7 de diciembre de 2019, 8:42:38
Opinion


Egipto: un año sin Mubarak



Ayer se cumplía el primer aniversario de la revolución cívica que desembocó en la caída del ex presidente egipcio, Hosni Mubarak. Un año después, la situación dista mucho de ser estable. El partido islamista de los Hermanos Musulmanes obtuvo una holgada victoria en los recientes comicios, aunque bien pronto pareció olvidarse de quien se la había proporcionado: el pueblo egipcio. Así, los islamistas han comenzado a esbozar lo que pretenden sea su línea de actuación, en la que no se contempla dar demasiadas explicaciones a una ciudadanía a la que se deben. O lo que es lo mismo, incurren en los mismos defectos que sus antecesores en el poder.

Por otra parte, la cámara legislativa se halla a merced de los designios del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, reacio a abandonar un poder detentado durante demasiado tiempo. En ocasiones, diera la impresión de que entre unos y otros, islamistas y militares, hay una suerte de pacto tácito para repartirse dicho poder a expensas del pueblo. Un pueblo que ve lo que pasa y que, precisamente por eso, arrecia en sus protestas. Sería una lástima que algo con unos inicios tan prometedores derivase en una nueva tiranía legitimada por las urnas. La sociedad egipcia ya dejó bien claro hace un año que lo que desea es romper con un pasado opresor y vivir en libertad, no cambiar un régimen totalitario por otro similar.
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