Goleada del equipo de Mourinho con un doblete de Mbappé y tantos de Carreras y Bellingham. Mejora Vinicius y Arda Güler, increíble.
Necesitaba el Real Madrid una noche plácida y la encontró este sábado. Después del dominio mellado que terminó en derrota ante el Betis y la victoria desconcertante cosechada frente al Inter, los merengues recibieron a un Rayo Vallecano todavía por definir e hicieron caja. Los goles tempraneros de Kylian Mbappé y Álvaro Carreras allanaron el camino para los madridistas y templaron los ánimos en un Santiago Bernabéu que ya no se guarda los silbidos aunque el oleaje sea favorable. No en vano, están viviendo el mayor período sin grandes títulos del club desde 2006, cuando yacían en el banquillo Vanderlei Luxemburgo y José Ramos López Caro. Tiempos muy tenebrosos.
Jose Mourinho está halagando a sus muchachos a pesar de las flaquezas mostradas en este mes de competición (la mayoría de ellas, vicios heredados). El estratega luso, viejo zorro, aplaude la "unidad" del vestuario y como sabe que le interesa tener a todos enchufados, esta noche aplicó un puñado de rotaciones. Saltaron al once Antonio Rüdiger, Carreras, Bernardo Silva y, por vez primera en la titularidad, Yan Diomande. Entendió el técnico que los visitantes no iban a amenazar demasiado y escogió una alineación muy ofensiva, sin un mediocentro destructor. Para ganar sensaciones en la parcela creativa. Y ahí es fundamental el ex organizador del Manchester City. Con su movilidad y capacidad asociativa facilita la salida de juego desde atrás y en esta jornada subrayó su estatus dentro de la rotación.
Eso sí, el Rayo no opuso demasiada resistencia. Esa es la realidad. Los franjirrojos lo están pasando mal en este arranque de ejercicio futbolístico. En la pretemporada no pudieron ni entrenar en su ciudad deportiva y después las autoridades le prohibieron jugar en su estadio. Por si fuera poco esta inestabilidad institucional -ya anquilosada por una directiva reprochable- se ha mezclado con la marcha de Íñigo Pérez, Pep Chavarría, Nobel Mendy y Óscar Trejo. Han entrado millones y no han llegado los refuerzos necesarios. Y, la guinda, al nuevo entrenador le está costando. Beñat San José ha tomado el relevo de dos astros que supieron sacar brillo a plantillas tejidas entre cesiones (obra iniciada por Andoni Iraola) y no es una faena sencilla. La victoria precedente ante el Racing le ha dado aire pero pueden venir curvas con celeridad (suma cuatro puntos de los 15 disputados) porque, entre otras cosas, le aqueja una plaga de bajas tremenda.
Para este desafío colosal (el Rayo no vence en Chamartín desde hace 30 años, con aquel doblete de Guilherme Alves) sólo pudo contar con 17 miembros del primer equipo. Se le han caído, entre otros, el portero indispensable Augusto Batalla, el genial mediapunta Isi Palazón y el valioso Jorge de Frutos. Son golpes bajos para un proyecto al que le está costando arrancar. Y que va a tardar tiempo en asimilar el novedoso paso a un 4-3-3 y la agilidad que demanda el preparador a la hora de meter centros al área. En este contexto arribaron en Concha Espina los vallecanos y aún así fueron valientes. Incluso fueron suyos los acercamientos iniciales, antes del décimo minuto, con una vaselina que el talentoso Pedro Díaz lanzó a 35 metros de la portería de Thibaut Courtois y un zurdazo raso de Tsitaishvili que forzó la reacción del meta belga.
Quisieron presionar y mirar la gigante a los ojos... y a la media hora ya estaban sentenciados. Porque se les cruzó un Madrid ansioso por reivindicarse. Tras el prólogo despertaron los locales y Vinicius dejó claro que Andrei Ratiu no iba a poder replicar la actuación de 2023, cuando pudo secar al brasileño. El regateador carioca tiene ganas de resplandecer al fin. Hasta ahora ha sobresalido por su sudor y renovado sacrificio defensivo, pero quiere volver a "decidir partidos", como defiende 'Mou' en sala de prensa. Y en esta ocasión se desató con confianza y una chispa creciente. Su arrancada inaugural acabó en un chut desde el pico del área desviado a córner y en su segunda intervención, en el minuto 14, asistió a la llegada de Carreras, que provocó un penalti infantil de Florian Lejeune. Mbappé acudió a la cita y selló su sexto gol de la temporada (en seis partidos jugados) con calma, dejando atrás las dudas generadas por la pena máxima marrada en La Cartuja hace una semana.
Con el marcador en contra La Franja tampoco dio un paso atrás y se expuso a seguir recibiendo fuego. Bernardo Silva se quedó como mediocentro posicional y engrasó una creación de juego que desarboló a un Rayo que está penando en defensa en lo que va de Liga. Son los segundos más goleados (llevan 11 partidos seguidos encajando) y en este evento se notó el motivo. Se desordenan cuando quieren apretar arriba y lo pagan muy caro, pues ofrecen espacios. Y los merengues disfrutan sobremanera cuando pueden correr. En ese escenario los visitantes no podían visualizar un horizonte muy optimista, pero además los madridistas se aplicaron en la presión. Así, en el minuto 17 llegó el 2-0. Vinicius forzó un error de Lejeune y pudo un centro desviado por el portero debutante Audero, mas Bernardo capturó el rechace y Carreras tejió una pared con Mbappé que el propio lateral usó para definir por bajo.
No aflojaría el esfuerzo el favorito antes del descanso. Hoy era cuestión de ganar y seducir. Siguieron recuperando el cuero en campo rival y se fueron añadiendo matices. Diomande se activó con desparpajo, encarando, driblando y vaciándose en defensa. La tribuna le dedicó aplausos sostenidos por lo que significa todo ese muestrario. Un eslalon marca de la casa, yéndose de dos rivales, y disparo pusieron en pie a la grada. Aún así fue Vinicius el timonel de la ofensiva. En el 25 se escapó, trazó una diagonal y emitió un chut fugaz que derivó en el despeje fallido de un Audero que sí acertó a continuación para arrebatarle el rechace a Mbappé cuando se relamía el francés; y en el 35 le regaló a Jude Bellingham el 3-0. Bernardo le puso en vuelo con clase, condujo, aglutinó y puso un pase atrás que el inglés agradeció llegando desde atrás. Este sí que ha empezado la competición sintonizado ahora que juega en su sitio y rol preferidos.
Con el reparto de puntos resuelto el Madrid amplió el trabajo en los mismos términos y condiciones... hasta el paso por vestuarios. Fede Valverde buscó su diana con peligro, Vinicius dañó de nuevo para asistir al remate taponado de Bernardo Silva -minuto 39-; Bellingham despegó en conducción antes de conectar un derechazo que casi se cuela tras tocar en Pathé Ciss -minuto 40-; y Mbappé chutó a la madera después de la enésima presión merengue bien ejecutada -minuto 46-. Y se marcharon al camarín con el 68% de la posesión, 12 remates producidos y cuatro intentos bien orientados. Sin embargo, ese derroche contenía una letra pequeña: había concedido siete intentos y Courtois realizó en este lapso cinco paradas, las más destacadas en el zurdazo desde la frontal de Sergio Camello -minuto 27- y en el cañonazo desde larga distancia de Pedri Díaz que el belga se quitó de encima con reflejos -minuto 47-.
Mourinho de momento ha renunciado al control de los partidos. Lo ha hecho públicamente y con un micrófono delante. Su proyecto también está en construcción y de momento lo que vale es ganar, viene a ser el mensaje. Pero no debió gustarle lo más mínimo el inicio del segundo acto que completaron sus subordinados. Porque regresaron al verde sin la concentración exigible y el Rayo se les subió a las barbas. Antes del minuto 65 la distancia en el electrónico pudo quedar recudir a la mínima expresión. A Courtois le cayó una tormenta de llegadas y encajó un tanto del enrachadísimo Camello (sexto tanto liguero, cuarto partido seguido marcando), tras un error de Vinicius por el que Ratiu le robó la cartera, minuto 51-. Y tuvo que multiplicarse. En el 47 Pedro Díaz dirigió otro trallazo lejano al poste; en el 55 Lejeune le envió un latigazo que el guardameta sacó con un vuelo; y en el 64 Tsitaishvili dispuso de dos opciones claras para recortar la desventaja. Primero recibió un pase filtrado de Ratiu, dibujó un control de tacón y chutó para la estirada de Courtois; y, después, perdonó un testarazo solitario en la frontal del área pequeña.
En el otro área Mbappé había rematado cerca del poste -minuto 47- y Vinicius trazó otra diagonal volcánica con un disparo que salvó bien Audero -minuto 59-, porque a este bloque merengue le llegan mucho y también llega mucho. Pero de la tribuna volvieron a bajar silbidos. El histórico no perdona las relajaciones. Demasiado tiempo alejados de la gloria. 'Mou', que había dado un respiro a Fede Valverde y la alternativa a Eduardo Camavinga, dio entrada a Aurelien Tchouaméni y a Arda Güler. Se acabaron las bromas. Músculo, orden y temple con balón para apagar el incendio. Y la intervención fue exitosa. Bajó el tempo visitante y el turco se adueñó del guión. No sólo eso: regaló dos cabezazos nítidos a Denzel Dumfries y Antonio Rüdiger que sacaron lo mejor de Daudero -minuto 77-; pidió penalti por una finta y forcejeo con Sadick; descerrajó con diamante que hizo volar al arquero rayista -minuto 80-; y dejó a Mbappé en mano a mano con Audero dos veces, la segunda certera -minutos 83 y 92-. Arda también se ha vuelto imprescindible. Con este maravilloso fogonazo se bajó el telón. El Madrid duerme sólo bien, aunque mejora sus síntomas antes de visitar Elche y el Metropolitano.
Ficha técnica
4- Real Madrid: Courtois; Carreras, Konaté, Rüdiger, Dumfries; Fede Valverde (Camavinga, min. 46), Bernardo Silva (Tchouaméni, min, 69); Bellingham, Vinicius (Cucurella, min. 89), Diomande (Arda Güler, min. 72); y Mbappé.
1- Rayo Vallecano: Audero; Adriá Pedrosa (Balliu, min. 86), Pathé Ciss, Lejeune, Ratiu; Bouaré (Óscar Valentín, min. 67), Unai López (Sadick, min. 75); Pedro Díaz (Belaid, min, 67), Álvaro García, Tsitaishvili; y Camello (Alemao, min. 75).
Goles: 1-0, min. 14: Mbappé (penalti); 2-0, min. 17: Carreras; 3-0, min. 35: Bellingham; 3-1, min. 50: Camello; 4-1, min. 92: Mbappé.
Árbitro: Víctor García Verdura. Amonestó a Pathé Ciss.
Incidencias: partido correspondiente a la 5ª jornada de LaLiga, disputado en el, estadio Santiago Bernabéu (Madrid).