12 de diciembre de 2019, 21:15:00
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Los mejores pilotos españoles nos descubren cómo afrontan la aventura del Dakar

Diego García





Sábado 31 de diciembre de 2011. Cientos de pilotos celebran el último día del año en la ciudad argentina de Mar de Plata con la mente poblada de sueños. Fantasean con la posibilidad de completar uno de los desafíos más duros y extremos que el deporte internacional ofrece en la actualidad. Por delante, quince días en los que recorrerán -si la fortuna les hace un guiño- más de 9.000 kilómetros atravesando las costas del Pacífico, la cordillera de los Andes y los desiertos peruanos. Pero, más allá de la hoja de ruta establecida por la organización del rally más famoso del mundo, se enfrentan a sí mismos, a sus limitaciones y a un año de entrenamiento para preparar estas catorce etapas que marcarán, dependiendo del rendimiento, el año siguiente de sus vidas. El Rally Dakar congrega a los mejores pilotos y les envuelve en sus paisajes, historia, miedos y gloria.

Con la edición de este año concluida, El Imparcial charla con nuestros mejores representantes sobre la experiencia de competir en este desafío sin paragón. Nani Roma y Marc Coma comparten con este diario su visión de esta carrera, los aspectos que hacen especial la vida del piloto de rallies y la batalla que supone la preparación para afrontar cada año los obstáculos que plantea el Dakar.

Roma y Coma terminaron esta edición del rally de los desiertos alcanzando el subcampeonato en las categorías de coches y motos, respectivamente, por detrás de Peterhansel y Despres, dos mitos del motor. Sin embargo, los españoles ya han saboreado la experiencia de llegar a la meta del Dakar en primera posición: Roma fue el primer español en alcanzar este honor en 2004 y Coma se proclamó dominador de esta carrera en 2006, 2009 y 2011. Ambos llevan la pasión por la aventura en sus venas y ya han tocado la gloria en esta prueba extrema -no en vano, desde su creación en 1979 han fallecido más de 50 personas en el trazado de la competición-, hecho que no les impide vivir cada participación con la motivación propia del enamorado de su profesión y de este rally.


"El ser humano necesita retos continuamente y esta es la carrera más dura del mundo, por eso creo que tenemos un instinto parecido al de los conquistadores", explica Marc Coma. "Hay una panda de hombres y mujeres que salen a lo desconocido, que se esfuerzan al máximo solo para terminarlo", apunta Nani Roma.

En esta primera aproximación al significado del Dakar en la vida de dos de los profesionales que le sacan brillo cada año, se antoja relevante la preparación y la batalla interior que el piloto sufre al afrontar un reto semejante. "Primero de todo necesitas una buena preparación física, porque esto te permite que el cerebro trabaje mejor, pero a partir de ahí, hay que conocerse a sí mismo y saber sufrir mucho, porque necesitas una gran capacidad de autocontrol", señala Coma. Nani nos explica que "aunque la gente vea que el Dakar son 15 días, estás todo el año pensando en el y seis meses trabajando exclusivamente para prepararlo". Además, el piloto catalán hace hincapié en que "si fallas, fallas por un año, ya que no hay posibilidad de recuperarse en el siguiente fin de semana". "Cuando te sale mal un Dakar, pasas un año muy mal", concluye. Marc Coma reflexiona sobre los momentos más duros de la estancia en la competición: "Cada mañana, cuando salgo de la tienda de campaña me pregunto ¿qué hago yo aquí?. Cuando te toca levantarte a las cuatro de la mañana y has dormido poco, estás cansado, siendo sincero, si tuviera un botón que me mandara a casa lo usaría, pero me encanta verme ahí con ganas".

Cuestionados por lo más complicado de asimilar en sus vidas como pilotos de rallies como el Dakar, ambos explican a El Imparcial que han sacrificado cosas que convierten su labor en una actividad "dura". "Se sacrifican muchas cosas, sobre todo cuando eres más joven, ya que los amigos se quedan un poco apartados y es una vida un poco más dura, que no es fácil", explica el triple ganador del Dakar. Roma, por su parte, comparte una interesante reflexión: "Lo complicado es ir a trabajar a la fábrica, cobrar mil euros y tener que mantener una familia. Lo nuestro es deporte y somos afortunados, aunque el deporte de élite es más difícil de lo que la gente se imagina, porque solo ven la parte bonita, que es cuando subes al podio. No se ve el trabajo que supone el llegar hasta allí, el sacrificio en la relación familiar, la forma que tienes de vivir es diferente al de la sociedad..."


Haciendo balance de sus brillantes carreras, los estandartes del deporte del motor patrio nos describen cómo ha sido el camino recorrido hasta llegar a convertirse en dos iconos en nuestro país. "Hay que entrenarse muy bien desde la base, una buena preparación física y que se vayan haciendo todos los escalones que toquen, porque no es bueno que la gente quiera ir más deprisa de lo que se debe", opina Coma. Nani Roma, primer español ganador del Dakar, ahonda en la necesidad de resaltar que "el camino es largo y difícil en el mundo de la competición, pero si crees en ti, trabajas mucho y eres realista, lo consigues".

Por último, El Imparcial les cuestiona por las motivaciones que encuentran para alimentar su ilusión seguir compitiendo tras haber alcanzando la cima del deporte. "Estoy buscando seguir haciendo historia en el mundo de los rallyes, incrementando mi palmarés y me gustaría que se me recordara como un buen profesional y deportista", responde Coma. Roma nos explica que le "llena haber llegado hasta aquí, teniendo en cuenta que empecé en el año 91 con una moto, comprándome las cosas y empezando a correr". "Me sigue motivando el trabajar cada día para conseguir ganar con los coches, porque me gusta muchísimo este trabajo, viajar y correr", concluye.

Estos astros del pilotaje, que confiesan haber "soñado de niño" con subir al podio de las carreras más famosas, concluyeron el último desafío extremo más prestigioso del deporte internacional en segunda posición. Sin embargo, rememorando los instantes posteriores a confirmarse como los mejores pilotos de La Tierra, las emociones se disparan en la narración de los recuerdos. "Es como una explosión, una serie de sentimientos, de haber hecho el trabajo bien durante todo un año, es la felicidad plena", indica Marc Coma. "Es una sensación muy especial, porque recuerdas todo el esfuerzo que has hecho durante un año y te das cuenta de que llegar hasta allí es espectacular", nos explica Roma. Estos son dos testimonios privilegiados de episodios en los que el deporte se convierte en un desafío vital, excediendo el rol que juega la actividad deportiva en la existencia de un deportista. Con el desierto por delante "hay que conocerse mucho a sí mismo".
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