PIE DE FOTO
Todos los contertulios han coincidido en señalar la vigencia de los textos de
Ricardo Macías Picavea, cuyas principales ideas están recogidas en la obra, rescatada por Algón Editores. En este sentido, el prologuista del libro, Antón Losada, ha lamentado que los problemas del país ya fueran esbozados por un autor decimonónico. “Algo debemos haber hecho muy mal para que las palabras de Picavea podamos firmarlas hoy en día”, ha sentenciado, lo que le ha llevado a la pregunta sobre la fatalidad del caso español: “¿Son nuestros males o es que somos así?”, ha dicho.
Losada también ha hecho hincapié en la audacia del autor fallecido en 1899, que ha definido como “el
Julio Verne del análisis político”. Y ha entresacado varios asuntos del discurso de Picavea, como la importancia de la educación, la critica a la mediocridad de los políticos, la crisis fiscal española o los primeros especuladores bursátiles, como temas plenamente contemporáneos.
Por su parte,
Germán Yanke, ha dicho de Picavia que “es un indignado”. “No sé si en Sol había ilustrados, pero hubiera sido un ilustrado en Sol diciendo lo que no le gustaba”, ha subrayado. También ha destacado el estilo vibrante del autor regeneracionista, con el que denunciaba la crisis del parlamentarismo y su dependencia del caciquismo o ponía orden en la deuda pública –Picavia habló de la quiebra formal del Estado, como ha recordado Yanke-. De hecho, y continuando con los asuntos que están de actualidad, ha recordado que el autor decimonónico señalaba que si un magistrado era inconveniente se le apartaba, lo que a su juicio guarda gran similitud con el presente.
PIE DE FOTO
Por su parte,
Ignacio Escolar, ha desmenuzado algunos de los asuntos tratados por Picavia que siguen siendo vigentes. El autor ya aseguraba que el concordato entre el Estado y la Iglesia católica debía cambiar, o hablaba de la ‘prima de riesgo’, ha explicado Escolar, es decir, de la diferencia entre los intereses que se veía obligada a pagar España por su deuda en comparación con los de Alemania y otros países europeos.
Pero de todos los problemas tratados por el autor, Escolar ha querido centrarse en el del suelo. Así, ha afirmado que los problemas de España no se deben a los tópicos que suelen citarse sino a la estructura de propiedad, y los latifundios ganados a Al Andalus, que en su opinión han producido un subdesarrollo endémico. También ha criticado a los “grandes empresarios que viven del
BOE”, aunque se permiten dar, ha dicho, “lecciones sobre
liberalismo”.
Tras la exposición de los tertulianos sobre “males de España” se ha generado un rico debate en el que se han tratado algunos de los problemas que atenazaban el país en los días de Picavea y en los actuales.