Economía

El Gobierno apuesta por más pensiones privadas

Crónica económica

Jueves 01 de marzo de 2012
El secretario de Estado para la Seguridad Social, Tomás Burgos, ha dibujado un horizonte inquietante en lo relativo al sistema de pensiones. Con el número de afiliación más bajo desde 2004 (no llega los 17.000.000), lo que queda es recurrir en el futuro al viejo sistema capitalista para asegurar una jubilación digna: construir individualmente patrimonio para nuestro futuro.

Pedro Solbes sorprendió a la opinión pública en el último gobierno de Felipe González recomendando a los españoles que se hiciesen planes privados de pensiones. Hoy, tres gobiernos más tarde, desde el Ejecutivo se lanza el mismo mensaje.

Ha sido durante la clausura del acto sobre previsión social empresarial, organizada por la Asociación para el Progreso de la Dirección. El secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, ha comenzado por explicar cuál es la situación del sistema hoy, para luego hacer inquietantes observaciones sobre su futuro.

La afiliación a la Seguridad Social cayó en enero en 283.684 personas, lo que deja un número de afiliados de 16.946.237, que es el número más bajo desde 2004. Sí, el de Rodríguez Zapatero ha sido un gobierno perdido para la Seguridad Social. Este viernes, precisamente, conoceremos los datos correspondientes a febrero.

Pero esta es la situación coyuntural. El empleo sufre por la crisis económica y lo hace, en consecuencia, la afiliación. Pero el problema de los sistemas públicos de pensiones es otro: que vivimos cada vez más años y el pasivo del sistema crece inexorablemente. Sólo podemos hacerle frente con estos tres ejes: 1) Reduciendo la cantidad que paga el sistema. 2) Aumentando las cotizaciones a la Seguridad Social. 3) Retrasando la jubilación, que es una combinación entre el primero y el segundo punto.

El punto 2 está descartado porque el trabajador ya aporta en torno a un tercio de su sueldo al sistema. Lo paga él, aunque jurídicamente forme parte de los costes de la empresa, ya que el empresario sólo tiene en cuenta lo que le aporta el trabajador, y lo que le cuesta. Ese coste del empresario es la remuneración del trabajador, aunque éste sólo perciba una parte porque el resto se lo lleva el Estado. Las cotizaciones a la Seguridad Social son, de hecho, un impuesto sobre el trabajo. Cuanto más se grave el trabajo, menos empleo se generará.

De modo que sólo nos queda trabajar y cotizar durante más años para percibir una menor pensión, y durante menos años. Tomás Burgos lo ha expresado sucintamente diciendo que el sistema “no tiene capacidad infinita”.

¿Qué alternativa hay a un futuro cada vez más empobrecido de los jubilados? El viejo sistema capitalista, que está basado en el ahorro y la acumulación de riqueza. Lo que queda es que cada uno de nosotros vaya construyendo un patrimonio con el que sostener sus últimos años, cuando los ingresos por el trabajo caen o desaparecen. Durante la primera parte de nuestra vida, desde que nos incorporamos al mercado laboral, convertimos nuestra renta en riqueza. Y en la segunda, cuando no podremos generar esa renta por nuestro trabajo, convertiremos esa riqueza en renta.

Esto es, precisamente, lo que ha dicho el secretario de Estado de la Seguridad Social. Los ciudadanos “tienen que asumir más responsabilidad personal” respecto de su futuro por medio de planes privados de pensiones. Y lo debe hacer “de la forma más temprana y planificada posible”.

Burgos observa que el desplome de las aportaciones al sistema no ha estado acompañado por un aumento del ahorro privado, por lo que el Gobierno debe plantearse fórmulas para favorecerlo. Por ejemplo, cambiando el sistema tributario para favorecer el ahorro. Ahora ha sido un secretario de Estado. Que no nos extrañe escuchar muy pronto a un ministro.

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