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JORNADA 8: REAL SOCIEDAD 0 ATLÉTICO 2

El Atlético exhibe músculo defensivo para conquistar Anoeta | 0-2

domingo 18 de octubre de 2015, 17:49h
Actualizado el: 18 de octubre de 2015, 21:17h

No resulta sencillo modificar la piel cuando uno se maneja en la élite internacional bajo el paraguas de un modus operandi concreto. Éste axioma ha dictado el inicio de temporada del Atlético de Madrid. El club diseñó una plantilla que prescindió de físico y veteranía para enriqueces la calidad técnica y la juventud. El mercado estival arrojó un balance que obligaba a la metamorfosis rojiblanca y su ideólogo actuó en consecuencia, extendiendo el laboratorio de pruebas ante púgiles del calado de Real Madrid o Barça. Pasada la vorágine que culminó con derrota en casa ante el Benfica, San Sebastián calibraría el puntod e cocción de la cohesión identitaria atlética.

David Moyes planteó de inicio la tradicional encerrona de frenesí anatómico y constante ritmo con tendencia a la entrada por banda y en transición para alimentar al punta Agirretxe, que llegaba en estado de gracias. Illarreamendi y Markel Bergara debían contener el juego entre líneas y de contragolpe visitante al tiempo que engrasarían la conexión con los finos interiores –Zurutuza y Canales- y la movilidad de Carlos Vela. De la Bella y Zaldúa se perfilarían más como carrileros que como laterales para aportar superioridades en los extremos, engordando la estrategia predilecta local. El guión marcaba la conducción del duelo al apartado frenético de verticalidad y anatomía. Aunque la vigilancia tras pérdida permanecía como necesidad preeminente.

Diego Pablo Simeone gozó, al fin, de la posibilidad de contar con el equilibrio de Koke sobre el verde. Le acompañó en simétrica posición con el desequilibrio de Correa y la red de seguridad conformada por Tiago y Koke. Jackson regresaba a la titularidad con Griezmann como ilustre apoyo. Filipe y Juanfran iban a tener que asumir un gasto de energía notable en ambas facetas del juego y Godín y Giménez concebían que la batalla iba a adquirir un perfume aéreo nítido. La hoja de ruta definía la urgencia de lograr la consistencia colectiva que permitiera discutir la posesión y resultar eficaces en el repliegue y salida. El examen a la altura competitiva adquiría la altura coherente con una de esas visitas que susurran la unión entre ambición y realidad.

Arrancó el partido deshojando, con rapidez, el carácter desenfrenado del ritmo que se extendería hasta que las fuerzas se deshilacharon en el último cuarto de hora de evento, sólo interrumpido por intervalos coyunturales de posesiones horizontales. La astucia y la voracidad en la penalización del error o imprecisión oponente trazaría la exigencia mental y física de un partido con mayúsculas en su primer acto. Koke avisaba de la comodidad colchonera en tal paisaje con un remate desviado a centro de Filipe y, cuando la Real todavía no había logrado asentar los pies sobre el pentagrama pretendido, una pérdida en la circulación donostiarra que cosechó Tiago concluiría en la exhibición que condicionaría el resto de minutos. En el 9 y en media cancha le caía el cuero a un Koke que detectó el desmarque de Griezmann entre líneas. El luso lanzó su velocidad para deshacer, a base de potencia, la marca de dos zagueros y castigar la duda de Íñigo Martínez en la cobertura para culminar con una vaselina de seda un gol soberbio. Antonie, símbolo de la resurrección realista, ejecutaba un ejercicio imponente de fe, habilidad y condiciones al destrozar a una defensa en solitario.

No se arrugó la Real, que quiso reaccionar afilando los colmillos, pero sí lo haría un Atlético que ya tenía lo que quería, adelantarse en el electrónico, y optó por mostrar al viejo continente la vigencia de su excelencia defensiva. Zurutuza chutó fuera un centro desde la derecha a continuación del golpe al tiempo que el escenario quedaba rubricado: el Atlético se apostaría al repliegue y salida, jugando con la altura de su presión -en salida local siempre arriba-. Los espacios quedaban reducidos en cancha rojiblanca ante una Real que buscaba imponer la asociación vertical y efervescente, con personalidad, tratando de hacer descarrilar, por exigencia, la apuesta de achique rival.

Las bandas suponían el conducto preferido con Vela y Aguirretxe esperando alimento en el centro. Canales –que no hizo diana a balón parado- y Zurutuza ponían su talento al servicio de la llegada de los laterales, con el fin de construir superioridades que generaran espacios. Sin embargo, la vehemente ayuda de Correa y Koke taponaba los intentos, reduciendo la producción de opciones al mínimo. El Atlético quedó agazapado, basculando y entregado al robo y transición al espacio con Jackson y Griezmann. Entorno a la media hora empezóa discutir la posesión para tomar aire, en un recorrido de partido que ya registraba cinco amarillas -Godín, Giménez, Correa, Bergara y De la Bella.

Se disparó el duelo hacia el intermedio con una falta directa de Griezmann que no encontró los palos. Anoeta asistía al control pasivo del sistema de Simeone, que empezaba ya a colapsar la creatividad vasca por la vía del soberbio rendimiento colectivo de cierre. El posicionamiento y la ocupación de espacios provocaba la comodidad en tal situación del bloque visitante, que había recuperado su versión genuina e impenetrable en esta visita que se puso de cara en el primer suspiro.

Empezó el segundo acto sin cambio de nombre pero sí de actitud. Moyes inyectó motivación a los suyos y la Real ascendió la intensidad y fe en sus opciones para filtrar llegadas. Incluyó vatios de energía a la presión para ahogar la salida y el respiro en el esfuerzo visitante y el escorzo tomo cuerpo en la reacción colchonera, que obvió de manera radical el cuero y el juego combinativo, siquiera en transición, abandonando la intención de suponer una amenaza y afianzando su encierro. Cedió terreno y decidió no cuidar la posesión para oxigenar el esfuerzo de concentración y el cansancio eliminaba la compañía de Martínez y Griezmann en una posible salida.

La riqueza en ritmo que había caracterizado al enfrentamiento con dos equipos de disposiciones ambiciosas y simétricas cedió el turno al dominio horizontal de una Real necesitada de soluciones y variedad para inquietar a Oblak.

Se replegó el duelo sobre sí mismo cuando se hubo quemado el primer tercio de segundo tiempo y la guerra de guerrillas en la medular cobró protagonismo. La fluidez dejó paso a la pugna física sin elaboración fluida. Pero el compromiso colchonero marcaba una exigencia de precisión que trompicada posesión de una Real con cierto aire de frustración. Las dos líneas en perfecta sincronía redujeron la trascendencia de Vela, Canales y Zurutuza, y la capacidad de sufrimiento quedaba refrescada sin importar el perfil de los nombres en liza. Tan sólo concedió el bloque de Simeone un desvío de Jackson que lamió su el poste de su propia portería a la salida de un córner local antes del tramo final.

El Cholo se adelantó a Moyes –que adoleció de lectura del partido al retrasar la entrada de aire fresco y cabezas lúcidas- . Introdujo en escena a Carrasco por Correa -el brillante argentino quedó vacío de fuerzas como para llegar a zonas de remate en contraataque- y a Torres por Jackson –firme en el trabajo y presión pero muy desacertado en la labor de aguante de la pelota- con la intención de amortizar le cansancio local y cerrar el partido toda vez que hubiera recuperado el brío del contragolpe. Bruma debutaba en el partido en el minuto 73, en sustitución de Canales, en un intento por recuperar desequilibrio y velocidad a estas alturas de esfuerzo para romper la cohesión de ayudas colchonera. Sin embargo, los atléticos entendieron la directriz técnica y adelantaron líneas para estirarse y salir de la cueva. Buscó un cambio de escenario que, finalmente, le entregaría los tres puntos.

El lanzamiento muy desviado y lejano de Illarra en el 77 mostró el desasosiego local, impotente ante el despliegue defensivo contrincante. Vela disfrutó de su primera opción en ventaja en un chut que rozó el poste en el 78 y Filipe sacó, bajo palos, el centro de Zurutuza desde el área pequeña en la jugada posterior. Se escenificaba el respingo postrero de la Real que Moyes agudizó con la inclusión de Rubén Pardo –su cerebro destacado- y Jonathas –el guerrero que podríana aguantar el cuerpo a cuerpo con la zaga rival-. Bruma rubricó la reacción con un remate sin éxito desde el pico del área tras superar a tres centrales en el 84 y el delantero mexicano mandóa las nubes un mal despeje en el 85.

Antes del rocambolesco cierre de envite, Saúl entró por el ovacionado Griezmann para amortiguar el empuje local y recomponer la figura en el centro del campo y el efecto no se hizo esperar: chutó el canterano para el despeje de Rulli y el remate al cielo de Tiago en el rebote, marrando la oportunidad de sellar la sentencia-. Diego Reyes pagó la frustración donostiarra y fue expulsado en un abrir y cerrar de ojos por doble amonestación antes de la deflagración postrera. Jonathas ganó la posición a Giménez en el descuento. El uruguayo se fue al sueloe intentó despejar el peligro con la testa. El punta carioca cayó y reclamó el derribo en el área. El colegiado decidió conjugar tan polémica situación dejando seguir. Con media Real afanada en la protesta, Torres superó en potencia a su marcador en la banda del campo propio y condujo la contra, el 3 para 2, que confluyó en el desmarque, regate al meta y remate a la red de un Carrasco que reivindicó su figura en el vestuario en la rúbrica de la vertiente pragmática del Atlético de Simeone. Conquistó Anoeta el equipo capitalino con una exhibición de cierre –que le costó dos puntos al Madrid y no le costó el partido al Barça por el magnetismo de Leo Messi- y contragolpe, el núcleo sobre el que gravitó su último título liguero. Se despeja el horizonte rojiblanco que ahora cuenta con el Astaná como próximo rival para afianzar candidaturas y sensaciones.




Ficha técnica:
Real Sociedad:
Rulli; Zaldua, Iñigo Martínez, Diego Reyes, De la Bella; Illarramendi, Markel Bergara (Pardo, min. 83), Zurutuza (Jonathas, min 83); Canales (Bruma, min. 72), Vela, Agirretxe.
Atlético de Madrid:
Oblak; Godin, Giménez, Siqueira, Juanfran; Gabi, Tiago, Correa; Koke (Carrasco, min. 62), Griezmann (Saúl, min. 85) y Jackson (Torres, min. 63).
Goles:
0-1,min. 8: Griezmann. 0-2, min. 90: Carrasco.
Árbitro:
Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Enseñó tarjeta roja a Diego Reyes (minuto 88) por doble amonestación y directa Jonathas (90). Tarjetas amarillas a Bergara, De la Bella, Vela, Rulli, Filipe Luis, Gabi, Giménez, Correa y Godin.
Incidencias:
Partido de la octava jornada de la Liga BBVA, disputado en el estadio de Anoeta ante 25.644 espectadores.
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