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OCTAVOS DE FINAL

Bellingham salva a Inglaterra del desastre con una chilena en el minuto 95

Bellingham salva a Inglaterra del desastre con una chilena en el minuto 95
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(Foto: EFE)
domingo 30 de junio de 2024, 22:37h
El golazo del madridista en la última jornada forzó la prórroga. La defensiva Eslovaquia rozó los cuartos de final ante la planicie inglesa. Kane remató (2-1).

Jude Bellingham es para Inglaterra, en esta Eurocopa, el único faro y salvavidas. Ha llegado a este torneo con claros síntomas de cansancio, entre otras cosas porque no se ahorra ni una carrera defensiva, pero su jerarquía supera a cualquier hándicap. Este domingo, cuando su selección estaba a punto de confirmar un desastre de calado legendario ante Eslovaquia, se inventó un gol de bandera para empatar el partido y forzar la prórroga. En el debut ante Serbia había marcado el único gol del encuentro y esta tarde ha elevado sus opciones para conquistar el Balón de Oro. Nadie más corresponde con las infladas expectativas depositadas sobre su seleccionado.

Se había nublado desde muy temprano el evento para el equipo entrenado por Gareth Southgate. El seleccionador, que ha dado varios volantazos en estas semanas, eligió al juvenil Kobe Mainoo para acompañar en la medular al fundamental Declan Rice. El canterano del United aporta frescura y agilidad con la pelota, dos elementos básicos para que su colectivo ganase dinamismo y abandonase el bloqueo futbolístico que les ha perseguido en Alemania. Pero no es fácil soltarse después de tres rendimientos anquilosados consecutivos.

Eslovaquia sorprende

Los británicos dominaron el cuero (74% de posesión antes del descanso) aunque volvieron a jugar con lentitud en el pase. Además, siguieron imposibilitados para dividir entre líneas, a pesar de contar con talentos como Phil Foden y Bellingham. Les costó mucho encontrar al madridista, que se desesperó al acumular desmarques que no recibían balones. La única forma de avance de los 'Three Lions' no dista mucho de la que aplicaban épocas en las que no gozaban de la calidad técnica actual: amontonan centros laterales. Así de plana se vuelve la paleta de un escuadrón plagado de artistas bien dotados para rasear el juego.

El devenir inglés facilitó que los eslovacos se agigantasen. Comenzaron con personalidad, desplegando presiones selectivas que trompicaron el ritmo rival. Con esa astucia llegaron a desnudar las dudas de los centrales isleños. En los 10 minutos iniciales pusieron tres centros peligrosos que rondaron el arco defendido por Pickford, en una muestra de personalidad notable. Lanzaron contragolpes cada vez que recuperaban la redonda y sacaron tajada del desequilibrio táctico que genera, paradójicamente, la presencia de Mainoo. A su espalda flucutaron, indetectables, los atacantes de una de las sorpresas de esta competición.

El trabajo del entrenador Francesco Calzona ha devuelto a la élite a este combinado rocoso. El mito Marek Hamsik recomendó su contratación a la federación nacional y el acierto ha sido rotundo. En la fase de grupos de esta Eurocopa derrotaron a Bélgica y este fin de semana llevaron a Inglaterra a su límite más extremo. Apoyados en la sensacional actuación de Stanislav Lobotka, salen desde atrás con lógica y fluidez a través de la distribución de Ondrej Duda y Kucka. Dañó también en la mediapunta el veloz Haraslin, que en el minuto 11 avisó al ganar la espalda a Kyle Walker y chutar un balón que rebotó en Guéhi y fue despejado in extremis por Trippier.

Tenían mucho que perder los británicos -como casi siempre, dada la atmósfera que se genera en su país- y mucho que ganar los eslovacos. Y se notó. Las jugadas amenazantes pertenecieron a la reactiva Eslovaquia, que compitió desde la frescura de ideas. De hecho, en los 45 primeros minutos los ingleses no remataron entre palos ni una vez. Perdían muchos duelos, no arriesgaban en la circulación y sus únicos acercamientos inquietantes pasaron por un par de centros de Trippier -el más reseñable acabó en un cabezazo de Harry Kane que taponó el central Vavro, en el minuto 24-.

Mientras que los isleños seguían apilando envíos laterales que alimentaron el poder aéreo de Milan Skriniar, en el otro campo se jugaba con más filo. Y el inevitable 0-1 no tardó en llegar. Ocurrió cuando Vavro lanzó un balonazo bombeado en el que Kucka le ganó el cuerpeo a Guéhi con una facilidad asombrosa, Strelec recibió y asistió para la llegada escurridiza de Ivan Schranz, que marcó a placer desde el borde del área pequeña -minuto 25-. El atacante del Slavia de Praga (30 años) redondeó su excepcional torneo con esta diana que le coloca en la cima de la lista de goleadores junto a Musiala y Mikautadze.

Le sentó fatal el golpe en contra a los favoritos. Evidenciaron de nuevo que no poseen el mentón deseable para reaccionar. Languidecieron camino de los vestuarios, entre los abucheos de una hinchada que no soporta que nadie acelere en su equipo nacional. Los dos punzones exteriores, Foden y Bukayo Saka, mantuvieron su ausencia de rebeldía, atenazados por la red de ayudas eslovaca. La pujanza física de Hancko se 'comió' a la perla de Arsenal. El orden construido por Calzona bastó para conseguir una victoria parcial bien cimentada a pesar de cierto respingo energético británico postrero.

No tocó nada Southgate en el intermedio, pero tampoco le gustó lo visto (seis remates fuera y cinco concedidos). Ordenó subir las revoluciones y recuperar la presión exigente en la reanudación, y sus muchachos cumplieron. Mas el ataque permaneció impermeable a ese cambio de ritmo, con una producción absurda de centros que se agudizaría con el paso de los minutos y la reducción del margen de maniobra. Bellingham quiso liderar a sus compañeros, bajando a recibir y rompiendo con conducciones distinguidas... pero no tuvo compañía.

Bellingham, al rescate

Kane amaneció durante un pestañeo para abrir rápido hacia el centro de Trippier que acabó en el gol anulado de Foden (fuera de juego de un jugador del City muy venido a menos), y para recortar en la frontal y chutar un disparo que devino en el enésimo córner inocuo. Acto y seguido Mainoo desbordó por el centro, al fin, aunque no finalizó con tino. El tozudo ejercicio de impotencia creativa llevó a Southgate a sufrir un ataque de valentía repentina: en el 66 metió al revolucionario Cole Palmer y quitó al zaguero Trippier. El fino zurdo del Chelsea, agitador en el partido previo, entró... y se sumó a la fabricación de centros intrascendentes. Vavro y Skriniar se frotaban las manos.

Calzona detectó antes del desenlace que a su muro le faltaba algo de oxígeno en las piernas, así que comenzó a mover el banquillo. Terminó compitiendo con tres centrales y sin ninguno de sus atacantes y centrocampistas titulares salvo un Lobotka insustituible. Nuevo partido imperial del mediocentro del Nápoles. Así las cosas, el asedio se estiraría hasta la conclusión, con los ingleses cada vez más acuciados por la ansiedad. Comparecieron a la desesperada Toney y Eberechi Eze. Dos delanteros sólo prestigiosos en la Premier League.

En ese devenir que inclinó el campo hacia la portería de Dubravka Kane perdonó las mejores ocasiones británicas. En el 78 cabeceó cerca del palo un remate sin oposición, tras otro centro lateral, y en el minuto 81 conectó fuera, y a portería vacía, el rechace del cañonazo de Rice que había escupido la madera. La depresión había contaminado ya al ecosistema inglés, que afrontaba una de las decepciones más groseras que se recuerdan, pero apareció Bellingham para asestar un zarpazo de estrella. En el minuto 95 Walker sacó de banda, Guéhi peinó y el diamante merengue pintó un remate de chilena que se coló pegado al poste. Una maravilla que decretó la inesperada prórroga. En el primer tiro a puerta de su delegación. Ojo al dato.

Y ahí, en el tiempo extra, Kane embocó la primera opción de la que dispuso con la fórmula familiar: centro lateral, despeje del portero eslovaco, volea fallida de Eze que cabeceó Toney y que tradujo en la remontada el delantero del Bayern desde el segundo palo. A partir de ahí la Inglaterra de Southgate volvió a su normalidad. Regaló la pelota y el territorio para encerrarse atrás y avanzar sólo por medio de pelotazos. Regresó a su identidad rácana para gestionar la ventaja durante una media hora extra que pilló a los centroeuropeos sin sus primeros espadas en el campo. Alcanzaron a entregar a Pekarik un remate que falló en el área pequeña. Casi se meten en cuartos de final por vez primera en su historia, honor para ellos. Y los 'Three Lions' pasan de ronda sin enamorar. Es decir, lo previsto.

Ficha técnica:

2- Inglaterra: Pickford; Trippier (Cole Palmer, min. 66), Guéhi, Stones, Kyle Walker; Declan Rice, Mainoo (Eberechi Eze, min. 84); Foden (Toney, min. 94), Bellingham (Konsa, min. 105), Bukayo Saka; y Harry Kane (Gallagher, min. 105).
1- Eslovaquia: Dubravka; Hancko, Skriniar, Denis Vavro, Pekarik (Tupta, min. 109); Lobotka, Ondrej Duda (Bero, min. 82), Kucka (Benes, min. 82); Haraslin (Suslov, min. 61), Schranz (Gyomber, min. 93) y David Strelec (Bozenik, min. 61).
Goles: 0-1, min. 25: Schranz; 1-1, min. 95: Bellingham; 2-1, min. 91: Harry Kane.
Árbitro: Umut Meler (Turquía). Amonestó a Guéhi, Mainoo, Kucka, Bellingham, Skriniar, Pekarik, Denis Vavro y a Gyomber.
Incidencias: partido correspondiente a los octavos de final de la Eurocopa 2024, disputado en el Arena AufSchalke (Gelsenkirchen, Alemania).
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