Opinión

Cambio en Andalucía

Lunes 05 de marzo de 2012
PSOE y PP celebraran este pasado fin de semana sendos mítines en Andalucía, con vistas a las inminentes elecciones autonómicas. Sobre la mesa, la más que probable victoria electoral popular en el que ha sido feudo por antonomasia de los socialistas. De cumplirse los pronósticos, el PP obtendría una mayoría absoluta que le permitiría gobernar holgadamente la autonomía andaluza por primera vez desde que ésta tomase cuerpo legal.

La oferta electoral de Rajoy y Arenas es la de un partido sólido y cohesionado, que juega con la baza moral de saberse vencedor en virtud a dicha solidez. Los socialistas, por su parte, se enfrentan tanto al desgaste que supone llevar en el poder desde la institucionalización misma de la comunidad autónoma como al handicap que supone concurrir a las urnas con una clara fractura en su seno. Las heridas abiertas en el congreso federal entre los partidarios de Chacón y Rubalcaba siguen abiertas, destacando Sevilla, con una gestora al frente de la agrupación local. Además, casos como el de los ERE irregulares y Mercasevilla pasarán una factura tan elevada como merecida. Razones todas para inferir que Andalucía necesita un cambio, no ya de siglas o de personas, sino de cultura política.

Y al igual que Andalucía, el socialismo español en su conjunto. El PSOE aún no ha realizado la catarsis imprescindible tras el desastre económico al que han sumido a España en estos últimos ocho años; cifra ésta aún más amplia en el caso andaluz. Griñán representa el fracaso de un modelo en el que la ausencia de autocrítica ha sido un verdadero referente. Autocrítica que se antoja fundamental para que, con independencia del resultado de estas elecciones, el PSOE se reinvente, tanto a nivel local como nacional. Todos ganaremos con ello.

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