Sábado 17 de marzo de 2012
Este fin de semana, la liga española de fútbol volverá a ser una de las más vistas en todo el mundo. Los índices de audiencia deberían ser sinónimo de rentabilidad económica, habida cuenta de los sustanciosos ingresos generados por la gestión de derechos de televisión, cuando en realidad no es así. La deuda del fútbol español con Hacienda supera los 750 millones de euros, cifra ésta tan exorbitante como inadmisible.
Habrá quien pueda pensar, y no sin razón, que al fútbol se le dispensa un trato de favor con respecto a particulares y empresas. Hay que apuntar, además, que a la deuda pública hay que sumar una cantidad aún mayor en lo que se refiere al dinero que los clubes adeudan a empresas privadas, con todo lo que ello implica. En toda Europa hay un solo club en concurso de acreedores; en la competición oficial española hay 20. Eso refleja bien a las claras la calamitosa gestión de los clubes de fútbol españoles; por otro lado, a imagen y semejanza de muchas empresas españolas.
En lo que a competición deportiva se refiere, España es campeona. Pero a nivel económico, el resultado no puede ser peor. La selección española ha ganado un Mundial y una Eurocopa y los clubes españoles acumulan un palmarés de trofeos realmente envidiable, pero nada de eso legitima que se adeude a la caja común de todos los españoles más de 750 millones de euros. El fútbol no es más que cualquier PYME o particular, con quienes Hacienda no tiene tantas consideraciones.