20 de noviembre de 2019, 7:54:50
Opinion


El PSOE y el camino francés

Pedro Canales


Aquí no se trata ni de la ruta francesa del Camino de Santiago, ni de la Via Aurelia tomada por Julio Cesar para su Guerra de las Galias. Aquí hablamos de la crisis del socialismo español que parece tomar el sendero ya recorrido por el francés.

Lo más duro para el PSOE está aun por venir. Será el resultado de las Elecciones autonómicas andaluzas. Cualquiera sea el candidato vencedor de la batalla del Congreso, deberá enfrentarse al veredicto popular que significa para el Partido socialista las Elecciones en Andalucía. Si sale vencedor de este pugilato Alfredo Pérez Rubalcaba, su electorado le va a sancionar el próximo mes de marzo. Idem para Carmen Chacón.
El congreso del PSOE lo dirimen los militantes del partido, no los votantes. Estos últimos ya se pronunciaron en las pasadas Elecciones autonómicas primero y en las generales después, dando mayoría aplastante al Partido Popular. En marzo, estos mismos votantes se pronunciarán sobre la suerte del candidato vencedor del cónclave de Sevilla.

Los sondeos, todos los sondeos, dan como ganador al candidato del PP, Javier Arenas, en los comicios del 25 de marzo. Pero son sólo eso, sondeos. El PSOE alimenta la esperanza de que tras el Congreso, el nuevo líder del socialismo español consiga convencer al electorado que ha mantenido al PSOE en su feudo tradicional durante 30 años, para volver a otorgarle la confianza. Será el momento de la verdad. Si es elegido Rubalcaba y pierde en Andalucía, será el fin de la vieja guardia, el fracaso definitivo. Los chaconistas dirán que la culpa la tienen los conservadores del viejo aparato. Si es Chacón la abanderada y pierde, sus rivales alegarán que la apertura generacional y modernista que encarna, ha sido sólo un espejismo. De cualquier manera al PSOE sólo le salvará ganar. Y eso no tiene visos de ocurrir.

Después de marzo vendrá la verdadera crisis del PSOE. Y no hay que excluir ni escisiones, ni abandono masivo de militancia, ni fuga de cerebros. Ya le pasó al Partido socialista francés después de que François Mitterrand perdiera el Eliseo tras 14 años de reino en 1995. Los socialistas galos cayeron en picado, hasta llegar a la vergüenza de quedar terceros en la primera vuelta de las Elecciones presidenciales en 2002, dejando para la segunda vuelta frente a frente a Jacques Chirac y Jean Marie Le Pen. Divisiones, abandonos, acusaciones, insultos, todo se ha podido escuchar durante la larga travesía del desierto del socialismo francés hasta hoy. ¿Es ese el camino que le espera al PSOE? Es más que posible. Es lo que debería preocupar al principal partido de la oposición, y no la obsesión de querer echar balones fuera, culpando siempre a los otros. Lo más terrible es que posiblemente ninguno de los actuales dirigentes socialistas acepta este vaticinio, y se aferran al milagro de la salvación como a un clavo ardiendo.
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