Economía

Las lecciones de las crisis económicas

Crónica económica

Domingo 26 de febrero de 2012
El diario El País ha dado un repaso histórico a varias crisis económicas sufridas en España. Son muy distintas unas de otras, porque van desde la edad media hasta el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. De hecho hay tres que debemos dejar al margen.

Se trata, en primer lugar, de La primera gran depresión europea, artículo que hace referencia a una crisis fiscal a finales del siglo XIV y comienzos del XVI derivada de los gastos bélicos. Es una crisis fiscal clásica, y que no tiene las complicaciones financieras de ahora. El largo siglo XVII hace referencia al largo período de adelgazamiento de la población y crisis continuada que no fue ajeno al papel central de España en la política europea, las guerras continuadas, y los altos impuestos. El derrumbe del antiguo régimen recoge la primera década y media del siglo XIX, que separa dos períodos de auge económico: de 1789 a 1802 y de 1815 a 1840. En ese período se suman una crisis agrícola con consecuencias demográficas y la guerra contra el invasor francés.

Las crisis actuales, recurrentes a breves intervalos de tiempo, tiene su origen en la generalización del uso de la moneda fiduciaria, que permite, o provoca, esta economía maníaco-depresiva que sufrimos. Ciclos de crédito sin respaldo en el ahorro real que permite un gran crecimiento, con mucha inversión. Pero luego, ante la falta de ahorro suficiente para permitir ese cambio en la economía global, gran parte de esas inversiones (malinversiones se les ha llamado también) tienen que abandonarse, “liquidarse”, para que la economía vuelva a un punto de cierto equilibrio entre el crédito, la deuda, el ahorro y la inversión.

En este esquema entra el período cubierto por el artículo de El País La Gran Depresión y la Segunda República, que ya comentamos en estas crónicas. A partir de ahí, la serie del diario cubre dos períodos que son relevantes para la crisis actual, aunque por motivos diferentes.

El primero es Los años del hambre. El título tiene su miga, porque más hambre había en las crisis anteriores, aunque no en la que hubo en la II República. Pero la posguerra está ya tan cerca de nosotros que nuestros padres, nuestros abuelos, nos pueden hablar en primera persona del hambre. Carlos Barcelia le otorga gran importancia a la autarquía: a la pretensión de que España puede ser autosuficiente y que cortar los lazos comerciales con el resto del mundo iba a ser beneficioso. Por supuesto, este paso atrás en la división internacional del trabajo, en parte auto infligido y en parte impuesto desde el exterior, nos hizo mucho daño. Nos quedamos con estas palabras: “Además de su intensidad, el otro rasgo característico de la depresión de los cuarenta fue su larga duración: hasta 1951 y 1952 no se recuperaron los índices del PIB y PIB per cápita, respectivamente, de 1935”. ¿Por qué es relevante para la crisis actual? Porque ahora se ha evitado un grave error en el que sí se cayó en los años 30’ y los 40’: el proteccionismo. Como señala Barcelia, “Franco creía que el modelo liberal era responsable de los males de España”. Bien es cierto que sería injusto con el anterior jefe de Estado pedirle que superase las corrientes ideológicas mayoritarias en aquéllos años.

Y, por fin, El ajuste económico de la transición. Es un ajuste más parecido al actual, aunque entonces con un gran protagonismo de la inflación que hoy no tiene. Los Pactos de la Moncloa aportaron algo de reforma económica, una pizca de recortes, y mucho de pacto político y social, que entre otras cosas le dieron un gran poder a los sindicatos UGT y CCOO. Hoy ese modelo se ha quedado obsoleto, y es precisamente lo que está revisando el actual gobierno.

El País ha resumido estas aportaciones en un artículo, Lecciones de la recesión, ninguna de las cuales puede sorprender al lector, aunque son de interés.

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