23 de septiembre de 2019, 13:03:40
Cultura

crítica de cine


[I]Drive[/I]: el mejor thriller de 2011


Como uno de los últimos estrenos del año, acaba de llegar a nuestros cines la cinta titulada Drive, protagonizada por Ryan Gosling, que le valió la Palma de Oro a su director, Nicolas Winding Ref, y considerada como el mejor thriller de 2011.


La crítica y la taquilla de los países en los que ya se ha estrenado han sido unánimes como no suelen serlo nunca. Por lo que se refiere a Ryan Gosling, que interpreta al extravagante y duro protagonista, la prensa ha llegado a compararle con Steve McQueen - The Chicago Times - y con Marlon Brandon - Wall Street Journal -, pero, comparaciones aparte, en lo que es difícil no estar de acuerdo es en que el joven actor canadiense ha logrado hacer suyo un complejo personaje lleno de matices, tremendamente silencioso y con un perfecto aire de dureza que, de vez en cuando, deja atisbar un pedazo de su interior, mucho más amable. Ataviado con una plateada chaqueta de bordado escorpión y un palillo perfectamente encajado en la comisura de sus labios, Drive dice más con sus silencios, con sus volantazos y sus derrapajes que abriendo la boca. Todo su mundo gira alrededor del motor, conducción especializada y extrema para producciones cinematográficas durante el día y conducción, igual de especializada y extrema, para robos y demás delitos, por las noches. A él le gusta estar detrás del volante y lo demás parece darle un poco igual, de lo que se aprovecha su “representante”, interpretado por Bryan Cranston, que se ocupa de buscar los poco recomendables clientes para su conductor estrella.

Es una vida que parece estable dentro de su extravagante caos hasta que Drive se enamora de su vecina Irene, a quien da vida Carey Mulligan, que sobrevive a su manera junto a su hijo pequeño, mientras espera que su marido salga de la cárcel. Es precisamente el excarcelamiento de Standard, el marido a quien interpreta Oscar Isaac, el detonante del intenso y violento thriller que atrapa en cada una de sus secuencias y no sólo en las esperadas persecuciones automovilísticas. Porque, aunque Driver e Irene no han mantenido más que una relación de amistad, el marido enseguida aparta de su familia al posible competidor y no vuelven a verse hasta que Drive le encuentra ensangrentado y tirado en el garaje junto al pequeño y ese es el momento en el que realmente empiezan los problemas.

Basada en la novela homónima de James Sallis, el director danés Nicolas Winding Ref consigue con Drive ese efecto tan estéticamente peculiar del genuino cine negro de antaño y conduce al espectador a través de la historia que camina, dejándonos más y más intriga, más y más tensión, hasta estallar en un verdadero clímax de violencia encontrada a la vez que completamente creíble. Y, de momento, el filme ya le ha valido la Palma de Oro al Mejor Director en la última edición del Festival de Cannes. No podía ser de otra forma, porque el largometraje destila calidad y veracidad incluso en las escenas más complicadas como la que da inicio al filme, una persecución que el director filma con una sobresaliente pericia, o en la secuencia del ascensor, capaz de dejar con la boca abierta hasta al más descreído. Por otra parte, la música de Cliff Martínez acompaña a la perfección un filme al que la simple denominación de thriller quizá le quede demasiado corta, porque además de intriga, acción y sangre, hay amor, compromiso y drama.
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