13 de noviembre de 2019, 3:57:16
Mundo

todavía no es un gobierno legalizado


El viaje de Rajoy a Marruecos suscita interrogantes


Marruecos no ha recibido bien el anuncio de la visita de Mariano Rajoy. ¿Se trata de un viaje protocolario o de un viaje oficial? En cualquier caso, el gobierno marroquí aún no ha recibido el apoyo del Parlamento, y, en consecuencia, no está legalizado.


La opinión pública marroquí y la clase política del país no parecen haber recibido muy bien el anuncio del viaje del presidente español Mariano Rajoy a Marruecos. ¿Se trata de un viaje protocolario de amistad o de un viaje oficial de Gobierno? Si es lo primero, la decisión corresponde a la tradición heredada de los anteriores gobiernos españoles desde la Transición política, de efectuar el primer viaje al extranjero del presidente al país vecino. Si en cambio es el segundo caso, no se entiende que el Gobierno español hable con un gobierno (el marroquí) que aún no ha recibido el apoyo del Parlamento, y en consecuencia no está legalizado.

Los tiempos y las formas varían en el Reino marroquí, no son iguales que en las democracias occidentales, ciertamente, pero el caso es que la nueva Constitución marroquí aprobada este verano pasado, estipula claramente en su articulo 88 que para que el Gobierno sea legal debe pasar la prueba del Parlamento, donde presenta su programa gubernamental. Sólo tras la aprobación del mismo, el Ejecutivo dispone de la legalidad necesaria para iniciar su andadura.

Los expertos marroquíes en Derecho constitucional, creen que el viaje del presidente español será más bien protocolario, y que sus encuentros políticos se limitarán a su homólogo marroquí Abdelilah Benkiran, y la audiencia que le concederá el Rey Mohamed VI. En ambas conversaciones “solamente podrán tratarse los problemas generales de interés común”, estiman dichas fuentes. Los grandes ejes de la política internacional y regional, la lucha común contra el terrorismo, los temas de la seguridad y cooperación en el Mediterráneo occidental, las relaciones triangulares entre Rabat, Madrid y Bruselas, serán parte del menú. Sin embargo, se ve muy dudoso que el Presidente español aborde cuestiones concretas, relativas a temas bilaterales de agenda (acuerdo agrícola, inversiones, asuntos territoriales), ya que no tendría interlocutor válido, salvo con el Rey Mohamed VI. El jefe de Gobierno Abdelilah Benkiran sí lo es, ya que ha sido nombrado como tal por el Rey usando de sus prerrogativas constitucionales, pero ninguno de sus ministros dispone aún de la legalidad necesaria.

La cuestión de la presentación del Programa de gobierno ante el Parlamento marroquí sigue en el candelero. El nuevo jefe del Ejecutivo Benkiran había programado para el pasado jueves una reunión del Consejo de gobierno para discutir el programa que será presentado ante el Parlamento. Pero la reunión ha sido postergada, lo que suscita temores de que Abdelilah Benkiran no tiene todos los apoyos que quisiera.

Según ha trascendido en Rabat, la futura Declaración gubernamental ante el Legislativo abordará cinco ternas principales: 1) la identidad musulmana de Marruecos abierto a la modernidad, 2) los derechos y libertades fundamentales, incluida la lengua amazigue como nacional, 3) una economía fuerte, moderna y competitiva, con un índice de crecimiento del 5% al 6%, 4) la solidaridad social y regional, y por último 5) la continuidad en la política exterior del Reino marroquí. Pero a diferencia del pasado en que las Declaraciones del primer Ministro ante el Parlamento eran puramente protocolarias y simbólicas (nunca se dio el caso de que el hemiciclo rechazase el Programa presentado), esta vez los parlamentarios podrían dar alguna sorpresa.

En primer lugar, el voto es nominal. Cada diputado debe emitir su voto. Lo cual deja abierta la posibilidad del rechazo. Existe un malestar claro en el seno de los partidos políticos marroquíes. Y no sólo los de la oposición que podrían claramente votar en contra del Programa gubernamental, sino también en los partidos que forman la coalición de Gobierno. Si bien no se espera que ningún diputado del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo se desmarque de la disciplina, tampoco se excluye. La forma en que han sido designados los ministros islamistas, y en particular la representación femenina con una sola mujer en el Gobierno, no ha sido bien recibida en algunos sectores del PJD.

Pero donde sí que es posible la disidencia en el voto, es en los aliados del PJD en el gobierno, el Partido Isticlal y el Partido del Progreso y el Socialismo. En el nacionalista Isticlal “hay un grupo de 22 diputados seguidores de Hamid Chabat y de Abdelkader el Kihel, que han mostrado su desacuerdo con la forma en que el Secretario general Abbas el Fassi ha elaborado la lista de ministros isticlalianos”, escribe el periódico marroquí Aujourd´hui le Maroc. Un desacuerdo que se espera se traduzca en voto negativo. Algo similar ocurre en el PPS donde algunos disputados de la corriente de Said Saadi, miembro del buró político de la formación, se habían manifestado en contra de la alianza con los islamistas. También podrían votar en contra.

Otros aspectos no menos importantes se ciernen sobre el debate parlamentario. El nombramiento de Mohand Laenser a la cabeza del ministerio del Interior ha suscita interrogantes y preocupaciones, porque se trata del jefe de un partido político, el Movimiento Popular, que podrá controlar el aparato administrativo principal del Majzén, los walis y los gobernadores. Los otros partidos podrían sentirse discriminados por la omnipotencia del ministerio del Interior y la utilización partisana que podría hacer del mismo el MP cara a las futuras Elecciones comunales, regionales y legislativas. ¿Lo aceptara el Parlamento? Nada esta garantizado. Hasta ahora los ministros del Interior eran siempre designados por el Rey, entre civiles o militares absolutamente leales a Palacio.

Por primera vez en la historia reciente de Marruecos, la prensa se hace eco de estas inquietudes en cuanto a la presentación del Gobierno ante el Parlamento. Porque no se descarta que el Jefe de Gobierno, utilizando la autoridad que le otorga el nombramiento real, se vea obligado a modificar el Ejecutivo o cambiar el programa, en caso de un voto negativo de las Cámaras.

En tales circunstancias, hay quien se pregunta si el viaje del Presidente español ha estado bien pensado y su fecha bien escogida.
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