El francés acelera hacia la Bota de Oro con un doblete ante la Real Sociedad (2-0). El Bernabéu, más emocionado que nunca en el adiós de dos leyendas.
El Real Madrid completó este sábado el mejor cierre posible a su titubentante temporada en LaLiga. Con el título decidido con antelación y el Mundial de Clubes a la vista, sólo le quedaba por delante al equipo merengue empujar para que Kylian Mbappé conquiste la Bota de Oro como máximo goleador del fútbol europeo. Y, además, en esta fecha había quedado fijada la despedida de dos leyendas del club: Luka Modric y Carlo Ancelotti. Pues bien, la visita de la Real Sociedad se saldó con un plácido triunfo local, doblete del atacante francés y sendos homenajes impresionantes a los emblemas del madridismo.
Tanto el entrenador más laureado de la historia madrileña como el Balón de Oro croata se despedían del Santiago Bernabéu, si bien el técnico italiano también decía adiós a su estancia en el banquillo. El palco y él han acordado que haga las maletas cuanto antes para dejar sitio al cambio de aire y a su sucesor, que no es otro que su pupilo Xabi Alonso. Se irá de la capital española con la admiración de todo aquel que observe su trabajo con perspectiva. La 'Décima', el trofeo más trascendental de este siglo, llegó bajo su mandato, por ejemplo. Así que Chamartín la aplaudió con entrega desde el primer minuto y sus jugadores le correspondieron con la intensidad y el afán adecuados en el inicio. Su última alineación dio la alternativa al activo Dani Ceballos -muy aplicado en defensa-, al errático Fran García -su lugar está en la rampa de salida-, a Brahim Díaz y a un Lucas Vázquez que también se despidió de su público, aunque con más discreción. Todos ellos batallaron con ahínco cada pelota dividida y se vaciaron para recuperar rápido el cuero tras pérdida. Se notó que los locales querían concluir con una imagen buena, esa que no tantas veces han ofrecido en los meses previos. Con compromiso todo es más fácil y esta tarde el encargado de afinar la orquesta fue Arda Güller. El juvenil turco tiene mucho más fútbol de lo que marcan los minutos de los que ha dispuesto. Sin duda, en el próximo curso tendrá un papel más protagónico.

Él cargó con el trabajo de dañar entre líneas, de crear pases donde no se ven a simple vista. Y resplandeció, abriendo la espita en el séptimo minuto, cuando filtró una asistencia sublime que Mbappé topó en el meta Unai Marrero. El canterano donostiarra suplió de maravilla a Álex Remiro y se convertiría en el mejor futbolista de su delegación. Al descanso ya había registrado tres paradas y en el minuto 90 llegó hasta las seis intervenciones importantes. Padeció un fluir de llegadas que manaba desde la diferente aproximación energética de los dos conjuntos. El sistema de Imanol Alguacil hace tiempo que no carbura y ha llegado al epílogo del calendario con la lengua fuera, en sentido físico y mental. Sin ir más lejos, en este evento dejó en la suplencia a pilares como Martín Zubimendi y Mikel Oyarzabal. El que no gozó de descanso fue un Takefusa Kubo que aglutina casi toda la creatividad de su delegación. El juego del japonés ha crecido sobremanera en términos de acierto en la toma de decisiones. Su desborde, electricidad y precisión le subrayan como un elemento de desequilibro. Lo sabían los merengues, que le vigilaron de cerca con las ayudas de un centro del campo en el que se acumulaban Modric, Ceballos, Fede Valverde, Güler y Brahim. Casi no le permitieron desmelenarse y en el primer acto no concedieron más que un mano a mano que Andriy Lunin le sacó a Sergio Gómez, tras un pase en profundidad maravilloso de Luka Sucic -minuto nueve-.
Las chispas saltaban en el otro área, donde Arkaitz Mariezkurrena despejó bajo palos otro intento de Mbappé -minuto siete-. El galo lo intentó de todas las maneras y le faltó algo de puntería en la finalización. En el 13 desaprovechó una pared hilvanada con Brahim después de un pase vertical quirúrgico de Güler y en el 32 estrelló en la zaga un remate en el área pequeña. Con todo, el Madrid funcionaba con responsabilidad ante un escuadrón visitante atrincherado y Marrero engordaría su ratio de intervenciones al volar para desviar un cañonazo lejano de Raúl Asencio -minuto 21-.
No se estiraron los vascos hasta la media hora. La astucia de Kubo y Sucic les fue sacando, ganando espacio y tiempo para salir. También Beñat Turrientes aportó para el desahogo y ganaron peso con balón. Entonces, en torno a la media hora, volvieron a amenazar con un córner botado por Gómez y mal cabeceado por Pablo Marín -minuto 27-, y el prometedor Mariezkurrena cruzó demasiado una volea tras un pase largo preciso de Jon Pacheco. Sin embargo, cuando la Real adelantó sus filas y se sentía mejor plantada sobre el verde llegó el 1-0. Con Lucas Vázquez llegando hasta la línea de fondo y Fede Valverde afilado en la mediapunta, Marrero se sintió de nuevo comprometido. En el 36 repelió una volea de primeras de Mbappé a pase del charrúa pero en el 38 encajó el tanto inicial. Un ataque devino en una jugada de artista de Arda en la frontal que desembocó en penalti por mano de Pablo Marín. Kylian asumió la responsabilidad, Marrero le adivinó el lanzamiento y el goleador embocó el rechace. Chamartín empezó su fiesta en las tribunas al ver que el plan comenzaba a llevarse a buen término. La comodidad de sus muchachos les susurraba el final feliz, aunque el esfuerzo sufriría todavía algún que otro vaivén.

En camarines el balance era de dominio local, con un 64% de posesión y hasta 10 remates realizados. Imanol quiso revertir la dinámica dando entrada al dinámico Jon Ander Olasagasti y consiguió su propósito durante un trecho en el que Mariezkurrena probó suerte sin eficacia tras haberle ganado el duelo a un Aurelien Tchouaméni, que había regresado al centro de la zaga (porque los merengues siguen plagados de lesiones en la retaguardia). Y a Lunin le llegaron un par de centros venenosos que no fueron acompañados de un rematador. En cambio los donostiarras tampoco superaron esta vez sus problemas para meter la pelota en la portería. Acaban el torneo como los terceros menos goleadores, sólo por encima del descendido Valladolid y del Getafe. Ese ha sido un debe colosal que explica que Imanol se despida sin el billete para Europa por primera ocasión en seis años. Los fichajes no han funcionado y los directivos no han localizado relevos adecuados para nombres como Sergio Canales, Martin Odegaard, Isak, David Silva, Alexander Sorloth o Mikel Merino.
Mbappé encarrila la Bota de Oro en el emotivo adiós de Modric y Ancelotti
Los favoritos despertaron después de estos sustos y de nuevo pasaron a competir con dos peldaños más de intensidad. Otra asistencia de Güler mal definida por Mbappé anunció el respingo. Vinicius ya había entrado en acción por el lesionado Brahim y el Madrid aceleró hasta sentenciar el envite. Marrero aguantó lo aguantable, taponando una vaselina del regateador brasileño -minuto 62- y un latigazo lejano de Arda. El preparador visitante, de salida después de haber roto una sequía de títulos que duraba 34 años, atisbó los brazos caídos de su esquema y añadió a Oyarzabal, Zubimendi y a Ander Barrenetxea. Restaban sólo 20 minutos y tenían el empate a mano, dado lo escueto de la ventaja. Por eso entraron los titulares y el capitán provocó un penalti por mano de Asencio de inmediato, en una contra gestada por Kubo. Pero había fuera de juego previo y lo siguiente fue otro arreón capitalino.
Con Lucas Vázquez sollozando en el banquillo, tras su propia ovación de despedida (en su partido 400), y Jesús Vallejo paladeando otro puñado de minutos en su marcha, Mbappé siguió persiguiendo el doblete hasta que lo logró. En el minuto 79 captó un balón suelto y conectó un derechazo ajustado que sacó Marrero, y en el 84 festejó el 2-0. La jugada nació de un contragolpe prendido por Kylian, Vinicius hipnotizó a dos zagueros antes de devolver la pelota al espacio para que el francés pegara su zurdazo a la cepa del primer palo. El golazo le coloca con tres dianas de ventaja con respecto a Mo Salah. Si el egipcio no le mete cuatro goles este domingo al Crystal Palace, Valdebebas tendrá otro Bota de Oro. En su primer curso ha sellado 31 tantos ligueros (pichichi) y 43 en todas las competiciones. No está nada mal. Y Ahí se bajó el telón al interés en el fútbol porque instantes después, en el minuto 86, Modric salió del campo disfrutando de la más emotiva ovación que ha dado nunca este estadio. Le esperaba Toni Kroos en la banda, mientras que sus compañeros, sus entrenadores, sus aficionados, sus hijos y el presidente peleaban para contener las lágrimas. Así dijo adiós a su casa el mejor centrocampista que jamás ha vestido la elástica madridista. Nadie ha ganado más que él en Concha Espina (28 trofeos en 13 años)... y con una influencia notable. Ya ha llegado el fin de la era más gloriosa de esta gloriosa institución.
Ficha técnica
2- Real Madrid: Lunin; Fran García, Asencio, Tchouaméni (Vallejo, min. 55), Lucas Vázquez (Lucas Vázquez, min. 77); Dani Ceballos, Modric, Fede Valverde, Arda Güler; Brahim Díaz (Vinicius, min. 55) y Mbappé.
0- Real Sociedad: Marrero; Aihen Muñoz, Pacheco, Jon Martín, Aramburu; Turrientes (Zubimendi, min. 71), Sucic (Brais Méndez, min. 84), Sergio Gómez (Barrenetxea, min. 71), Takefusa Kubo; Pablo Marín (Olasagasti, min. 46) y Mariezkurrena (Oyarzabal, min. 71).
Goles: 1-0, min. 38: Mbappé; 2-0, min. 84: Mbappé.
Árbitro: Mario Melero López. Sin tarjetas.
Incidencias: partido correspondiente a la 38ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio Santiago Bernabéu (Madrid). Antes del pitido inicial se guardó un minuto de silencio en memoria de Rafael Rullán, exjugador madridista de baloncesto.