19 de enero de 2020, 1:15:17
Opinion


RAJOY HACE EL RIDÍCULO CON VARGAS LLOSA

Luis María ANSON


La idea era excelente. No se trataba de una ocurrencia al estilo zapateresco. El Instituto Cervantes se hubiera robustecido con el prestigio de Vargas Llosa. El periodista peruano, el excepcional novelista es, hoy por hoy, el escritor en español más influyente del mundo. Miembro de número de la Real Academia Española, asiste con frecuencia a comisiones y pleno y tiene un conocimiento profundo de lo que significa la lengua castellana en la cultura universal.

Rajoy, pues, acertó de lleno al ofrecer la presidencia del Instituto Cervantes a Mario Vargas Llosa. Se equivocó hasta hacer el ridículo en el procedimiento. No se puede filtrar o que a uno le filtren una noticia de tan grueso calibre sin contar con el sí explicito del interesado. El entorno monclovita no ha sabido guardar la confidencialidad. Y el resultado ahí está. Mariano Rajoy ha quedado en evidencia, con el rabel al aire. Las sonoras calabazas se han escuchado en todo el mundo dada la personalidad internacional de Vargas Llosa. El novelista y académico ha actuado de forma lógica, discreta y bien educada. Él no tiene la menor culpa de la especulación de estos días cuando hasta los ministros han manifestado en televisión que les agradaría mucho que Vargas Llosa aceptara el ofrecimiento.

Resulta que Rajoy es hombre especialmente cauteloso. No hemos sabido quienes iban a ser los ministros hasta que él pronunció en rueda de Prensa sus nombres. Sin embargo, el asunto Vargas Llosa era desde hace días la comidilla literaria y política en todos los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales. Buena lección para el inquilino de la Moncloa. Lamentable ridículo para él y, en este caso, también para España.
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