Cultura

[i]Aspasía, amante de Atenas[/i], primera novela del cineasta Julio Medem

Crónica cultural

Martes 20 de marzo de 2012
Se presenta en Madrid, Aspasía, amante de Atenas, (editorial Espasa) la primera novela de Julio Medem. Además, la ciudad entera de Viena se rinde para celebrar los 150 años del aniversario del nacimiento del pintor Gustav Klimt.


Julio Medem (San Sebastián, 21 de octubre de 1958), uno de nuestros directores más interesantes y originales, se ha pasado varios años investigando sobre la vida de Aspasia de Mileto, la compañera de Pericles. En la filmografía de este cineasta hay títulos clave como Tierra, La ardilla roja, Los amantes del círculo polar o Lucía y el sexo. Sus investigaciones le han dirigido a la escritura de su primera novela Aspasía, amante de Atenas, que Espasa saca a la venta este martes.

Aspasia era su personaje histórico favorito. Una mujer, ha dicho, moderna para su época, inteligente y de una gran belleza que supo aconsejar a Pericles en sus diferentes campañas militares. Julio Medem se centra en esta novela en el encuentro de Aspasia con Pericles en la edad de Oro de Atenas, con quien tuvo un hijo, Pericles el Joven. Se sabe muy poco de la vida de esta mujer que nos ha llegado por comentarios y pequeños indicios a través de los libros. Pasó la mayor parte de su vida adulta en Atenas y podría haber influido tanto a Pericles como a otros políticos atenienses. Se la menciona en los escritos de Platón, Aristófanes, Jenofonte y otros autores de la época. Plutarco se refiere a ella en su biografía de Pericles.

Si también hablamos de arte, es emocionante cuando toda una ciudad se rinde ante la obra de un artista. Viena este año lo hace con Gustav Klimt (1862-1918) al celebrarse el 150 aniversario de su nacimiento. Numerosas exposiciones y actividades dan a conocer la obra de este artista fundamental en el paso hacia la modernidad y las vanguardias europeas.

Revolucionario en todos los sentidos, Klimt ornamentaba sus cuadros con oro y supo como nadie retratar a una burguesía que ya en la época compraba sus obras a altos precios desde que en 1898 pintara el retrato de Sonja Knips. En 1897, Klimt funda un nuevo movimiento de artistas, la “Secesión de Viena” (Sezessionsstil), para protestar contra una concepción del arte ya superada. En esos años, Viena era un centro cultural tanto en literatura, como en arte, música o arquitectura. El arte se concebía como un todo y las obras de Klimt nacían de la literatura y podían decorar tanto teatros como musicales.

Sus obras, como los retratos que pintó de su compañera Emilie Flöge, Fritza Riedler o de Adele Bloch-Bauer, El beso, fascinan hoy más que nunca. Al estallar la I Guerra Mundial, el modernismo murió de un día para otro y con él, en 1918, Gustav Klimt, Otto Wagner, Kolo Moser y Egon Schiele.

Podemos ver en el Belvedere, un total de 22 cuadros de Klimt. En el Museo Leopold (Gustav Klimt. Un viaje a través del tiempo, hasta el 6 de mayo). En el Museo de Viena se exponen óleos y un total de 400 dibujos. En el Albertina, 170 dibujos. Además, el Museo de Artes Aplicadas/Arte Contemporáneo MAK y la Biblioteca Nacional se suman a este homenaje.

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