Economía

Münchau: Seguiremos el camino de Grecia

Crónica económica

Lunes 19 de marzo de 2012
Münchau es uno de los principales analistas del Financial Times. Su último artículo, titulado No hay siesta española para la Eurozona, traza un camino para España que lleva directamente a la situación que viven Irlanda, Portugal y Grecia: el rescate. Es cierto que vivimos en la confianza de que nosotros nos hemos librado por los pelos, y que en realidad sólo nos estamos librando, y sólo es probable que nos acabemos librando. Pero ¿es cierto que, como dice Münchau, “si continúa con las actuales políticas, (España) acabará donde están Grecia, Portugal e Irlanda?”. ¿Es cierto que “este es el escenario más probable para España”, como dice en las últimas palabras de su artículo?

Vayamos primero a la exposición de su análisis, que es fundamentalmente correcto. Recuerda que, con datos de 2010, la economía española apenas se ha desapalancado. Es decir, apenas ha aminorado su nivel de deuda, en contra de lo que ha ocurrido en los Estados Unidos. Precisamente este lunes se ha publicado un muy buen análisis de Ángel Martín Oro en LibreMercado que concluye que “la reducción de deuda (desapalancamiento) no ha hecho más que empezar en España. Probablemente, este necesario proceso se prolongue hasta 2016”. Y recuerda que sin deshacerse de los altos niveles de deuda “no hay salida a la crisis”. Martín Oro recuerda, incluso, que “tal y como avanzó Libre Mercado el pasado año, el endeudamiento familiar, lejos de reducirse dramáticamente, repuntó en 2010, marcando un poco saludable parón en el necesario proceso de desapalancamiento”.

Sí hay otra rama del ajuste que se ha producido, aunque sólo en parte: la del sector inmobiliario. Los precios de la vivienda, medidos por el INE, han caído un 21,7 por ciento desde el tercer trimestre de 2007, cuando estalló la crisis, cuando debiera haber sido más. Un informe del Instituto Juan de Mariana, basado en la evolución entre la renta y el valor de compraventa de los pisos (el famoso PER que se aplica habitualmente a las acciones), decía que los precios tenían que caer un 40 por ciento. Esto no es nada, a juicio de Münchau, quien cree que los precios deberían volver a los niveles de mediados de los 90’. Exagera. Pero sigue siendo válido que, si España está aún a medio camino en el ajuste (no tanto, porque habría que descontar la inflación), los 50.000 millones de pérdidas que ha obligado el Gobierno a que suscriban las cajas de ahorro se van a quedar cortos. Aunque, repitámoslo, no tan cortos como cree Münchau. De nuevo, en Estados Unidos ese camino ya se ha recorrido. Su problema es la deuda pública, a diferencia del de España.

A partir de ahí, lo que dice Münchau es: “¿Cómo puede rebotar la economía española si los sectores público y privado se están desapalancando al mismo tiempo y es probable que lo hagan durante varios años?”. El ajuste público ha sido notable, señala Münchau: 5,5 puntos del PIB en dos años y en plena recesión. “Si miras la medida del desapalancamiento que queda, tanto en el sector público como en el privado, la cuestión no es si la economía española rebotará en 2012 o en 2013, sino si podrá hacerlo antes de que acabe la década”. Esta mezcla de análisis y catastrofismo es marca de la casa del Financial Times. Pero miremos un poco más de cerca a ver si es tan razonable y aterrador como parece.

El desapalancamiento público necesario es importante, y continuará todavía en 2014. Pero para entonces gran parte del trabajo en este sector estará ya hecho. Y no es la última razón, sino la primera, que el esfuerzo se realizará (DM) por medio de una reorganización del sector público y de los servicios públicos que serán sostenibles y harán más fáciles ulteriores ajustes. Recordemos que estamos hablando de 2014, y no 2019, que hay un lustro de diferencia.

El verdadero problema español es el abultado endeudamiento privado. Especialmente el de las empresas, más incluso que el de las familias, aunque siempre se señale al caso del comprador de un piso. Y éste no se ajusta tan fácilmente como cambiando la política fiscal. Es necesario que se dé lo contrario que en el período del boom. Si entonces hubo una inflación del crédito, ahora tiene que haber un ajuste en el sentido opuesto, que ayudaría, y acompañaría, al desapalancamiento. Que conste que esta reflexión no es compartida por la mayoría. Nosotros evitamos esa deflación del crédito con una política del banco central de nuevo muy laxa. Münchau advierte que esta política monetaria está ralentizando el ajuste.

Lo que cree el alemán es que lo importante es el desapalancamiento privado, y que éste debe de estar sustentado por una política fiscal expansiva, no contractiva. El problema con este análisis es que el ajuste del sector público es más una moderada racionalización, que en cualquier caso era necesaria.

Y todavía hay elementos que son fundamentales y que se escapan del análisis de Münchau. Por un lado, la economía mundial continúa su trémula recuperación, que en algún momento, quizás ya a partir de 2014, comenzará a ser más robusta. Y lo razonable es que la recuperación de la economía privada comience por el sector exterior, al igual que durante el boom el sector exterior era negativo y era más que compensado por una demanda interna insostenible. Y, por otro, en cuanto se relaje el ajuste fiscal será más fácil el del endeudamiento privado.

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