Crítica de cine
Domingo 04 de marzo de 2012
El último trabajo del director Rodrigo Cortés llega este fin de semana a nuestras salas con un elenco de lujo para un thriller que investiga los poderes sobrenaturales.
Después del espeluznante y conseguido filme “Buried”, protagonizado por Ryan Reynolds y cuya acción se desarrollaba íntegramente en el interior de un ataúd, se esperaba con interés el nuevo trabajo del director español, que vuelve a confiar en actores “con nombre” para construir el correspondiente reparto. En esta ocasión, apunta aún más alto y más que nombre, dos de sus protagonistas tienen una enorme estrella forjada durante su larga carrera llena de éxitos. Robert de Niro y Sigourney Weaver protagonizan, junto a Cillian Murphy –auténtico valor en alza – una historia sobre mentalistas, videntes y demás personas que se ganan la vida, con mayor o menor éxito y fama, utilizando unos poderes que parecen estar más allá de lo que el resto podemos explicar de manera racional.
A explicarlo con argumentos científicos es precisamente a lo que se dedican los personajes interpretados por Weaver y Murphy. La veterana actriz, en quien Cortés pensó concretamente cuando escribió el rol, interpreta en este filme rodado en Barcelona y Toronto a la doctora Matheson. Se trata de una investigadora de muy buena reputación en el mundo de los estudiosos de este tipo de fenómenos que lleva décadas ocupada en desenmascarar a quienes aseguran ser capaces de sanar enfermedades incurables, de comunicarse con los muertos o de leer la mente, entre otras y variadas posibilidades “increíbles”. Con los años, Matheson se ha vuelto cada vez más escéptica y es capaz de enfrentarse a cualquiera para demostrar que no hay nada más que lo que vemos. Por su parte, Murphy interpreta Tom Buckley, un joven físico que ha rechazado suculentas ofertas de trabajo para unirse a la doctora en el humilde departamento universitario falto de presupuesto que dirige. El guión, escrito por Cortés, incide en lo extraño que resulta este hecho y se pregunta por las razones ocultas que alberga Buckley en realidad para alistarse en las filas de la doctora. El joven actor pasa, a lo largo de la acción, de un papel pretendidamente secundario a finalizar él mismo como verdadero protagonista, núcleo de la trama. Y lo hace con solidez y eficacia, sin temor a la hora de medirse con sus dos consagrados compañeros de reparto.
El inicio real de la acción – hasta el momento la cinta nos presenta a la pareja de científicos durante algunas de sus intervenciones - lo marca la reaparición de un famoso vidente llamado Simon Silver, interpretado por un recuperado Robert de Niro – gran baza de la cinta –, que lleva tres décadas “retirado” del show business después de que durante una de sus abarrotadas actuaciones su más importante competidor resultara muerto a causa de un misterioso ataque cardiaco. Aquello le retiró de la luz pública y cuando Buckley pide a su jefa volver a investigarle con motivo de su reaparición, se sorprende ante la rotunda negativa de ella. Es aquí cuando la historia del director gallego empieza a mostrar signos de debilidad. La que hasta entonces ha sido una acción fluida y bien llevada por los tres personajes principales se enfoca en la figura del enigmático joven, a quien entonces empezamos a ver como un ser obsesionado sin que la explicación final –legítima, por otra parte – llegue a cuajar por completo en el conjunto de la narración. La sorpresa no es tan efectiva como cabía esperar y flota en el aire esa indeseable sensación de que por el camino se ha extraviado alguna de las piezas del puzle que siempre representa una cinta de intriga.
Con un presupuesto aproximado de 12 millones de euros, Cortés ha confiado los asombrosos efectos especiales de la cinta a David Martí y Montse Ribé, ganadores de un Oscar por El laberinto del fauno; mientras que la fotografía ha sido responsabilidad de Xavi Giménez y la música, de Victor Reyes, que ya colaboró con el director gallego afincado en Barcelona para su anterior trabajo, la citada Buried.
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