Opinión

A vueltas con el déficit

Martes 06 de marzo de 2012
Hoy se celebra el Consejo de Política Fiscal y Financiera, con la advertencia de Cristóbal Montoro acerca de lo inviable que sería proponer una flexibilización del déficit por parte de las comunidades autónomas. Dicha advertencia llegaba un día después de que Mariano Rajoy negase haber pactado con Bruselas el objetivo de déficit público, cifrado en un 5,8 por ciento, al tiempo que aseguraba que España “cumpliría con sus compromisos”. Parece difícil, a tenor del desfase entre los 6 puntos comunicados por el anterior ejecutivo y los 8,51 reales con que el actual Gobierno se ha encontrado, aunque no por ello ha de renunciarse a su consecución.

De hecho, esa y no otra debería ser a partir de ahora la pauta en la administración: contener el déficit lo máximo posible. Si algo ha caracterizado a estos últimos años ha sido la prodigalidad con que se gastaba el dinero público, la ausencia de medidas cuando empezaron a atisbarse los primeros indicadores negativos y la casi total falta de información real. A propósito de esto último, se pasó de negar la crisis a vislumbrar los célebres “brotes verdes”, mientras quienes alertaban de lo que se venía encima eran tachados de agoreros.

Por lo pronto, Rajoy ha puesto en marcha una austera política de recortes, ha implementado reformas en materia laboral y financiera y ha explicado a la opinión pública cuál es el estado de cuentas que se ha encontrado. Es el inicio de una andadura correcta, aunque ahora resta lo más importante: cumplir con los compromisos acordados con Europa. En abril se presentarán a la Comisión los planes de estabilidad y de reformas, la Comisión los analizará en mayo y hará una propuesta que elevará al Consejo Europeo en junio. Son tiempos que ha de respetarse, pero sin perder la dinámica de contención y reforma tan necesaria para el futuro inmediato de España.

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