Empate soso ante la defensiva Eslovenia con sólo tres tiros a puerta ingleses (0-0). Southgate, primero de grupo y en el disparadero. Palmer entró tarde.
Inglaterra es una de las dos selecciones de fútbol más antiguas (la otra es Escocia). Está vigente desde 1872 y allí se inventó este deporte. Y sólo han ganado un trofeo desde entonces: el polémico Mundial de 1966. Este balance discreto lleva acosando a los futbolistas del combinado nacional inglés durante décadas, provocando que su rendimiento en la esfera de clubes no se traslade al ámbito internacional. Esta es una de las teorías que se manejan en las islas para justificar el pobre devenir del equipo en la Eurocopa 2024, aunque el estilo mostrado en este lustro no dista demasiado de lo visto este mes. En asunto es que no hay gasolina.
Este martes certificaron su clasificación para los octavos de final como primeros del Grupo C, una noticia buena repleta de asteriscos. La realidad detrás del resultado es que lo lograron al empatar a cero ante la limitada Eslovenia, repitiendo las sensaciones desconcertantes ofrecidas en el debut (1-0 apurado contra Serbia) y en las tablas firmadas con Dinamarca. El esquema preparado por el discutidísimo Gareth Southgate (que sólo trajo un lateral zurdo, el tocado Shaw, y ha encarcelado en ese puesto a Trippier) no juega con rapidez ni se vacía en labores defensivas. La pasividad, fronteriza con el bloqueo, reina.
Inglaterra empieza dormida
Piezas clave como Phil Foden, Bukayo Saka y Jude Bellingham no lucen, entre otras cosas, porque están fundidos por la impía exigencia física y mental de la Premier League y el Real Madrid, respectivamente. El extremo del Arsenal sigue representando el elemento de desborde en los 'Three Lions', pegado a la derecha, pero el diamante del City es una sombra de lo que se le ve cuando está a las órdenes de Guardiola y el candidato al Balón de Oro no resplandece. Eso sí, es el único de los atacantes que se esfuerza por presionar. Y esa soledad condiciona la mermada competitividad de su escuadrón.
Ninguno de ellos supera los 24 años. Quizá les pueda el peso que supone romper la barrera nacional histórica que les separa de la gloria. Sea como fuere, esta noche tampoco alcanzaron a traducir su superioridad técnica en ataques destacados. En todo el primer acto, Inglaterra sólo chutó dos veces entre palos: en el minuto 31, con un disparo centrado de Harry Kane; y en el minuto 35, cuando Foden lanzó una falta lejana y Jan Oblak descolgó la pelota de la escuadra con placidez. Todo lo demás no inquietó al portero del Atlético de Madrid. Y la única circulación rápida británica antes del descanso devino en un gol anulado a Saka por fuera de juego previo de Foden. Hasta ahí llegó la producción.
Jugó con una lentitud pasmosa el bloque favorito, con combinaciones horizontales que reflejaron la prioridad conservadora de su entrenador. No arriesgar sigue marcando la pauta en los 'Pross', para desesperación de la hinchada y de leyendas críticas como Lineker, Shearer y o Rio Ferdinand. En su diana yace Southgate, que en esta fecha deshizo el "experimento fallido" (según sus palabras) de colocar a Alexander-Arnold en el mediocentro. Tuvo la opción entonces de dar la titularidad al florido Mainoo, pero no se atrevió y alineó a un Conor Gallagher que aporta intensidad, sudor... y poco más.
Eslovenia, entretanto, se dedicó a cerrar filas con orden, ardor y solidez. Se sabían en disposición de clasificarse para octavos por primera vez en su historia y no les temblaron las piernas. Replegaron sin encerrarse, con el excelente central Jaka Bijol -perla del Udinese, 25 años, que ya suena para Inter y Roma- y el centrocampista Adam Gnezda Cerin (24 años, Panathinaikos) al mando. El plan pautado por Matjaz Kek salió a la perfección. No querían dar espacios para correr a los ingleses y cerraron las vías interiores. En esta fecha se ha coronado el seleccionador como el más importante del país, pues en sus dos etapas ha metido a esta selección en el Mundial de 2010 y en esta Eurocopa -supera la gesta de Srečko Katanec, que les clasificó para el Mundial 2002 y la Euro 2000-. Han dejado atrás el durísimo empate de Jovic en el minuto 95 del partido precedente, cuando ya se veían en octavos, y eso es mérito de Kek.
No sólo achicaron en este desafío. Se estiraron en transición usando a sus imprescindibles laterales. Karnicnik (diestro) y Janza (zurdo) se incorporan con valentía y son los goleadores de su equipo en este campeonato. Aprovecharon la incomprensible flacidez inglesa en los 20 minutos iniciales para que Benjamin Sesko cabecease a las manos de Pickford -minuto 5-, Janza centrase con peligro y sin rematador -minuto 16-, y Sporar chutase desde la frontal -minuto 18-. Jugaron con comodidad al no sufrir presión alguna de los delanteros y centrocampistas británicos -más allá del pundonor de un Bellingham que se cansó, además, de tirar desmarques de ruptura desasistidos-.
Palmer y Mainoo no pueden contagiar a sus compañeros
La tarjeta de los isleños marcaba en la media hora un 72% de posesión y cero remates a portería, reflejo explícito de lo ocurrido en estas semanas. Un remate de Sporar que detuvo Pickford y un centro venenoso de Karnicnik repelido por Guéhi clausuraron el solvente ejercicio esloveno antes del intermedio. Ahí se dio cuenta Southgate del desaguisado y sentó a Gallagher para dar entrada a Mainoo (19 años). Y la presencia en el eje del canterano del United, que juega a pocos toques, lideró el añorado respingo energético inglés.
Ganaron actitud en vestuarios y su rosario de imprecisiones mutó en acciones mejor hilvanas y con un tempo más acelerado. En consecuencia, amanecieron los problemas para la zaga de los 'Fantje'. Foden lo probó con una volea desviada muy lejana -minuto 51-, Kane bajó más para destapar su faceta pasadora y Sesko sacó bajo palos un cabezazo cruzado de Stones -en un córner, minuto 58-. El problema es que les dura poco la conexión a los artistas ingleses. No se escabullen de su propia irregularidad. Saka tenía a su par -Janka- con tarjeta desde el minuto 23 y casi no le encaró.
Recurrió al fin el seleccionador nacido en Watford a Cole Palmer. Por aclamación popular, casi. No le había dado ni un minuto en este campeonato al afilado mediapunta del Chelsea y en cuento saltó al verde cambió el paso de sus compañeros. De su zurda brotan regates, pases filtrados entre líneas, centros o disparos precisos, según la ocasión. Esta vez partió desde el perfil diestro y generó las primeras inquietudes sostenidas a los eslovenos. Sin embargo, su unicidad en ese compás no pudo resucitar el ambiente de su delegación y el flujo se limitó a una volea demasiado cruzada de Declan Rice -minuto 75- y al zurdazo centrado del propio Palmer en el 92 (en la segunda combinación rápida de los favoritos en esta noche). Chutaron dos veces entre palos en un segundo acto que condujo al silencio de la grada isleña y a la fiesta de Josip Ilicic y compañía.
Ficha técnica
0- Inglaterra: Pickford; Trippier (Alexander-Arnold, min. 84), Guéhi, Stones, Kyle Walker; Declan Rice, Gallagher (Mainoo, min. 46); Bellingham, Foden (Gordon, min. 89), Bukayo Saka (Cole Palmer, min. 71); y Harry Kane.
0- Eslovenia: Oblak; Erik Janza (Balkovec, min. 91) Jaka Bijol, Drkusic, Karnicnik; Mlakar (Gorenc Stankovic, min. 86), Gnezda Cerin, Elsnik, Stojanovic; Sporar (Celar, min. 86) y Benjamin Sesko (Josip Ilicic, min. 75).
Árbitro: Clément Turpin (Francia). Amonestó a Trippier, Erik Janza, Guéhi, Jaka Bijol y a Foden.
Incidencias: partido correspondiente a la 3ª jornada del Grupo C de la Eurocopa 2024, disputado en el Cologne Stadium (Colonia, Alemania).