Economía

El discurso maníaco-depresivo de Lagarde

Crónica económica

Domingo 18 de marzo de 2012
Una de las características de la economía occidental (en ese Occidente que incluye al Oriente desarrollado) es el desarrollo maníaco-depresivo debido a los ciclos económicos. Sin entrar en cuestiones personales, el discurso de Christine Lagarde, directora gerente del FMI, parece también maníaco depresivo.

Esos ciclos económicos, en su forma clásica (que va desde la crisis de 1819 hasta la de 1929) duraban de siete a once años. El ciclo de Christine Lagarde ha durado apenas unos meses. No hace tanto, la directora gerente del FMI lanzaba un mensaje que no era ni una mota menos que apocalíptico. Hoy ha lanzado el mensaje contrario, pero entonces, el peor escenario no sólo era posible, sino el más probable de todos. Y sólo se podría escapar de él si los gobiernos, capitaneado por el propio Fondo Monetario Internacional, tomaban acciones decididas.

Es una manifestación más de la contradicción entre la necesidad de seguir por el camino de la austeridad y la conveniencia de estimular una economía átona. Esa contradicción ya tuvo como protagonista a un director gerente del FMI, al antecesor de Lagarde, Dominique Strauss-Kahn. Entonces fue él quien sí logró orquestar la acción conjunta de los Estados (Japón, Estados Unidos, casi toda la Unión Europea…) en la lucha contra la, entonces, naciente crisis. Ellos iban a resolverla. Y lo harían recurriendo al keynesianismo. Así, tal como la crisis de los 70’ arruinó la política keynesiana, la crisis subprime habría arruinado a la Escuela de Chicago y rehabilitado al de Cambridge. Finalmente, las políticas keynesianas no sacaron al mundo de la crisis, y añadieron a los problemas financieros los de carácter fiscal. Sólo parece salvarse Alemania. Claro, que Alemania fue aquél país que escapó a la llamada, a toque de corneta, al keynesianismo. Y hoy está intentando rescatar, ella sola, a media Europa.

Pero de nuevo, como diría una conocida marca tecnológica, todo vuelve a cambiar. De nuevo. Porque el mensaje de Christine Lagarde ahora es muy diferente: “Los signos que vemos en Estados Unidos y la Unión Europea indican que estamos un poco mejor que hace seis meses, con síntomas de estabilidad resultado de las políticas tomadas, que finalmente están surtiendo efecto”. Esas políticas están a años luz de lo que pedía Lagarde, al menos en Europa, donde Alemania está imponiendo su ley.

Lagarde advierte que “las economías del mundo están tan fuertemente interconectadas que la crisis de la Eurozona tiene relación directa con la situación de la economía china”, por lo que llama a trabajar juntos, China y Europa, en la resolución de nuestros problemas fiscales. Seguramente las palabras de hogaño son más razonables que las de antes, pero ¿qué es lo que ha motivado el cambio de acento de Lagarde?

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