Opinión

Rajoy tiembla ante Andalucía y Asturias

Joaquín Vila | Jueves 22 de marzo de 2012
Este domingo va a resultar una auténtica prueba de fuego para el Gobierno de Rajoy. De momento, las encuestas otorgan una mayoría absoluta del PP en Andalucía por los pelos y en Asturias, según los sondeos, podría ganar el PSOE, pero el PP y Cascos podrían formar Gobierno.

La ventaja de Arenas en Andalucía es holgadísima, pero el riesgo de no obtener la mayoría absoluta podría dejarle fuera del Gobierno, pues el PSOE está dispuesto a pactar con el diablo con tal de mantener el poder, ese poder caciquil de los ERES fraudulentos y de los PER electoralistas. Ese poder que ha arruinado a Andalucía y que la ha convertido en una de las regiones más corruptas y deprimidas.

Pero si el PP no logra presidir la Junta de Andalucía por el pacto perverso del resto de los partidos, a pesar de obtener unos excelentes resultados, se convertiría en un fracaso para Rajoy. Que a estas tempranas alturas de la legislatura sería un baldón para el Gobierno. Por eso, el presidente tiembla y está con los nervios a flor de piel.

Sin duda, un grave error de la Ley Electoral propicia que, a pesar de que un partido obtenga una victoria aplastante, si no logra la mayoría absoluta y el resto de los partidos se agrupan, pueda gobernar un partido, en este caso el PSOE, que ha obtenido hasta un 15 por ciento menos de sufragios que el PP. Pero, en cualquier caso esa es la realidad. Y si Arenas no logra esa mayoría absoluta, muchos considerarán que ha sido un fracaso de Rajoy. Por injusto que sea. El dilema está servido. Y, por eso, Rajoy tiembla.

En Asturias, el caso es diferente. A Rajoy le faltó mano izquierda para pactar con Cascos. También es verdad que el presidente del Foro de Asturias es un prepotente y chulesco personaje que no se atiene a razones y que se cree Churchill, a pesar de la torpeza de su lenguaje y de sus delirantes planteamientos políticos. Pero la división de la derecha en Asturias puede propiciar una victoria del PSOE y sólo una alianza entre el PP y Cascos podría gobernar Asturias. Sin duda, con la misma perversidad democrática que la que permitiría que el PSOE gobierne Andalucía, aunque con una diferencia de escaños abismal entre una y otra Comunidad.

Rajoy, pues, cuenta las horas para que en la noche del domingo se entere de si ha fracasado o no en dos elecciones trascendentales. La de Andalucía, fundamental e histórica, y la de Asturias, psicológica. Rajoy tiembla. Las urnas dictaminarán su veredicto.

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