Flojo partido del equipo de Xabi Alonso, denso en ataque y apático en la presión (0-0). La intensidad del Rayo bastó para incomodarles.
El Real Madrid suspendió este domingo en el segundo examen de consistencia del curso. Al primero, después de la debacle del Metropolitano, respondió muy bien, con seis victorias consecutivas (Clásico incluido); al segundo, el reciente apagón depresivo de Anfield, no ha reaccionado del mismo modo. Le tocó visitar la plaza de Vallecas, plaza que se le había atragantado en los últimos años (antes de esta fecha acumulaba dos empates y una derrota desde 2022), y no pudo pasar de un 0-0 basado en la diferencia absoluta de intensidad y compromiso que mostraron ambos equipos. El Rayo compitió como se debe en LaLiga y los visitantes recuperaron vicios del pasado relativos a la implicación de todos sus jugadores. Así pues, el reparto de puntos fue más que justo.
Cuando Xabi Alonso afirma que están en construcción no le falta razón. Porque la cocción del proyecto está directamente relacionada con la regularidad en la aplicación de los nuevos conceptos. Y en este sentido, su plantilla está reflejando un carácter ciclotímico, capaz de exhibir ante el Valencia la plena potencialidad del estilo de juego -su mejor rendimiento del año, con presión alta constante, dominio activo, rapidez de pase y movilidad- para después desinflar la mentalización ante el Liverpool y en esta tarde. No quiso rotar el técnico donostiarra para que sus titulares volvieran a jugar la concentración exigida... y descubrió que todavía están "en construcción". Vinicius y Kylian Mbappé empezaron achicando en defensa, activos tras pérdida, pero la energía les duró muy poco y pronto Álvaro Carreras se vería acribillado por las perennes subidas de Andrei Ratiu y la creatividad de Isi Palazón. Es decir, el Madrid tardó poco en empezar a cojear.
Un Real Madrid destemplado
Con esa desventaja táctica, les costó un mundo a los merengues competir con las líneas juntas, compactas. Porque el sistema entrenado por Íñigo Pérez sabe salir jugando desde atrás y siempre encontraba un peón libre que anulaba la renqueante presión del líder. Así, los favoritos no podrían domar el encuentro más que en segmentos cortos, cuando aceleraron sus pulsaciones en ambas fases del juego. Aún con ese escenario, la calidad puede rescatar los puntos pero todo se complica. Arda Güler fue de los que más cerca estuvieron de hacer diana, en general y antes del descanso, con un zurdazo distinguido desde media distancia que se marchó fuera por poco -minuto tres-. Sin embargo, no fluían con verticalidad las combinaciones que debían nacer del otomano y el juego entre líneas quedó imposibilitado para un cuadro madridista en el que Jude Bellingham fue presa de la vigilancia pegajosa de Pathé Ciss.

El dominio horizontal del cuero se transformaría en un rosario de imprecisiones cuando los favoritos pisaban campo rival. Porque los vallecanos no permiten demorar dos segundos un pase en tres cuartos de cancha. Por ende, la lentitud de los pases merengues y el orden explosivo de 'La Franja' fue configurando un guión cerrado, desprovisto de grandes ocasiones. En el primer tiempo primó un centrocampismo inocuo, que hablaba más de la flacidez de espíritu del bloque de Chamartín que de las virtudes locales. Kylian Mbappé casi no recibiría balones y tampoco hizo por participar. Él casi todos sus compañeros de línea ofensiva pedían la pelota al pie. Sólo Vinicius agitó algo por su perfil, con una insistencia valiosa en el bello duelo que mantuvo con Ratiu.
Por ese perfil consiguió el regateador brasileño conectar una volea que exigió al meta Augusto Batalla -minuto 23, tras una combinación brillante entre Bellingham y Arda-, cedió para un remate muy desviado de Carreras y lo probó él mismo sin dirección. En la otra banda yacía Brahim Díaz, que no aprovechó la alternativa que le brindó el técnico. No influyó desde la derecha y tampoco agilizó a un Fede Valverde que se ocupó de todo el carril aunque partía desde el lateral. El marroquí no dejó más que un centro largo preciso que Raúl Asencio (titular por el descanso de Éder Militao) no atinó a cabecear a las redes en el minuto 24. Perdonó el canterano la mejor llegada de su escuadrón antes del intermedio y hasta ahí llegó una producción atacante escueta de los visitantes.
La rebeldía del Rayo
El Rayo, que siempre competía una o dos velocidades por encima del tempo de sus contrincantes a pesar de haber gozado de menos descanso tras los compromisos europeos (sólo dispusieron de 65 horas), se sintió cómodo desde su rigurosa colocación y al ver que no le amenazaban ganó ambición hasta el punto de atravesar la media hora en franquía. Subieron las líneas para presionar con fiereza, porque en ellos sí corren y se entregan los 11 jugadores, y llegaron a desconectar del todo a los madridistas. Y probaron a Thibaut Courtois en varias aproximaciones, siendo las más destacadas el giro de juego de Ciss que encontró sin marca a Ratiu para que el carrilero rumano chutase centrado -minuto 20- y la pared eléctrica entre Álvaro García y Jorge de Frutos que acabó en un disparo desviado de éste último. Las continuas subidas de los laterales 'rayistas' les dio una superioridad numérica que no aflojaría en la reanudación, con un flujo de centros laterales desde ambas bandas.
Llegó el Madrid a vestuarios con Xabi Alonso habiendo ordenado a Güler saltar a la presión, a ver si así no se desajustaba tanto su esquema. Mas el mejor de su delegación había sido Asencio. Sobran más palabras para describir lo visto. Necesitaban aplicar más pasión para ganar y a partir del minuto 50 configuraron otro arreón fugaz. Ya con Militao en el campo (Dean Huijsen no volvió al césped del camarín, por decisión técnica), aceleraron y encontraron más huecos para circular, como es lógico. Y empezaron a buscarle las cosquillas a los vallecanos con balones en profundidad y a la espalda de la adelantada zaga local, un arma obvia que no habían usado hasta entonces. De ese golpe energético sacaron un latigazo de Arda que rozó la madera, un chut sin ángulo de Bellingham que repelió Batalla y un derechazo demasiado cruzado de Mbappé -minutos 52, 55 y 60-. Y de inmediato volvieron a la inconsistencia.

Quedó entonces un partido abierto, en el que unos y otros se acercaban al área ajena sin remates finos ni claridad para ejecutar el pase definitivo. Camavinga (única pieza destructiva tras la lesión de Aurelién Tchouaméni) y Ciss seguían resplandeciendo en el barrido en el ida y vuelta, mas fueron los franjirrojos los que dañaron más. De Frutos dirigió al lateral de la red un centro del 'Pacha' Espino (que había relevado al lesionado Pedro Díaz); Isi lo intentó desde el centro del campo; Álvaro García conectó un remate fallido muy claro tras un centro del omnipresente Ratiu -minuto 67-; y el máximo goleador liguero del Rayo marró otro remate, bien apretado por Asencio -minuto 77-.
Leyó Xabi Alonso el desaguisado que se había formado y recurrió a Dani Ceballos. También hizo hueco para la entrada de Trent Alexander-Arnold y Rodrygo. No confió en nadie más para afianzar el liderato de LaLiga. En el otro banquillo, sin embargo, Íñigo Pérez reparte descansos con sabiduría y sin pestañear. En este ejercicio juegan en tres competiciones, con las esperanzas centradas en la Liga Conferencia (que les granjeó una remontada épica el jueves, por la que llegaron eufóricos a esta cita), así que el preparador navarro distribuye los esfuerzos con marcialidad. Hoy puso a su mejor once, con el regreso del fundamental Unai López (lanza todo el balón parado), y llegó al tramo final manteniendo la pujanza física para sostener la volcánica apuesta. Consumó sus cinco cambios y logró, de la mano del imperial Florian Lejeune, reducir a los visitantes a un trallazo lejano de Fede Valverde que Batalla neutralizó con reflejos y a un par de peticiones de penalti sin asiento. La calidad está vez no maquilló los problemas colectivos de un Madrid que, con todo, casi gana. En el 94 Arda sentó a dos rivales y chutó, pero un zaguero salió a tiempo y el empate se inscribió en la estadística. Mismo resultado que sufrió el Barcelona ante este certificado 'matagigantes'', aunque medien diferentes puntos cocción entre los dos candidados al título.
Ficha técnica
0- Rayo Vallecano: Batalla; Pep Chavarría, Nobel Mendy, Lejeune, Ratiu; Pathé Ciss, Unai López (Gumbau, min. 83), Pedro Díaz ('Pacha' Espino, min. 27); Isi Palazón (Fran Pérez, min. 71), Álvaro García (Alemao, min. 83) y De Frutos (Óscar Valerntín, min. 71).
0- Real Madrid: Courtois; Carreras, Dean Huijsen (Militao, min. 46), Raúl Asencio, Fede Valverde (Alexander-Arnold, min. 83); Camavinga (Rodrygo, min. 79), Arda Güler; Bellingham, Brahim Díaz (Ceballos, mmin. 71), Vinicius; y Mbappé.
Árbitro: Juan Martínez Munuera. Amonestó a Ratiu, Álvaro García, Dean Huijsen, Brahim Díaz y a De Frutos.
Incidencias: partido correspondiente a la 12ª jornada de LaLiga, disputado en el Estadio de Vallecas (Madrid). Antes del inicio del encuentro el Rayo rindió un homenaje a Álvaro García, el máximo goleador liguero de su historia.