Opinión

¿Se acerca el fin de las FARC?

Viernes 02 de marzo de 2012
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron este domingo el cese de los secuestros extorsivos y la entrega de todos los militares y policías secuestrados que están en su poder, que suman a total de 10 uniformados, algunos de ellos con más de una década de cautiverio a cuestas.

Si bien el anuncio ha sido acogido con altas dosis de optimismo,- sobre todo por los familiares de los rehenes-, lo cierto es que la cautela empaña lo que podría ser un paso para la paz. Primero por la falta de palabra y de compromiso de los que han hecho gala las FARC en todos estos años, tanto en el fracasado proceso del Caguán de 2002, como por las promesas,- muy similares a esta última-, incumplidas durante el gobierno del presidente Belisario Betancur en 1980.

En otras palabras, la guerrilla reúne las papeletas de la desconfianza, sobre todo la del presidente colombiano, Juan Manuel Santo, quien valoró el gesto del grupo rebelde mas considero que no es “suficiente” de cara a una mesa de diálogo. De hecho el mandatario ha mostrado una postura muy tajante ante un eventual proceso de paz: no se negocian condiciones mientras las FARC no depongan las armas, sus actividades narcoterroristas, cesa sus secuestros y el reclutamiento forzado de menores de edad. Es decir la rendición total o nada. Por lo momentos va una de cuatro.

Es evidente que el grupo insurgente más longevo de América Latina se muestra senil y cansado, incluso hasta para chantajear. El abatimiento de sus líderes en efectivas misiones de combate, además de suponer un duro golpe moral, le ha restado credibilidad a una guerrilla que ha pasado de ser uno de los bastiones de la izquierda más extrema y un ideal “revolucionario”, a hacer un simple eslabón de narcotráfico y del crimen organizado.

¿Se acerca el fin de las FARC? Posiblemente estamos ante el ocaso o el preámbulo del fin de ciclo de uno de los capítulos más sórdidos de la historia latinoamericana. Sin embargo, queda aún por ver cuáles serán los próximos pasos de esta guerrilla si realmente tiene intenciones de hacer las paces y si las mismas son sinceras, y no como las de 1980 ó 2002 que resultaron ser una burda una cortina de humo para distraer la atención e intentar doblegar la voluntad de un gobierno colombiano cada vez más inflexible e intolerante al “show” populista de estos grupos.


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