Adolfo Amorós Valderas | Martes 06 de marzo de 2012
La propuesta de recortes de las primas a la energía eólica tiene efectos colaterales muy negativos para el desarrollo sostenible. Se piensa recortar las primas un 40% y reducir de 20 a 12 años el plazo en que las empresas podrán recibirlas.
Las últimas decisiones en relación a esta energía reducen en 75% los GW a instalar en los próximos 8 años y las primas por Kilovatio producidas dejando a este mercado con reducidas perspectivas de crecimiento.
Los inversores y financieros consideran la tasa interna de rentabilidad que se queda entre 4 y 5,3% su consecuencia es que los inversores no lo consideran prioritario y mataríamos una de las pocas gallinas de oro de la economía española. Es decir pan para hoy y hambre para mañana.
El recorte de ayuda a la eólica amenaza a 15.000 empleos y se está hipotecando el futuro de este sector. La Asociación Empresarial Eólica considera un insulto si la propuesta sale adelante.
La nueva normativa tendrá serias consecuencias y sumado a la pérdida de empleo habría que considerar la deslocalización de fábricas, la destrucción de tejido industrial, y la perdida de confianza de los inversores nacionales y extranjeros.