Un doblete del francés y las paradas del esloveno mantienen la racha (3-1). El equipo de Simeone brilló y volvió a apagar su concentración, de momento sin castigo.
LaLiga volvió este sábado al Metropolitano antes del parón de noviembre destinado a la disputa de partidos entre selecciones nacionales. El Atlético recibió al Levante con la responsabilidad de ganar y espantar algunas dudas relativas a cierta inconsistencia en los esfuerzos. Las dos victorias más apuradas de lo imaginable ante el Union Saint-Gilloise y el Sevilla habían susurrado inestabilidad, por lo que los tres puntos que esta tarde estuvieron en juego habían adquirido una importancia notable. Cumplieron los capitalinos, sin holgura, para aumentar la racha a cuatro triunfos seguidos en el torneo doméstico y elevar el blindaje de su estadio hasta las ocho victorias consecutivas. Atrás ha quedado aquel borrón que les vió perder nueve de los primeros 15 puntos disputados.
Diego Pablo Simeone quería que sus jugadores redondearan su gran rendimiento desde que sufrieron una goleada en Londres y puso en liza a un once de gala. Regresaron a la titularidad Marcos Llorente y José María Giménez, y emergió el discutido Matteo Ruggeri para colocar a Dávid Hancko en el centro de la zaga, su mejor posición y hueco dejado por la baja de Robin Le Normand. De ahí en adelante, el esquema gozó de los peones que mejor están compitiendo porque había que ganar (para descansar con una sonrisa y porque el renacer triunfal no les ha valido, todavía, para recortar puntos con el liderato liguero). La única duda quedó despejada al figurar Alexander Sorloth en el centro de la delantera. La capacidad del noruego para fijar a los centrales y generar peligro aéreo convenció al técnico argentino, que estableció los centros al área como la prioridad de los avances.
Gran inicio rojiblanco
Los visitantes llegaron a este choque con mejores sensaciones que resultados. El sistema bien preparado por Julián Calero viajaba decimosexto, con los mismos puntos que el club que ejerce de frontera con el descenso. Llevaban tres jornadas sin ganar, pero la dinámica no era del todo mala en cuanto al juego. Por eso mantuvo su libreto el estratega, aunque reforzó el centro del campo con el rocoso defensor Unai Elgezabal colocado en el pivote, en sustitución del expulsado Unai Vencedor. Su receta para la supervivencia pasó por desafiar a los locales a crear en estático y evitar, a toda costa, los contragolpes en los que disfrutan los madrileños. Así pues, desde temprano regalaron la pelota y se limitaron a cerrar en campo propio. Con rigor, orden y ardor.

Pero los locales arrancaron el envite con la intensidad y el compromiso deseables. Esa mezcla les ha convertido en un peligro inicial, pues habían inaugurado el marcador en 12 de sus encuentros. Y hoy no sería una excepción, ya que en el minuto 12 Pablo Barrios emitió un centro atronador desde la línea de fondo que se coló tras golpear en el meta Matthew Ryan y en Adrián de la Fuente, autor del tanto en propia meta. Recogieron premió ahí los favoritos a un desempeño imperial en el prólogo. Arrasaron desde la energía y la convicción, desde la rapidez de movimientos y desde la fluidez vertical en las combinaciones. Los levantinos quedaron encerrados y sólo la impericia de Sorloth (cometió dos pifias en el área) les salvó de haber padecido más heridas precoces. Volaban los capitalinos, con Barrios sobresaliente desde la libertad de movimientos para agilizar jugadas. Su personalidad e inteligencia ya no le son ajenas para el seleccionador Luis de la Fuente.
En esos momentos de asedio Ryan le sacó un mano a mano al propio canterano rojiblanco, tras un pase a la espalda sublime de Hancko -minuto seis-, y los valencianos sintieron un agobio verdadero. La coordinación por derecha tejida entre Llorente, Barrios y el crecido Giuliano Simeone les estaba torturando. Mas escaparon con un marcador corto y pasado el cuarto de hora comenzaron a levantar la cabeza. La labor de Etta Eyong, el delantero revelación del curso, aguantando pelotas y desahogando, les entregó oxígeno y la puntería les brindó el empate. Y es que en el minuto 21, en su primera llegada, Manu Sánchez cabeceó a las redes un córner pasado de Jon Ander Olasagasti. Patrocinó esa alegría visitante uno de esos apagones de concentración que están torpedeando el navegar colchonero. El ex canterano 'atlético' se coló totalmente solo en el segundo poste y remató sin oposición.
Griezmann evita un problema
Sintieron el golpe bajo los locales (otra vez pagaban muy caro un bajón de revoluciones) aunque Julián Álvarez tiró de ellos con determinación. El astro argentino actuó como mediapunta y generó acciones venenosas desde la distribución, alimentando a sus compañeros. De hecho, en el 24 pintó un centro preciso para que Giuliano conectara un testarazo en escorzo que obligó a Ryan a estirarse y logró meter en calor a Álex Baena. El centrocampista andaluz no ha terminado de despegar, de ser importante en el fútbol de su colectivo, por eso necesita relacionarse con asiduidad con la redonda para aumentar su soltura. En el primer acto mostró su talento a partir de la media hora, bien con centros laterales sedosos -como el que cabeceó arriba Giménez, minuto 35-, bien con una volea a la media vuelta que erosionó los guantes del arquero australiano -minuto 40-. Aún así, el electrónico no se movería.
Se marcharon a vestuarios los madrileños un tanto desconcertados. Habían dominado la posesión (77%), ejecutado nueve disparos, provocado 13 saques de esquina y acumulado 33 centros... pero no habían creado ocasiones claras. Habían combinado con frescura pero con el paso de los minutos los 'granotas' se acomodaron a este tipo de amenaza aérea, con De la Fuente, Matías Moreno, Kervin Arriaga y Jeremy Toljan brillando en el achique de los envíos parabólicos. Salió victorioso Calero, a pesar de no haber amenazado a Jan Oblak (Carlos Álvarez estuvo transparente y Eyong fue presa de un marcaje pegajoso de Hancko y Giménez), y en la reanudación no retocó nada. Y salió beneficiado de una planicie ofensiva colchonera, incapaz de dividir entre líneas, que se estiró hasta el 60. Hasta entonces, el Atlético sumó más centros sin remate, salvo el que Roggeri envió a las manos de Ryan, y más córners inocuos.
Mas en ese punto el 'Cholo' viró al fin la apuesta. Y le salió de maravilla. Quitó a Sortloh, deshizo el modelo de ataque e incorporó a dos especialistas en dañar por dentro, con la pelota sobre el césped, como Thiago Almada y Antoine Griezmann. Además, centró la posición de Baena para engrasar la asociación en la mediapunta. Y el veterano francés, leyenda viva del club, confirmó la evidencia en su primer contacto con el cuero: en el 61 embocó a la mallas un centro de Llorente tras el desequilibrio germinado por Giuliano en los pasillos centrales. Por ahí sufrían los levantinos y el máximo goleador colchonero lo entendió a la perfección.
Sin embargo, para este Atlético de momento no hay calma. Porque en el desenlace les sobrevino el cansancio y otra laguna mental. Y por ahí se quisieron filtrar los valencianos, que dieron un paso al frente casi de tanta puntería como el dado en el primer acto. En el 77 Giménez cortó, providencial, una avance prometedor y Oblak salvó a sus compañeros al repeler un remate sin marca de Goduine Koyalipou en un córner botado por Carlos Álvarez. A punto estuvieron los rojiblancos de conceder el enésimo tanto a balón parado de la temporada. No obstante, en el descuento un falta lateral lanzada con colmillo por Carlos Álvarez se le metió al meta esloveno, ante la pasivididad de sus colegas. El VAR les rescató (fuera de juego muy ajustadode Moreno). Ahí debe seguir trabajando el 'Cholo', ya que la concentración no puede zigzaguear si quieren llegar tan lejos como marca el gasto invertido en verano.
Oblak tendría más trabajo por los desajustes defensivos de su escuadrón. Le sacó un cara a cara a José Luis Morales en la recta final y el Levante volvería a herir en acciones de estrategia. Calero había recurrido al 'Comandante' para finalizar el esfuerzo con ambición y la flacidez rival casi le regaló una alegría. Asimismo, Simeone mantuvo la propuesta ofensiva y desequilibró su táctica. Pero Griezmann le negó el órdago a los 'granotas'. El astuto francés castigó un error levantino en la salida de balón al rematar un rechace provocado por Julián Álvarez para firmar el 3-1 definitivo. Y para sentenciar el encuentro, aliviar a la tribuna y sostener la inercia que les mantiene en puestos de Liga de Campeones y quién sabe si en la pelea por el título.
Ficha técnica
3- Atlético: Oblak; Ruggeri (Nahuel Molina, min. 79), Hancko, Giménez, Marcos Llorente; Koke, Barrios (Griezmann, min. 61), Álex Baena (Gallagher, min. 79), Giuliano Simeone (Nico González, min. 73); Julián Álvarez y Alexander Sorloth (Almada, min. 61).
1- Levante: Ryan; Manu Sánchez (Matturro, min. 86), Matías Moreno, De la Fuente, Toljan (Víctor García, min. 86); Elgezabal (Rey, min. 85), Kervin Arriaga, Olasagasti (Koyalipou, min. 74), Carlos Álvarez; Brugué (José Luis Morales, min. 74) y Etta Eyong.
Goles: 1-0, min. 12: De la Fuente (en propia meta); 1-1, min. 21: Manu Sánchez; 2-1, min. 61: Griezmann; 3-1, min. 80: Griezmann.
Árbitro: Jesús Gil Manzano. Amonestó a Olasagasti, Nahuel Molina, Marcos Llorente y a Giménez.
Incidencias: partido correspondiente a la 12ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio Metropolitano (Madrid).