mujeres y niños
Domingo 11 de marzo de 2012
Al menos 17 civiles han fallecido por los disparos realizados por un soldado estadounidense en la provincia afgana de Kandahar, según informó un integrante del Consejo Provincial que ha visitado el lugar del tiroteo a la cadena panárabe Al Yazira.
Un soldado norteamericano mató hoy a 17 civiles e hirió a cinco durante una incursión armada de madrugada cerca de una base militar en la provincia de Kandahar, en el sur de Afganistán, en un suceso que la OTAN investiga.
Un miembro del consejo administrativo local, Agha Lalay, informó a Efe de que entre las víctimas figuran mujeres y niños, y que el militar estadounidense abrió fuego contra ellas tras abandonar por causas desconocidas su base en el distrito de Panjwai.
La misión de la OTAN, la Fuerza de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF), divulgó a primera hora de la mañana un comunicado en el que lamentó "un incidente que ha desembocado en víctimas afganas", y expresó sus condolencia a las familias. El comunicado informó de que el soldado implicado en el "incidente" había sido arrestado pero no precisaba el número de víctimas causadas por el detenido.
En el texto tampoco se indicaba el motivo que habría inducido al soldado a cometer la matanza, sobre la que anunció que la ISAF abrirá una "investigación". Según dijeron fuentes militares posteriormente, el soldado ha sido presa de una crisis nerviosa.
El portavoz de la ISAF en Kabul, Justin Brockoff, confirmó a Efe la detención del militar, y en declaraciones realizadas al mediodía anotó que "según nuestros informes preliminares no se han producido muertos, solo heridos". En manifestaciones a la agencia local AIP, un portavoz del movimiento talibán, Qari Muhammad Yousaf Ahmadi, afirmaba en paralelo que 45 civiles habían muerto en el incidente, y que no se había tratado de una acción individual.
"No fue obra de un solo soldado sino de varios que entraron en las casas para matar a gente", dijo el portavoz insurgente, que aseguró que solo en el poblado de Palambi habían muerto once miembros de una misma familia. El movimiento talibán suele magnificar los incidentes armados entre la población local y las tropas internacionales.
Cuna del movimiento talibán en la década de los noventa, Kandahar es uno de los principales feudos de los insurgentes, que cuentan con simpatía popular en la provincia y la han convertido en escenario frecuente de operaciones armadas.
En declaraciones al canal de televisión local Tolo, el portavoz del ministerio afgano de Interior, Sediq Sediqi, hizo un llamamiento a la calma, y pidió a la población de Kandahar que permanezca tranquila hasta que "se esclarezca el incidente". "Es un incidente infortunado pero pedimos a la gente que espere al resultado de la investigación", apuntó.
La matanza se produce en medio de un fuerte clima anti norteamericano en Afganistán tras la quema de coranes por soldados de EEUU a fines de febrero en la base de Bagram, cercana a Kabul y la principal de la OTAN en suelo afgano. Una treintena de personas murieron en la represión de las manifestaciones de protesta convocadas en diversos puntos de Afganistán por la profanación, que el mando norteamericano lamentó y atribuyó a "un equívoco".
Un total de 130.000 soldados extranjeros permanecen en Afganistán tras el comienzo en julio de la retirada gradual del contingente de la OTAN desplegado en el país asiático, de acuerdo con un calendario que está previsto que concluya en 2014.
El proceso coincide con una de las etapas más sangrientas del conflicto iniciado hace más de una década. Y abre incógnitas sobre el futuro de Afganistán ante el fracaso de los intentos de poner en marcha un proceso de negociación entre el Gobierno del presidente Hamid Karzai y el movimiento talibán, para garantizar la paz en el país.
"Acto intencionado"
El presidente afgano, Hamid Karzai, ha condenado la matanza que calificó de un "acto intencionado". "Se trata de un acto intencionado para acabar con la vida de seres humanos", se denuncia en un comunicado enviado por la oficina de Karzai a la prensa y en el que se precisa que el atacante entró en las casas de las victimas, que son nueve niños, tres mujeres y cinco hombres.
"No lo vamos a olvidar", se advierte en el texto, en el que Karzai exigió que se ponga fin a "las llamadas operaciones anti terroristas, que desembocan en asesinatos deliberados".
Mientras, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó el suceso como "trágico y estremecedor". La Casa Blanca informó que Obama llamó por teléfono al presidente de Afganistán, Hamid Karzai, para expresarle su pesar por el incidente, y prometió que Washington hará todo lo posible para que se concluya una investigación a fondo de lo ocurrido.
Estados Unidos "hará rendir cuentas a quien sea responsable", por el ataque, añadió Obama en una declaración distribuida por la Casa Blanca. "Estoy profundamente entristecido por las muertes y heridas que, según los informes, han sufrido los civiles afganos".
"Este incidente es trágico y estremecedor y no representa el carácter excepcional de nuestros militares y el respeto que Estados Unidos tiene por el pueblo de Afganistán", continuó la declaración.
Obama expresó su apoyo pleno a las investigaciones que han prometido el jefe del Pentágono, Leon Panetta, y el general John Allen, comandante de las fuerzas militares estadounidenses en Afganistán. El presidente expresó sus condolencias "a las familias y los seres queridos de quienes han perdido sus vidas y al pueblo de Afganistán que ha parecido demasiada violencia y sufrimiento".
Fuentes militares estadounidenses confirmaron que el soldado, que supuestamente salió de su base en el sur de Afganistán y atacó a los civiles, está detenido en la ciudad de Kandahar. El hospital militar atiende a por lo menos cinco civiles heridos.
El general emitió una declaración en la que promete "una investigación rápida y escrupulosa", y señaló que el soldado, un sargento del Ejército (de Tierra) permanecerá bajo custodia estadounidense.
El incidente ocurrió pocas semanas después de que la quema de ejemplares del Corán, el libro sagrado de los musulmanes, provocara violentas demostraciones en Afganistán. Una encuesta de la cadena ABC News de televisión y el diario The Washington Post, publicada hoy mostró que el 54 % de los estadounidenses opina que las tropas de este país deberían salir de Afganistán según lo ya programado, independientemente de que las fuerzas de seguridad afganas puedan operar por sí mismas o no.
La encuesta, realizada antes del incidente del soldado, entre 1.003 adultos y que admite un margen de error de más o menos cuatro puntos porcentuales, encontró que el 60 % de los estadounidenses creen que la de Afganistán no es una guerra que vale la pena librar.
El aspirante a la candidatura presidencial republicana Newt Gingrich, en una presentación esta mañana en el programa Face the Nation, de la cadena CBS, sostuvo que "ha llegado el momento de que Estados Unidos retire sus tropas de Afganistán". "Tenemos que reevaluar toda la región", dijo Gingrich. "Tenemos que comprender que el meternos en medio de países como Afganistán puede ser contraproducente".
El presidente Obama, que en 2009 ordenó un incremento de 30.000 soldados en el contingente militar estadounidenses en Afganistán, inició el año pasado la retirada gradual de tropas. Actualmente hay en Afganistán unos 100.000 soldados estadounidenses y es probable que para la fecha de las elecciones presidenciales en EE.UU. en noviembre, queden unos 68.000 soldados norteamericanos en el país del sur de Asia.
Gingrich argumentó que Estados Unidos "no tiene la fuerza de voluntad o la capacidad para cambiar fundamentalmente esa región"."No estamos preparados para ser lo suficientemente implacables como para forzarles a cambiar", agregó.
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