José Antonio Ruiz | Viernes 02 de marzo de 2012
Cuando el partido es el Estado. El Gobierno vitalicio, o la perpetuación en el poder. Lo que va de un califato autonómico, a un régimen chusquero de democracia orgánica cojitranca.
«Andalucía soy yo», Lulú c’est moi! debe de pensar Chaves después de 35 años mamando como asalariado VIP de la ubre política. Nada que objetar, asistiendo como le asiste la legitimidad que confieren las urnas, cheque en blanco al descubierto, patente de corso.
¡Pobrecito mío, qué existencia la suya más sacrificada! Tantos años partiéndose el pecho por “la famiglia” como diputado, ministro y presidente de la Junta durante seis legislaturas consecutivas, compartiendo confidencias con San Fernando, San Hermenegildo y San Telmo, patrón de los navegantes... sin rumbo…
…A la deriva, Andalucía está más cerca del precipicio que se asoma al desfiladero de Despeñaperros, que del cielo embrujado de Sevilla que se divisa en las noches de plenilunio desde el campanario mágico de La Giralda; más cerca del ¡Viva Triana! de La Pantoja, que del amor brujo de Manuel de Falla; más cerca del Dale a tu cuerpo alegría Macarena de Los del Río, que de La leyenda del tiempo de Camarón; más cerca del Bombero Torero, que de Curro Romero, Joselito El Gallo o mismamente de su cuñaooo Ignacio Sánchez Mejías, cuya muerte tanto lloró Federico hasta inundar de lágrimas el Patio de los arrayanes de La Alhambra.
Sólo en una tierra fértil y yerma, pintada al aguafuerte, llena de sabores, sinsabores y contradicciones como Andalucía, capaz de lo mejor y de lo peor, cabe en cabeza cuerda, como escribió Ortega, que un ladrón de Sierra Morena y un contrabandista acaben siendo héroes nacionales.
A don Manuel, con ese busto suyo tan particular alma gemela del escudo del Barça, lo mismo lo del reconocimiento de “héroe” es mucho pensar; pero Hijo Predilecto seguro que lo nombran de aquí a la Romería de El Rocío, como a Rafael Escuredo, José Rodríguez de la Borbolla, González y Guerra, el hermano de Juan. No ha corrido esa suerte el Comisario Pellón, aquél cenizo amigo de Felipe que allí donde acudía llevaba consigo el gafe, como cuando se hundió la famosa carabela de la Expo nada más botarla, metáfora del mal fario que ha conjurado después el aciago destino de Andalucía.
Siento decirlo así de crudo, como un tacto rectal sin anestesia, pero los andaluces han cosechado aquello que han sembrado durante los últimos treinta años. Lo que no tiene un pase es que ahora algunos vayan gimiendo por las esquinas, nostálgicos de la rebelión de las Alpujarras y pesarosos a destiempo por la expulsión de los moriscos.
Si pasa lo que pasa, es porque muchas de las plañideras llevan mucho tiempo creyendo que el cortijo entero es un “hamamm”, y partiendo de esa recreativa convicción se han dedicado a escuchar las coplas de Quintero, León y Quiroga enganchados a TeleChaves, sin reparar en las consecuencias del espejismo.
Ningún derecho tiene a quejarse de los frutos de “treinta años de paz” un pueblo que ha tenido el privilegio de elegir su destino político pero que ha perseverado en el masoquismo que supone renovar una y otra vez su apoyo electoral al puño y la rosa marchita.
¡Mare de mi corazón! -como diría la Niña de los Peines: Eregate, fondos de reptiles, Mercasevilla, y treinta por ciento de paro, a pesar de darse la casual circunstancia que los tres mendas integrantes del Trío Maravillas (Chaves, Arenas y de Griñan) han sido a lo largo de su dilatada carrera, ministros de Trabajo.
Claro que quien no se consuela es porque no quiere, pues si Vandalia ha sobrevivido al asedio de iberos, celtas, fenicios, cartagineses, romanos y musulmanes, ¿acaso no iba a sobrevivir a tres décadas de socialismo ramplón? (…) Asegura Mario Conde que De esta se sale. Permítaseme dudar del desbordante optimismo del ex banquero.
Claro que no lo habrá hecho tan bien Arenas, el eterno candidato, 33 años en el candelabro político, o sea, otro mártir de la patria, cuando se postula por cuarta vez después de haber perdido por K. O. los tres combates en los que aspiró al cinturón del peso mosca cojonera. Para mí que está acojonado ante la más que probable eventualidad del vuelco, no vaya a ser que por un casual consiga la mayoría absoluta y tenga que ponerse a trabajar, con lo cómodo que se está en la oposición culpando de la muerte de Manolete al primo del Cojo Mantecas.
Quinientos veinte años hace de la Capitulación de Granada, el día de La Rendición en el que Boabdil el Chico entregó las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos; el próximo veinticinco (me abstengo de la rima), don Manuel el Grande, antes de pasar a la Historia como el Redentor de Andalucía, a través de persona interpuesta, o sea, de Pepe Griñán, hará lo propio con el Rey Arenas.
Previsor como pocos, el ex presidente de la Junta y ex vicepresidente del Gobierno reconoce que está preparando su vuelta a la Universidad, al Departamento de Derecho del Trabajo de la Facultad de Derecho de la misma Córdoba donde nació Maimónides, puesto que pretende hacer compatible con su escaño de diputado.
Eso sí, reconoce que será un regreso “gradual” al mundo laboral, o sea, eso que ahora se conoce con la eufemística expresión de “aterrizaje suave”; mayormente porque después de toda una vida sin saber lo que es doblar el lomo, con ese cuerpo que tiene de costalero apalancado en la barra de una caseta de la Feria de Abril, lo mismo le da un tirón en la riñonera el mismo día de su primera clase, que por supuesto versará sobre esta cosa de la reforma laboral pepera. Después de más de cinco lustros a lomos del coche oficial, me lo imagino traumatizado. ¡Lástima de hijo!
Supongo que siempre es un aliciente saber que allí se reencontrará con la ex ministra de Cultura Carmen Calvo, otra inculta que tal baila, que ha vuelto a ejercer ya este curso como profesora de derecho Constitucional en la UCO.
Hay políticos que son como jarrones chinos: después de toda una vida tirándose el moco, con lo que ganan y lo que tragan, una vez apeados del burro nadie sabe dónde colocarlos para que vayan tirando con una pensión extra hasta que se jubilen.
Están Séneca, los emperadores Trajano y Adriano, Averroes, Góngora, Velázquez, Cánovas del Castillo, Emilio Castelar, Bécquer, Nicolás Salmerón, Miguel Primo de Rivera, Machado, Picasso, Juan Ramón Jiménez, Blas Infante, Vicente Aleixandre, Lola Flores, González, Guerra, Rocío Jurado, Paco de Lucía, Banderas, Manolo Caracol, La Niña de los Peines y Naranjito de Triana. Pero por encima de todos los andaluces ilustres sobresale en donosura Manolo Chaves, lo más de lo más, ¡pobre Andalucía!
Pero y lo que nos vamos a divertir. Mucho estaba tardando la “guerra de los vídeos” habiendo entrado la campaña electoral erecta en su recta final. Siempre tan originales, los sociatas han desempolvado de la buhardilla el spot del señorito Arenas, el político mejor pagado de Andalucía con 180.000 talegos al año, que aparece hecho un brazo de mar, dejándose limpiar sus zapatos por un betunero. «Quien no te conozca, que te compre», reza el eslogan. Han empezado tan fuerte, que al paso que llevan en una de estas asistimos a un enganche verdulero.
Rubalcaba: «Cada oveja con su pareja: el PP con la Conferencia Episcopal y el PSOE con los sindicatos». Ya decía este cronista la semana pasada que en este país lo que sobran son borregos.
Aun habiendo meado Alfredo fuera de tiesto, hasta tiene perdón su pecado. Mucho menos perdón tiene la indignidad sindicaloide, que ya no respeta ni a los muertos. Como el diecinueve es el puente de San José y el veinticinco las andaluzas, habrá jornada de movilización el 11-M, coincidiendo con el octavo aniversario de la masacre. ¡Cuánto hijo de puta!
Muy malita tiene que estar la cosa para que estén vendiendo el puesto en la cola del Cristo de Medinaceli.
Si me río es por no llorar, pues prefiero pensar que por mal que nos vaya, siempre nos quedarán las suecas de Torremolinos.