Opinión

Benedicto XVI y su viaje a Cuba

Miércoles 21 de marzo de 2012
Cuba aguarda con esperanza la visita de Benedicto XVI quien llegara el próximo lunes a la Isla para celebrar el 400 aniversario de la aparición de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona del país caribeño. Dicha esperanza se mezcla con las múltiples voces tanto de la disidencia como de figuras de la comunidad internacional para que el Santo Padre se reúna con la oposición cubana; encuentro que no está previsto dentro de la agenda apostólica.

La última en sumarse a esta solicitud fue la del líder del expresidente de Polonia y Premio Nobel de la Paz de 1983, Lech Walesa, quien el pasado 8 de marzo le envió una misiva al Papa en la que le invitaba seguir el ejemplo de Juan Pablo II cuando en 1979, sembró la esperanza y la inspiración en la nación polaca que en ese momento estaba oprimida por el comunismo; por lo que le instó a interceder por el pueblo de Cuba, a fin de contribuir a abrir un “nuevo capítulo” en la historia de la nación caribeña sumida hace medio siglo en la dictadura.

Cuba fue uno de los grandes escollos y preocupaciones del fallecido Papa Karol Wojtyla. De hecho su encuentro con Fidel Castro fue tan histórico como subversivo que supuso un antes y un después en un país que el régimen había otorgado la nomenclatura de laico.
A 14 años de ese momento y en tiempos del “raulismo” en donde la iglesia ha vuelto a surgir como actor social y el régimen ha puesto en marcha una “ola reformas”, la visita apostólica de Joseph Ratzinger tiene el listón muy alto. De lo contrario este esperado viaje quedará registrado como un apoyo directo a la dictadura de los hermanos Castro y una omisión a un pueblo devoto que suma 50 años de opresión.