Crónica cultural
Jueves 22 de marzo de 2012
Hasta el 8 de abril se puede ver la obra de Henrick Ibsen, Hedda Gabber, en el Teatro la Abadía, en Madrid. Además, la editorial Nevsky Porspects editora de textos fundamentales de la literatura rusa por primera vez al español y, por último, exposición de Ai weiwei, en el Jeu de Paume de París, hasta el 29 de abril.
Llega este jueves al Teatro de la Abadía, en Madrid, despues de haber pasado unos días por Bilbao, la obra de teatro de Henrik Ibsen, Hedda Gabler, dirigida por David Selvas. La obra es de finales del XIX, pero la versión de este director sitúa la historia hoy en día. Pone en escena a una mujer fuerte, hija del general Gabler, recién casada con el profesor Tesman. En cuanto regresan de su luna de miel, Hedda se da cuenta de su error. Privada ya de libertad, debe asumir las responsabilidades sociales que le impedirán ser ella misma y que la aislarán en el núcleo de una sociedad burguesa.
Hedda Gabler es una obra inquietante sobre las obligaciones de las mujeres. El lenguaje aparece depurado de eufemismos y su estilo directo choca al espectador. Hedda Gabler es una mujer que parece saber lo que quiere. Segura de sí misma, pero sumergida en un mar de responsabilidades de los que desea huir. Una mujer interpretada por Laia Marull, que al casarse ha perdido claramente sus signos de indentidad, vista como incormormista y deshinibida. Los demás actores son Pablo Derqui, Àngela Jové, Cristina Genebat, Òscar Rabadán y Ernest Villegas. Se puede ver hasta el 8 de abril.
Además, la pequeña editorial Nevsky Porspects ha publicado en español algunos de los textos imprescindibles de la literatura rusa. Sus tres últimas novedades son los versos de Anna Ajmatova, en un volumen titulado Prosa, uno de los pilares de la literatura rusa. El zoo trágico, de Lidia Zinovieva-Annibal, sobre la infancia y el amor entre mujeres. Y, por último, Una edad difícil, Anna Starobinets, una recopilación de relatos, de géneros diversos, desde místicos y fantásticos hasta de terror.
Y, para terminar con arte, el chino Ai Weiwei expone sus últimas obras, hasta el 29 de abril, en la Sala del Jeu de Paume, en París. Metaforas visuales, sensibles, brutales. Una retrospectiva con el título de Entrelacs es la primera gran muestra del artista disidente chino acusado de conspiración desde su polémica detención en abril del año pasado. Su última gran exposición hasta ahora había sido en la Tate Modern londinense, en 2010. Esta vez, expone fotos, escritos y vídeos. Entre estos documentos, las fotos realizadas en Nueva York en los años 80, sus Paisajes provisionales, las colaboraciones con los arquitectos suizos Herzog & de Meuron para el Estado Olímpico y con Documenta, su reportaje tras el terremoto de Sichuan y sus diarios personales. Desde siempre y, sobre todo desde sus años de estudiante en Parsons (la escuela de diseño) en Nueva York, Weiwei ha fotografiado su vida, su entorno, y es lo que muestra en esta exposición.
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