Domingo 11 de marzo de 2012
Mike Hammer, Subsecretario de Prensa del Departamento de Estado norteamericano, daba el pasado viernes su primera rueda de prensa íntegramente en castellano. El hecho, sumamente importante en sí mismo, se enmarca en lo que es ya una línea de actuación del Gobierno de Estados Unidos, tendente a otorgar al castellano el valor que merece. El impulso es tanto público -presencia oficial en Twitter y Facebook- como privado -gigantes de la comunicación como CNN y Fox poseen ya franquicias en castellano- lo que da idea de la trascendencia mundial de la lengua que hablamos.
En la actualidad, hay más de 80 países donde se estudia nuestro idioma sin ser lengua oficial, negocio que genera casi 400 millones de euros anuales. En 2050, se estima que 600 millones de personas lo hablarán. A nivel nacional, el castellano genera 3’5 millones de puestos de trabajo y supone un 15’6 por ciento del PIB. Siempre se habla del enorme valor cultural del castellano aunque, como puede verse, en el plano económico es también un activo de primera. Razones todas como para inferir que el castellano goza de muy buena salud, y que no le hace falta defensa alguna.
Tampoco ataques ni menosprecios, como los perpetrados por los nacionalistas. Catalán, gallego y euskera, lenguas todas tan españolas como la castellana, son un patrimonio que hay que cuidar e impulsar; eso si, con políticas positivas que no prohibiciones. El castellano, además, posee una dimensión global digna de seguir potenciándose, más allá de ciertos complejos con poco o nulo fundamento. En Francia defienden los toros, y en Estados Unidos el castellano. ¿Y en España?