18 de septiembre de 2021, 4:00:44
Opinión


El Gobierno está obligado a informar



En el escaso tiempo que lleva Mariano Rajoy al frente del Gobierno ya han podido atisbarse las líneas maestras de lo que va a ser su política económica. Se han implementado una serie de medidas, y otras tantas están al caer, tales como la reforma laboral o la fiscalización de las cuentas autonómicas. La principal razón esgrimida para ello ha sido la calamitosa gestión llevada a cabo por el anterior Ejecutivo. Pocos dudan de que, desgraciadamente ese es el caso; pero cada vez son menos los interesados por el pasado porque a todos, o a casi todos, lo que les preocupa es el futuro. Y el problema está en que, si antes se ocultaba la realidad, ahora tampoco parece que se quiera explicar demasiado.

Soraya Sáenz de Santamaría anunciaba un mayor déficit del previsto, a la vez que abundaba en el argumento de la fatalidad de la herencia recibida. Pero por veraz que sea, es tiempo ya de dejar de mirar al retrovisor y poner la vista al frente, a sabiendas de lo que hay. El equipo económico de Mariano Rajoy sabía con meses de antelación lo que iba a encontrar. Y el propio Rajoy, que acusaba a su antecesor de poca claridad informativa, ahora hace otro tanto al difuminar la situación económica real, en lugar de ponerla sobre el tapete. Buena prueba de que las cosas no se están haciendo bien en este campo ha sido la reacción negativa de los mercados, con la caída de la bolsa y el incremento de la prima de riesgo. La transparencia, por ingrato que sea lo que deje ver, es la mejor política posible.
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