Nacional

Urdangarin culpa a su socio y no recuerda

crónica política

Domingo 26 de febrero de 2012
Lo dijo Su Majestad el Rey en su dicurso de Nochebuena: “La Justicia es igual para todos”. Y al final ha sido así. Ni ser el yerno de Don Juan Carlos le ha salvado de tener que dar la cara ante los tribunales. El Duque de Palma, Iñaki Urdangarín ha comparecido durante el fin de semana ante el juez José castro que investiga las presuntas irregularidades cometidas por el marido de la Infanta Doña Cristina en el ejercicio de sus actividades y negocios profesionales. Tanto ayer sábado como hoy domingo, Urdangarín ha seguido una estrategia para responsabilizar a su socio en el Instituto Nóos, Diego Torres, de los presuntos hechos delictivos, y negarse a declarar en las preguntas más complicadas formuladas por el magistrado y la Fiscalía acogiéndose al “no me acuerdo”. Lo que si ha querido dejar claro es su esposa no ha tuvo ninguna relación con sus negocios.


Dos jornadas de declaración de Iñaki Urdangarin. El culpable de todo, según él, su socio Diego Torres. El sábado le responsabilizó de haber sido el organizador de toda la trama creada alrededor de Nóos, hoy le ha acusado de “haber negociado contratos públicos a sus espaldas", sobre uno valorado en dos millones de euros con la Generalitat valenciana sobre los Juegos Europeos, que nunca llegaron a realizarse.

El Duque de Palma ha admitido que en 2006 la Casa Real le solicitó que dejara sus actividades en el Instituto Nóos, “no hiciera negocios con el sector público, no presidiera fundaciones del tipo Areté y que no mantuviese relaciones comerciales con Diego Torres”. No obstante, Urdangarin no hizo caso y continuó colaborando con su socio, realizando cuatro proyectos a partir del año 2008, aunque según el marido de la Infanta Cristina, a juicio, con estos trabajos no incumplía la peticiones de Zarzuela, pues fueron “colaboración es personales directamente con Diego Torres” y no con el Instituto Nóos, con el que “rompí en 2006”, ha asegurado. También ha asumido que intercedió para que el Gobierno balear pagara a Nóos los 400.000 euros que tenía pendientes de abonar por la celebración de un foro en Mallorca, aunque, según él, se limitó a poner en contacto a sus socios con los responsables autonómicos, pero y no a hablar de dinero porque no controlaba estos temas. De lo único que se ha responsabilizado ante el juez José Castro ha sido de la administración de Aizoon, la sociedad que tenía a medias con su esposa, y ha asegurado que su gestión como administrador fue correcta.

De todas formas, según las fuentes jurídicas consultadas por este diario, Iñaki Urdangarin se ha acogido en numerosas ocasiones al “no me acuerdo” para no contestar a varias preguntas que el magistrado le ha efectuado en estos dos días de interrogatorios, así como otras de la Fiscalía. Esta actitud ha irritado al juez Castro, que le ha llegado a reprochar que “para decir esto, es mejor que no hubiera venido a declarar”. Durante las más de trece horas de comparecencia ante el magistrado, las evasivas y el “no lo recuerdo” han estado muy presentes como parte de la estrategia de defensa adoptada por el Duque de Palma.

En los exteriores de la sede judicial, este domingo la tranquilidad ha sido absoluta. Si en la primera sesión del juicio el yerno del Rey fue recibido con insultos por parte de unas quinientas personas, hoy, quizás por ser festivo, y jornada siguiente al “sábado noche”, el espacio reservado por la Policía Nacional para los curiosos y manifestantes estaba prácticamente desierto. En todas las sesiones de los interrogatorios, Iñaki Urdangarin ha rechazado la posibilidad de entrar en coche hasta la misma puerta del juzgado y ha recorrido, tanto a la entrada como a la salida, los treinta metros que separan la calle de la entrada a pie. El marido de la Infanta ha dado muestras de tranquilidad en las dos jornadas, quizás más hoy que ayer, cuando se paró ante los periodistas concentrados para cubrir declaración ante José Castro, para asegurar que venía “decir la verdad de los hechos y a defender mi honor”.

La izquierda “abertzale” se ha descolgado este domingo con una sorprendentes declaraciones en las que manifiesta “su profundo pesar tanto por las consecuencias dolorosas derivadas de la acción armada de cómo como por nuestra posición política con respecto a las mismas, en la medida en que haya podido suponer, aunque no de manera intencionada, un dolor añadido o un sentimiento de humillación para las víctimas”. Una palabras que no han convencido ni al Gobierno ni a las principales fuerzas políticas, que los sucesores de Batasuna han perdido una gran ocasión para exigir a Eta su disolución y desaparición definitiva.

En un documento presentado en San Sebastián y titulado “Construyamos la paz en el proceso democrático”, los simpatizantes de los etarras vuelven a su lenguaje de siempre, según las fuentes consultadas por diario, para equiparar los asesinatos cometidos por la banda terrorista con las actuaciones de los Gobiernos de España y Francia. “Reconocemos –dicen- el dolor y el sufrimiento que las diversas manifestaciones de violencia han producido en Euskal Herria, la generada tanto por la actividad armada de Eta como por las políticas represivas y de guerra de los estados español y francés”.

Desde el Ministerio del Interior se considera que esta declaración es “una oportunidad perdida para exigir a Eta que desaparezca “. El documento pese a que considera que los terroristas deberán “deshacer sus estructuras militares y poner las armas fuera de uso”, en ningún momento habla de la disolución de la banda. El departamento que dirige Jorge Fernández Díaz estima que la izquierda “abertzale” se ha limitado a plantear “un teatrillo, porque parece que a Batasuna en el fondo le viene bien que Eta siga existiendo".

El Gobierno socialista vasco, por boca del consejero de Interior, Rodolfo Ares, tampoco considera “creíbles las condolencias” presentadas por los abertzales, “porque se refugian una vez más en la ambigüedad del lenguaje para evitar decir lo que tiene que decir si quiere ser creíble ante el conjunto de la sociedad vasca". Ares ha asegurado que los batasunos vuelven a realizar “equiparaciones inaceptables y sus disculpas por la insensibilidad mostrada ante el dolor causado por Eta difícilmente podrán ser aceptadas como sinceras mientras no pidan a Eta su disolución definitiva sin esperar ningún tipo de contrapartida”.

El PNV, por su parte, ha pedido a la banda terrorista que se pronuncie claramente en el mismo sentido que el documento presentado en San Sebastián, aunque también ha subrayado que “la desaparición de Eta, sería, sin duda, un factor significativo en la memoria de las víctimas y en la humanización de otras políticas hasta ahora condicionadas”, como la penitenciaria.

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