el camino hacia la élite mundial
Diego García | Domingo 04 de marzo de 2012
La pasada edición de la Copa del Rey de baloncesto congregó a un total de 20 ojeadores acreditados pertenecientes a la élite del básquet norteamericano que, como ya es tradición, viajan a nuestro país en busca de nuevos talentos que saquen brillo al espectáculo NBA. Tras el impacto mediático de Ricky Rubio y la nominación como All Star de Marc Gasol, EL IMPARCIAL reflexiona sobre la dimensión que ha adquirido el baloncesto nacional con algunos de sus referentes más destacados.
Arranca un nuevo milenio y con él las renovadas perspectivas del deporte español. Con la llegada de los años 2000 se gesta la explosión triunfal de nuestros representantes en disciplinas tan variadas como el fútbol -con la consecución de la segunda Eurocopa y el primer Mundial de nuestra historia-, tenis -Rafa Nadal reconquista el número uno internacional-, fórmula uno -Fernando Alonso hace historia- o ciclismo -Alberto Contador hace sonar el himno nacional en París como Miguel Induráin hizo en los 90-. Sin embargo, un balance estadístico de la última década de conquistas revela el protagonismo de un deporte en concreto.
La colección de éxitos que convierten a un país en referencia y lo instalan en la élite del deporte global, instaurando a la vez en el imaginario colectivo la imagen de excelencia, varía según el rol que juegue dicha actividad en la sociedad. En nuestro caso, la enumeración de conquistas que han convertido al baloncesto en el deporte que más ha crecido en las últimas décadas desde una perspectiva deportiva y de peso social es la siguiente: un Mundial (2006), dos Eurobáskets (2009 y 2011), una medalla de plata en los Juegos Olímpicos (2008), dos títulos de la NBA (de la mano de Pau Gasol), participación en la liga americana de diez jugadores (los hermanos Gasol, Jorge Garbajosa, Juan Carlos Navarro, Sergio Rodríguez, Rudy Fernández, José Manuel Calderón, Raúl López, Ricky Rubio y Serge Ibaka) y dos Euroligas (propiedad del F.C. Barcelona en 2003 y 2010). Esta serie irresistible de logros han convertido a nuestro país en uno de los referentes globales de baloncesto y ha conseguido que este deporte consolide su presencia preponderante en la encarnizada batalla por la atención deportiva en España.
A pesar de que la crisis económica haya azotado con fuerza a algunos de los clubes que conforman la liga ACB, la presencia dominante de nuestro país en el panorama europeo permanece inalterable. Con el fin de reflexionar sobre los elementos que conforman la receta de este crecimiento, EL IMPARCIAL ha charlado con algunos de los profesionales que han contribuido en este camino hacia el olimpo que ha recorrido y recorre el básquet en nuestro país.
Para arrancar este repaso a los ingredientes que confeccionan el delicioso momento que disfruta el baloncesto patrio, este diario ha charlado con José Vicente Hernández, “Pepu”, actual preparador del Estudiantes y técnico que condujo a la selección española a la consecución del primer Mundial de su historia en Japón.
“El baloncesto español es muy bueno y estamos en un momento de consolidación”, avanza. El entrenador diagnostica algunas claves para comprender este desarrollo: “El gran nivel de la ACB, que es una liga muy potente y competitiva es clave en la conversión a referente de nuestro baloncesto, ya que el que llega y se asienta, coge una experiencia y un nivel técnico-táctico muy alto inmediatamente”. En su opinión, el trabajo de cantera se antoja como “imprescindible” en este lanzamiento del nivel nacional, ya que “todos los jugadores que llaman la atención en el baloncesto internacional han surgido de equipos con trabajo de base en España y además muchos jugadores extranjeros nos buscan como proceso de aprendizaje, lo cual es un orgullo”. “Creo que cada club, independientemente de su forma de trabajo, debe crear una estructura donde un jugador no suba al primer equipo de una forma caprichosa, sino porque tiene condiciones para quedarse en el primer equipo, no solo subir por una urgencia”, sentencia.
“Pepu” Hernández, que nos indica que los ojeadores de la NBA buscan jugadores cada vez más jóvenes, incluso chicos que se están formando en nuestro país sin llegar a jugar muchos minutos en la ACB, nos explica que lo que destaca a las últimas generaciones de jugadores españoles es el “nivel físico y técnico-táctico”, amén de una formación que les convierte en jugadores “muy jóvenes pero expertos, porque han entrado en competición pronto, y que están bien educados deportivamente y eso significa que no son jugadores sorpresa”. El campeón del mundo cierra su primera aproximación al análisis señalando la relevancia del título mundial conquistado en 2005: “A raíz del triunfo del Mundial creció el rol del baloncesto en la sociedad, se empezó a conocer al jugador de baloncesto profesional y gustó mucho el ambiente de amistad y compromiso que se respiraba. La inteligencia de aquel grupo de jugadores y su compromiso fueron las cosas más importantes de aquel equipo que, por otra parte, también supuso un cambio en la mentalidad al hablar más del colectivo”, concluye.
Aito García Reneses es una institución en el baloncesto español y europeo. En su palmarés figura una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Pekín, nueves ligas ACB, cinco Copas del Rey, dos copas Korac, una ULEB y una Euro Cup. Pero de su labor como preparador también resalta el haber cuidado los inicios de la carrera de jugadores como Pau y Marc Gasol, Juan Carlos Navarro, Rudy Fernández y Ricky Rubio, amén de haber dirigido a Fernando Martín en las categorías inferiores de la selección española.
“El baloncesto español está en un magnífico momento, que viene desde hace algunos años, desde que la ACB se convirtió en la segunda mejor liga del mundo y desde que la selección queda campeona de los torneos internacionales” avanza García Reneses. El entrenador madrileño, que resalta el valor de la profesionalización de la liga doméstica en la explosión de este deporte en nuestro país, especifica esta evolución en un análisis estrictamente deportivo: “Antes teníamos buenos jugadores, pero eran más especialistas. Ahora tenemos jugadores muy completos, que son capaces de leer el juego, rebotear, pasar, defender, botar o penetrar, y esto hace que tengamos equipos más completos”.
Aito nos confiesa que no se planteaba el futuro de los jóvenes Pau Gasol y Juan Carlos Navarro en sus inicios, sino que “simplemente me limitaba a disfrutar de ellos” y considera que lo más importante en su desarrollo deportivo ha sido su “talento individual y la ambición que tenían por ser muy buenos jugadores”. El prestigioso técnico, que también considera la cantera como un elemento básico de la salud actual del baloncesto patrio aunque advierte de los peligros de “hacer jugar a un canterazo como un senior”, cree que “los éxitos han influido” en el peso del básquet en el deporte español, ya que “el marketing de la ACB es inferior que el de la selección española hablando en relación con el aficionado general y los éxitos han venido muy bien porque tanto la selección como los clubes han tirado del baloncesto hacia arriba”.
Por último, García Reneses considera que “el nivel organizativo de la liga y de los clubes es muy alto, ya que los promedios de seguimiento de aficionados en los pabellones crecen, pero no hemos transmitido eso a un aficionado menos adicto, al que no conseguimos enganchar”.
Hablar de NBA en nuestro país es hablar de Antoni Daimiel. Analista experto del baloncesto americano y voz autorizada como narrador de los pasos de nuestros representantes hacia la situación actual, Daimiel constituye un testimonio ineludible en una reflexión sobre el proceso de crecimiento del básquet patrio de los últimos años.
“Llevamos seis o siete años a un gran nivel, marcados por la generación de jugadores que nacieron en el año 80 y que nos han dado muchas alegrías a nivel nacional, teniendo una gran presencia a nivel global por sus carreras NBA”, avanza. El experto, que precisa la medalla de plata en Los Ángeles´84 como el impulso a la práctica del baloncesto y la cultura deportiva en España, pone su atención sobre varios puntos de partida que explican la dulce coyuntura actual: “Son jugadores con mucha personalidad que fueron campeones del mundo junior en el 99 (Lisboa) y unos la amistad y el hecho de jugar juntos, y en contra, tantas veces, agudiza la progresión”. Damiel otorga un gran valor a la “química y el nivel competitivo impuesto en la selección” que, en cierto modo, “ha despertado lo que llevaban dentro a los que se han ido incorporando más tarde”, y, además, hace hincapié en el rol que han jugado entrenadores de los 80 -como Manel Comas o Mario Pesquera- que “viajaban a Estados Unidos para aprender cosas nuevas y han influido en la importante evolución que han vivido los entrenadores de divisiones inferiores”.
“La NBA sabe que aquí hay un filón, de cantera, con la posibilidad de incorporar jugadores importantes para la liga y saben que juegan cuatro equipos españoles todavía en la Euroliga”, explica. Sin embargo, Daimiel nos advierte de la necesidad de “diferenciar el hecho de que haya futuro en el baloncesto español -garantizado porque los referentes actuales alimentan a otras generaciones- y el hecho de que coincidan seis o siete jugadores tremendos a la vez, que es lo que hace que España sea campeona del mundo o juegue tres finales de Europeo seguidas”.
La aventura del jugador español que juega en la NBA del siglo XXI
Para arrancar el capítulo americano del análisis del básquet nacional, EL IMPARCIAL consulta con Daimiel las barreras de esta aventura transoceánica que tanto ha cambiado con el paso de los años. “Los jugadores que iban en los 80 a la NBA vivían una aventura de conquistadores, porque lo que veíamos del baloncesto americano era de ciencia ficción y parecía inalcanzable”, explica. “Antes la principal barrera era el prejuicio que había en Estados Unidos con respecto al jugador europeo”, apuntilla. El analista cree que el éxito deportivo que vayan a tener depende de la capacidad de adaptación de cada uno a una concepción diferente de los que es el deporte profesional, el negocio y la imagen de los jugadores, ya que no todo es lo bueno que seas en la pista, sino que vas a tener que ser bueno también cosas no tan baloncestísticas”.
Además, Daimiel añade el tipo de mentalidad del entrenador, “que sea más o menos abierto” y “que los compañeros sean más tolerantes con un jugador de fuera, porque siguen existiendo los tópicos del jugador europeo –buen tirador pero blando y frágil físicamente-” a la lista de condicionantes del triunfo en la élite del baloncesto global. Por último, el experto considera primordial “que el jugador español llegue a un club que no tenga demasiada presión de resultados”, aunque una de las cosas que más les cuesta es cambiar la mentalidad del jugador que lucha por ganar título en Europa y que pasa a tener otro tipo de objetivos en su equipo NBA” (por ejemplo, ganar el 40% de los partidos).
A este respecto se pronuncia “Pepu” Hernández, que nos explica que “hay gente que quiere vivir la experiencia, como son los casos de Navarro y Garbajosa, y hay otros jugadores que quieren consolidarse y hacer su vida allí, como puede ser el caso de Pau y Marc, que han tenido la fortuna de llegar a equipos que les necesitaban y han aprendido un oficio determinado dentro del baloncesto, lo que les puede permitir proyectarse en otros equipos con metas como las de los Lakers, en el caso de Pau”. En opinión del entrenador de Estudiantes, la relevancia de la consolidación de jugadores nacionales en el baloncesto estadounidense se resume en lo siguiente: Antes los jugadores españoles trataban de destacar para que algún equipo se fije en ti y, si te llamaban, iban al instante. Ahora, tienen la posibilidad de elegir cuándo se van y adónde, lo que ha sido el cambio de mentalidad más importante, producto del ascenso de categoría del jugador español”.
Aito García Reneses alude al peso de la difusión de la NBA que ha ejercido sobre el básquet patrio: "Si esos jugadores hubiesen seguido en Europa habríamos tenido el mismo crecimiento, pero la NBA tiene un marketing muy grande que ha ayudado a que mucha más gente se entere del gran nivel de nuestros jugadores".
El futuro, ¿asegurado?
Concluyendo esta reflexión global sobre la salud del baloncesto en España, estos referentes nacionales se pronuncian sobre los retos que presenta el futuro para conseguir mantener el prestigio actual en los próximos años. "No se puede uno dormir en los laureles en ningún ámbito de la vida", advierte Aito, quien hace hincapié en la necesidad de "continuar esta línea de trabajo" para conseguir alcanzar "un futuro probablemente muy bueno también". "Pepu" Hernández, sin embargo, diseña un diagnóstico menos optimista: "El futuro va a ser difícil, pero las estructuras están montadas. Sin embargo, si no hay una protección especial a las canteras y a nuestra liga, los equipos de formación podrían tener dificultades para sacar a sus jugadores. studiantes y Joventut, que son equipos de formación, están atravesando apuros económicos que podrían conllevar problemas en el nivel del baloncesto español", sentencia.
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