Cultura

[i]Los idus de marzo[/i], George Clooney en campaña electoral.

Crítica de cine

Sábado 10 de marzo de 2012
Este fin de semana llega a los cines el último trabajo como director de George Clooney, un thriller ambientado en el mundo de la política en el que también ejerce de coprotagonista, guionista y productor. Por Alicia Huerta

George Clooney siempre ha sido uno de esos actores claramente comprometidos con la política de su país y, en esta ocasión, ha decidido adaptar la obra de teatro titulada Ferragut North que le permite profundizar en uno de los temas más genuinamente políticos: los verdaderos entresijos de una campaña electoral. Los idus de marzo- para el título, Clooney quiso buscar paralelismos con la obra de Shakespeare, Julio César, en la que se hace referencia a los idus de marzo- recrea la feroz lucha emprendida entre dos candidatos demócratas a las primarias de Ohio, cita fundamental para los políticos en Estados Unidos, y las poderosas fuerzas ocultas que manejan los jefes de campaña y de prensa para alcanzar el objetivo de llegar a las presidenciales.

El actor de Kentucky interpreta al gobernador Morris, un papel nacido especialmente para esta adaptación cinematográfica ya que en la obra de teatro no existía, y que ha supuesto, según sus propias palabras, un desafío de los más importantes de su carrera. A pesar de su familiaridad con el mundo de la política –el padre del actor se presentó a las elecciones al Congreso en 2004 y él mismo ha producido series ambientadas en la política-, Clooney ha reconocido que interpretar a Morris de una forma que resultara creíble le ha servido para darse cuenta del esfuerzo, también interpretativo, que un candidato debe realizar para hacerse notar delante de sus electores. En todo caso, Clooney es ya toda una garantía de calidad y su interpretación resulta tan impecable como cabía esperar.

Sin embargo, el personaje de Clooney no es el verdadero protagonista de la historia. El actor canadiense Ryan Gosling, en alza ya desde hace algunos años, es quien se encarga de dar vida al personaje principal, Stephen Meyers, jefe de prensa de la candidatura de Morris, un joven brillante de ideas claras y una gran ambición que entra en la campaña de la mano del hombre fuerte de la misma, Paul, a quien interpreta otro peso pesado de Hollywood, Philip Seymour Hoffman. Es en Meyers en quien van a confluir todas esas fuerzas ocultas de poder, historia de sexo con joven becaria incluida, hasta que él mismo se vea obligado a dar un enorme golpe de efecto para intentar salvar su carrera profesional, con la que los demás parecen haber estado “jugando”, queriendo aprovecharse de su presunta inocencia en un despiadado mundo en el que acaba de aterrizar y donde le tocará descubrir venganzas, celos profesionales y mentiras, muchas mentiras, para no acabar siendo la víctima de todo ello.

Clooney consigue, aparte de una cuidada y efectiva dirección, que la trama de crítica política y, en definitiva, de lucha descarnada por el poder sea a la vez un thriller en el que la intriga llega muy bien dosificada y cuyo final tampoco busca soluciones ideales sino, más bien, un retrato de lo que normalmente suele ocurrir en la realidad. Es decir, nada o, en todo caso, consecuencias de carácter profesional que, además, aparecen maquilladas con declaraciones que ocultan o minimizan la verdad de lo ocurrido. Nominado en la categoría a Mejor Guión Adaptado en la pasada edición de los Oscar, no se hizo finalmente con la estatuilla que este año le fue también esquiva en el apartado de Mejor Actor, categoría a la que estaba nominado por su magnífico papel en Los Descendientes.

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