usted con frecuencia de la velocidad de caracol del fútbol español –me soltó un lector recientemente.

Me quejo y me seguiré quejando. Esta noche juega el Barça y se la juega. Laporta, mucho, que el otro día, hecho curioso, tras el fiasco del empate con el Getafe, la gente no pedía la dimisión de Rijkaard –lo tradicional-, sino su dimisión."¡Dimite Laporta! Repito: hecho poco sólito. Se juega Laporta, en el resultado ,su sosiego; y se juega Rijkaard la continuidad, si bien ya nadie pone en duda caducidad; y el Barça, como club e institución, se juega también muchas cosas.

Lo dije el otro día y lo repito hoy. No entiendo que un equipo, el Barça, integrado por jugadores de coste y casta técnica ofrezca fútbol tan feble, amerengado y poco marchoso. Hablaba yo ayer aquí de Javier Clemente. Suyo es este pensamiento:"Un cuchillo sin filo, no corta; un equipo de fútbol sin velocidad, tampoco corta". La velocidad, en fin, es al fútbol lo que la gasolina al automóvil.

Velocidad. Por el bien del Barça, y por el prestigio del fútbol español, deseo fervorosamente el triunfo, esta noche, del Barça .Para ello, sobre no fallar la calidad individual de sus jugadores, deberá bufar como el Liverpool de Benítez y el Arsenal de Wenger, pese a su derrota.

A Marilyn Monroe le preguntaron una vez qué se ponía por las noches para dormir. Contesto:"Dos gotas de Chanel 5".

El Chanel 5 del fútbol es la velocidad, supuestas, naturalmente, las exigencias básicas de un mínimo de técnica y un máximo de coraje.


El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es